George Martine

Desarrollo basado en el consumo, población y cambio climático

La explotación descontrolada de los recursos de la Tierra debilita la resistencia de los ecosistemas sobre los cuales depende la humanidad y multiplica la cantidad de fenómenos naturales. Irónicamente, los más pobres del mundo, cuya contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero es mínima, son los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Está cada vez más claro que el principal culpable de esta situación es la amplia difusión del “imperativo del crecimiento”1, un modelo de desarrollo que requiere el uso de cantidades cada vez mayores de recursos y la generación de montos crecientes de desechos. Este modelo es impulsado por el aumento constante de los niveles de consumo de una población en crecimiento. Este artículo aborda estas interrelaciones.