Ana Teresa Toro

Huracán en el pecho

En el Caribe nos han hecho creer que vivimos en un eterno verano, como pasa, por ejemplo, en el Quijote, donde no hay temporadas y parece que el tiempo nunca cambia. Las estaciones del año no traerán nieve, ni mil tonos naranjas o explosiones de cerezos, pero traen lluvias, mariposas amarillas, sequías, polvo del Sahara y la única temporada que nos mata de miedo, la temporada de huracanes. Pero ¿qué pasa cuando la temporada no termina nunca, cuando se estaciona en cada cuerpo y ahí se queda? Este es un ensayo sobre el viento y la arena en el Puerto Rico pos María.