Artículo de Revista Global 31

Análisis del discurso económico de Juan Bosch: una interpretación

No hay manifestación cultural, ni pensamiento social o político en la República Dominicana en los que Juan Bosch no sea un referente a emular. En general, el reconocimiento al quehacer intelectual del profesor Bosch recae sobre la literatura, la historia, la sociología o la política; no necesariamente en sus aportes a la economía. Este articulo trata de cambiar esa percepción, señalando que el discurso económico de Juan Bosch siempre estuvo presente en su obra política social.

Análisis del discurso económico de Juan Bosch: una interpretación

El análisis del discurso económico de Juan Bosch no es exhaustivo y se limita a la concepción y método del mismo, de donde se desprende que su pensamiento económico corresponde al contexto nacional e internacional del siglo XX; surge y se desarrolla a partir de su acción y pensamiento político, en interacción dialéctica, a partir de un enfoque holístico y sistémico de la realidad que aborda, y es enriquecido con el conocimiento de la economía y la sensibilidad social que le es propio.

Dentro de su cosmovisión de la sociedad, el profesor reconoce que “la actividad más importante del hombre es la del tipo económico” y lo enfatiza al relacionarlo con la política, “la actividad que más influye en la política es la economía” y añade: “Porque pienso así les dedico a las noticias de hechos económicos más atención que a las de toda otra índole”.

El pensamiento económico, político y social en Bosch es una creación en proceso dialéctico: están unidos, a la vez que mantienen su propia identidad. Esto es posible porque es un gran conocedor de la realidad social dominicana, en este campo del saber. Como lo revelan sus ensayos, sus análisis corresponden a la sociología, economía e historia dominicana, desde una perspectiva de clase referida a la propiedad de los medios de producción y a los conflictos y problemas que ella genera.

El discurso económico de Juan Bosch, en sentido estricto, es una reflexión propia del ámbito de la economía política como ciencia social, en tanto expresa los intereses económicos del pueblo desposeído en general; por ello, su pensamiento se diferencia de la teoría económica supuestamente neutra, ubicada en el mercado, al margen de intereses económicos y sociales. En palabras de Bosch: “En el sistema en que vivimos, que es el sistema capitalista, los dueños de los bienes y los medios de producción son los que se adueñan de lo que se produce con ellos, y son por tanto los que se adueñan de la riqueza”. Y añade: “Los bienes y los medios de producción, como la tierra y las máquinas, no están al alcance del pueblo”.

El marco teórico que guía su análisis es la Economía Política y se complementa con la Macroeconomía y las ciencias particulares como la Estadística Económica, la Historia Económica y la Política Económica, convertidas en auxiliares, que a su vez se enriquecen con la Economía Política.

El objeto y el método de conocimiento en la investigación y exposición de la realidad dominicana, en Bosch, es típicamente marxista, lo que se expresa al develar las características de lo que denominó capitalismo tardío, en función del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Este conocimiento le permitió, además, entender y explicar la conciencia social dominicana en ese momento, que correspondía a una sociedad básicamente rural que aspiraba a reivindicaciones más sociales y económicas que políticas. Y le permite diferenciarse, ideológicamente, de un pensamiento que sin la profundidad analítica de la realidad económica concreta que alcanzó Bosch, podría proclamar el socialismo, desde su filiación marxista, como la única vía a la manera de Cuba, que se proclamó socialista en 1961.

En este contexto, Bosch no se asume como marxista, para diferenciarse de los líderes marxistas de la época, lo cual explica así: “En la sociedad dominicana de mediados del año 1961 los líderes marxistas se dejaron convencer de que el problema que afectaba fundamentalmente al pueblo era de carácter político, cuando lo cierto era que para las grandes masas el problema fundamental era de tipo social… Para esas masas, la actividad política sólo tenía razón de ser si conducía a la conquista de un nivel social y económico más alto” (cursivas mías), “La función del líder”, 28 de julio de 1972.

Sin embargo, en nuestro análisis, es en esta interpretación de la realidad cuando Bosch se revela auténticamente marxista, pues interpreta el nivel de desarrollo de la sociedad dominicana y las correspondientes aspiraciones de las grandes masas de la época, para quienes dedica todo su esfuerzo; lo que explica por qué su discurso económico como expresión del discurso político es objetivo, consciente y racional como en ningún otro líder.

En este marco, Bosch cree que no hay condiciones ni objetivas, ni subjetivas para emprender la vía hacia el socialismo. En consecuencia, su convicción es desarrollar las condiciones de vida material de la gente a partir de la producción en condiciones de mercado; generar cambios en la gestión de la administración pública; convertir a los empleados en servidores públicos; militar en el partido para servir, no para servirse, y la educación de la gente para formar una masa crítica del conocimiento económico y político extensivo a toda la población, en pos de fortalecer la identidad dominicana.

Polémico discurso

La visión de la economía y la política en Bosch como postura consciente se revela entonces en lo polémico y contestatario del discurso, elaborado para varios destinatarios simultáneos: el gobierno, la oligarquía, los opositores ideológicos y el pueblo gobernado.

El discurso económico en Bosch expresa su conocimiento de la dialéctica en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento; y sin apelar a las categorías filosóficas y a los conceptos económicos propios de la ciencia económica que demuestra poseer, enseña la diferencia del movimiento en cada esfera de la realidad, de una manera fluida e, incluso, poética.

Como ilustración se toma un fragmento de un discurso en 1972 donde estas características se revelan, a propósito del concepto de crecimiento y desarrollo en la ciencia económica:

“En su discurso del viernes pasado el Dr. Balaguer dijo estas palabras: “…creo que nuestro presente desarrollo se ha operado casi en contradicción con las reglas ortodoxas de la ciencia económica, a veces también superadas por la experiencia”.

“En esas palabras, 26 nada más, el Dr. Balaguer dijo una cosa incorrecta y varias que no son ciertas. La incorrecta es llamar desarrollo a lo que en ese mismo discurso llamó algunas veces “auge económico”. El crecimiento económico y el desarrollo son dos conceptos diferentes” … “Puede haber crecimiento económico y no haber, sin embargo, desarrollo, porque el desarrollo es consecuencia directa de lo que comúnmente se llama justicia social, y lo mismo en la historia que en el presente tenemos numerosos ejemplos de países donde hubo crecimiento económico para beneficio de una minoría y no hubo justicia social en favor de las mayorías”.

“Cuando el Dr. Balaguer habló de “nuestro presente desarrollo” dijo, pues, algo incorrecto; pero en esas 26 palabras que reproduje hace un rato dijo también varias cosas inciertas, porque es totalmente incierto que ningún país del mundo pueda crecer o decrecer económicamente “casi en contradicción con las reglas ortodoxas de la ciencia económica”, como aseguró él; y es también totalmente incierto que haya reglas ortodoxas de la economía; y es también totalmente incierto que ésas que él llamó reglas ortodoxas de la economía hayan sido nunca, en ninguna parte, superadas por la experiencia. La palabra que usó el Dr. Balaguer, esa palabra “ortodoxas”, quiere decir algunas veces “tradicionales”, es decir, antiguas, y en ese sentido la usó él; y en la ciencia económica no hay ninguna regla antigua o tradicional u ortodoxa. En el mundo actual se conocen solamente dos tipos de economía que han producido, cada una, su ciencia económica; la economía capitalista y la economía socialista. Nosotros somos parte del mundo capitalista, y por tanto la ciencia económica a que se refirió el Dr. Balaguer es la capitalista. Pues bien, esa ciencia comenzó a formarse en Inglaterra, sobre la base de los estudios de William Petty y Adam Smith, en el siglo XVIII… y desde entonces ha estado evolucionando de acuerdo con las investigaciones que han ido haciendo los economistas…”.

En este marco, las nociones de la dialéctica subyacen en las explicaciones de la ciencia económica, y constituyen también la diferencia conceptual con Balaguer.

El pensamiento de Juan Bosch en materia económica es polémico como en la política, y se manifiesta a partir de 1962 en los discursos de campaña, expresados en una serie de alocuciones radiales, a través de Tribuna Democrática. En la década de los setenta, a propósito de cuestionar la política económica de Balaguer, el discurso económico fue preciso, puntual y analítico, adecuado para los medios que utiliza. Más tarde, en la década de los ochenta, cuestionó también la política económica del PRD. En ambos casos con objetividad y convicción.

Para polemizar desde la oposición, se identifica con el pueblo gobernado, bajo la convicción de que al pueblo se le miente y engaña desde el poder político y los intereses económicos nacionales y extranjeros. Para contrarrestar “la mentira” de las explicaciones de los gobernantes, Bosch, a través del análisis económico, describe cómo la situación económica impacta sobre la vida de la gente, de donde la propia cotidianidad del pueblo se revela como el criterio de verdad expresada en el discurso del político. En la correspondencia entre la vida de la gente y el discurso económico que expresa la situación de las mayorías, radica la fuerza del mensaje político, que dicho con convicción cala en el sentir de la gente que lo escucha con atención e interés. En esta lógica del discurso económico, explicar la problemática social a la gente que lo vive es una motivación del político.

El discurso económico de naturaleza cualitativa es enriquecido con análisis cuantitativo, en el cual el lenguaje matemático es el recurso de comparación, para explicar los cambios y las tendencias de los fenómenos económicos vinculados a la vida. En sus explicaciones maneja las estadísticas económicas con precisión y cuestiona no sólo la calidad de las estadísticas oficiales, sino la manipulación acomodaticia que se hace de ellas.

Marco histórico y contexto coyuntural

La explicación del discurso económico lo ubica, en general, en un marco histórico y en un contexto coyuntural, que se corresponde con el curso de los acontecimientos económicos nacionales e internacionales, y que es analítico y causal. Abarca una diversidad de temas, sobre todo trata de los problemas que preocupan a la sociedad en su conjunto y cómo impactan en la vida del pueblo dominicano. Consciente de que la economía de un país capitalista, por pequeño que sea, forma parte del sistema capitalista, cuyo vínculo es el mercado internacional, al referirse a la crisis económica de la década de los ochenta denota su capacidad analítica al relacionar y deducir como sigue: “En un cable procedente de Nueva York publicado en el Listín Diario de ayer se decía: ‘Crecieron esta semana las evidencias de que la nación (Estados Unidos) ha entrado en su segundo período de recesión económica’, y a seguidas informaba: “Ha decrecido la construcción de viviendas para familias… existen grandes cantidades de productos que no han tenido salida, hay poca actividad en la venta de automóviles.” La atención que pone a esta noticia proveniente de Estados Unidos es para explicar al pueblo dominicano lo que significan la crisis y sus efectos y reclamar al gobierno medidas que disminuyan su impacto.

Por otro lado, Juan Bosch, a propósito de los juicios económicos que elabora, transmite valores éticos y morales frente al comportamiento social del gobernante y del gobernado, frente al conocimiento, a la producción intelectual y la concepción de la historia. Esto se aprecia cuando hace una referencia al valor historiográfico del libro Las finanzas de la República Dominicana y a su propio autor, César A. Herrera: “Las finanzas de la República Dominicana debe ser reeditado; pero cuando le dijimos eso al autor alegó que no podía autorizar una nueva edición porque en esa obra hay todo un capítulo que se titula “La era de Trujillo” y en su opinión aún no ha llegado el tiempo de mencionar a Trujillo en libros de historia dominicanos si no es para castigar su recuerdo; a lo que nosotros contestamos así: ‘Trujillo es un sujeto de la historia dominicana y la historia no es ni moral ni inmoral. Morales o inmorales pueden ser los hechos que figuran en ella, pero ella misma, no. Si nos creemos obligados a condenar todo lo que tuvo o tiene que ver con Trujillo, entonces deberíamos pegarles fuego a los ingenios Catarey y Río Haina, al puerto de Santo Domingo, a la fábrica de cemento y a Molinos Dominicanos, a la avenida Máximo Gómez y al cementerio nacional, al Banco de Reservas y al Agrícola. Nosotros no podemos borrar a Trujillo de nuestra historia, así como los romanos no pueden borrar de la suya a Nerón o a Calígula. Si tu libro fuera malo, pobre, confuso, el nombre de Trujillo impreso en sus páginas no podía hacerlo bueno; y si es bueno, su nombre no puede convertirlo en malo. Los estudiosos de la historia nacional, así como los que estudian economía necesitan leer ese libro, aunque después de leerlo lo quemen porque en él aparece el nombre de Trujillo’”.

Acerca de las consideraciones que hace Juan Bosch del libro de César A. Herrera, aparte de que refleja el interés por su estudio y el conocimiento de la economía, evidencia su énfasis por la ética y la gestión austera del gobierno. A este tipo de comentarios de Juan Bosch sobre un texto de naturaleza económica, añade convicciones morales, y enseña a la gente a gobernar y vivir con austeridad, por eso, su interés en que se aprenda a diferenciar también lo necesario de lo superficial, en una sociedad consumista como se comenzaba a perfilar la dominicana en la década de los setenta.

Adicionalmente, el discurso económico de Bosch denuncia también la ilegalidad, y esto se aprecia cuando analiza en 1981 el gasto y las trasferencias que hace la Secretaría de Finanzas a la Presidencia de la República al comparar con el presupuesto: “¿De dónde sacaron esas dos Secretarías dinero para gastar en once meses 128 millones 117 mil pesos más de lo que debían gastar en doce? No lo sabemos, porque la Secretaría de Finanzas recibió transferencias de sólo 3 millones 249 mil pesos y la de la Presidencia de 12 millones 912 mil nada más, y esas transferencias, así como las que se les acordaron a otras Secretarías, fueron hechas todas de manera ilegal, en violación del artículo 43 de la ley No. 531, llamada Ley Orgánica del Presupuesto para el Sector Público, publicada en la Gaceta Oficial No. 9170 del 20 de diciembre de 1969”.

Y Bosch concluye de la siguiente manera: “El poder Ejecutivo violó la ley cuando gastó por lo menos 128 millones de pesos sin estar autorizado a hacerlo mediante una ley, pero el poder Legislativo la violó también cuando autorizó gastos después que éstos se habían hecho en forma ilegal. Lo que es igual no es ventaja, dice la gente del pueblo; y en el caso del llamado presupuesto de gastos públicos, la igualdad está en la ilegalidad con que actúan los hombres que nos gobiernan desde el Palacio Presidencial o desde el Palacio del Congreso”.

El discurso económico intencional, con objetivos políticos y sociales definidos, persigue educar a su pueblo para elevar su capacidad de comprensión de la realidad económica y social con un discurso objetivo, y expresa también su diferencia o coincidencia con el pensamiento y la práctica de la política de Balaguer. Por ejemplo, al analizar la relación entre producción y población, en el sentido de establecer que hay más pobreza, no porque la población crece sino porque la producción no crece en la misma o mayor proporción, se evidencia las características mencionadas cuando dice: “Oigan bien eso; usamos divisas en comprar en el extranjero maíz y habichuelas, dos granos que se producen en el país, y luego el Dr. Balaguer dice que las divisas se gastan porque hay mucha población. Lo natural es que si aumenta la población aumentan también las divisas, porque con la población debe aumentar la producción de los artículos dominicanos que se venden en el extranjero; y si no hay aumento de la producción de esos artículos es porque el país está mal gobernado”.

La objetividad del discurso económico de Bosch se expresa porque no cuestiona toda la política en Balaguer, sino sólo la que a su juicio es equivocada y, en consecuencia, reconoce lo que se hace bien, por ejemplo: “Las divisas se necesitan para pagar cosas que son absolutamente indispensables, sin las cuales el país no podría ni siquiera mantenerse funcionando como país. El Dr. Balaguer dijo que “en esta misma semana, por ejemplo, yo he autorizado cuatro millones de dólares para la Corporación Dominicana de Electricidad. Esas divisas, esos cuatro millones tal vez están destinados a cubrir combustibles, transformadores, redes eléctricas, repuestos de todas clases, que son necesarios para los servicios que prestan al público”. Y bien, ¿quién critica eso?”.

La intencionalidad del discurso económico en el profesor es enseñar a la gente a conocer e interpretar su realidad económica. A sabiendas de que la ciencia económica es una jerga propia de economistas e iniciados, comparte con su audiencia conceptos económicos para elevar el nivel de comprensión de la realidad. Por esa intencionalidad, la retórica de Bosch es eficaz; por la forma y por el contenido, maneja el lenguaje para deleitar, para persuadir, apela a la emotividad de la gente para cautivar su atención, no para disfrazar la realidad, no para abusar de la ingenuidad de la gente común, no para engañar; por el contrario, su discurso ético es racional y responsable, lo que marca la diferencia de un discurso caudillista decimonónico o populista, propio de los líderes de la época. Para llegar a los interlocutores, la forma de exposición del discurso económico del profesor Bosch es didáctica, usa un lenguaje claro y directo, pletórico de metáforas e imágenes de la vida cotidiana, maneja el sentido del humor, usa un vocabulario coloquial y se expresa a través de ejemplos concretos en los cuales se traducen los conceptos abstractos de la economía.

Bosch es un conocedor del poder de la comunicación y utiliza todos los medios técnicos al alcance de la época, como una estrategia para comunicar a las grandes masas desposeídas de poder político, bienes, fortuna y conocimiento. De hecho, el discurso económico es una cátedra abierta para todo público, a la vez que es un mensaje político y social de naturaleza reivindicativa.

Para ilustrar lo anterior pues, extraemos un último párrafo en el que explica la diferencia entre crecimiento y desarrollo económico como dos conceptos análogos a su propio entorno, con lo que facilita la comprensión de todos los que lo escuchan y dice así: “Podemos comparar el aumento de la riqueza con el crecimiento de un niño y al desarrollo de su salud, y es fácil comprender que hay miles de niños que crecen y sin embargo están enfermos, no tienen salud. El desarrollo de un país se mide por el número de las personas que saben leer y escribir; por el número de camas que hay en los hospitales en relación con el número de habitantes; por el número de niños que mueren en la infancia, por una serie de datos de tipo social, en fin; ……. y resulta que si nuestro producto nacional bruto crece este año, el que viene, el de 1973 y el de 1974 a razón de 6 punto 6 por ciento año tras año, la producción por cabeza de la República Dominicana será de 316 pesos, ni siquiera 316 dólares, porque nadie sabe a cómo estará entonces el peso criollo en relación con el dólar. Y es muy, pero muy difícil que el producto nacional bruto crezca en cuatro años a razón de 6 punto 6 por ciento. ¿Desarrollo en nuestro país? No juegue, Magino”.

Para terminar, la concepción y visión del mundo en Juan Bosch del siglo XX se enriqueció también por haber conocido y compartido con generosidad humana las ideas de grandes líderes, pensadores mundiales y gigantes de la humanidad de la talla de Fidel Castro, Salvador Allende, Tito, Bertrand Russell, García Márquez, Pablo Neruda, Pedro Mir, Osvaldo Guayasamín, entre otros grandes, esto es, absorbió de comunistas, socialistas, no alineados, librepensadores, una escala nada despreciable en diversidad ideológica, dentro de una concepción progresista de la sociedad, con un propósito: aportar a la sociedad para logar mejor vida material y espiritual para la gente.

América Bastidas Castañeda es subsecretaria de Estado de la Economía para la Cooperación Internacional y profesora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Licenciada en Economía por la Universidad de La Habana, Cuba, realizó sus estudios de posgrado en la Universidad de Madison, Winsconsin. Es autora de Desarrollo económico y social de la República Dominicana, 1999-2000.

Bibliografía

Bosch, Juan. Cuba, la isla fascinante. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1955.

— Breve historia de la oligarquía. Santo Domingo: Publicaciones Ahora, 1970. — Composición social dominicana. Santo Domingo: Colección Pensamiento y Cultura, 1970.

— Tres conferencias sobre feudalismo. Santo domingo: Publicaciones Ahora, 1971. — Capitalismo, democracia y liberación nacional. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1983.

— La pequeña burguesía en la historia de la República Dominicana. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1985.

— Capitalismo tardío en la República Dominicana. Santo domingo: Editora Alfa y Omega, 1986.

— 33 artículos políticos. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1988.

— Temas económicos. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1990.