Artículo de Revista Global 41

Balaguer, La Banda Colorá y la prensa

Los doce años de Balaguer (1966-1978) fue un período caracterizado por la represión ejercida en todos los ámbitos de la vida pública dominicana. Para postergarse en el poder, Joaquín Balaguer desarrollo estrategias entre las cuales están la que le permitió reproducir modelos de clientelismo mediático. La situación logró que los desmanes contra la población de una fuerza paramilitar, bautizada como La Banda Colorá obtuviera diferentes tipos de cobertura de acuerdo a un estudio hemerocrítico.

Balaguer, La Banda Colorá y la prensa

Los doce años de Balaguer es el nombre con el cual se identifica al período de tres gestiones gubernamentales, que comenzaron el primero de julio de 1966 y se extendieron hasta el 16 de agosto de 1978. En tres elecciones consecutivas fue electo presidente el extinto Joaquín Balaguer.

Como “la democracia autoritaria”, calificó Sang Ben (1999) a este período. Espinal (1994) precisa que durante estos tres gobiernos consecutivos se definieron nuevos modos de hacer política fundamentados en integrar sectores de la burguesía al Estado y la exclusión política de los grupos populares. Cruz (2009) definió los doce años de Balaguer como el resultado de la intervención extranjera y de fraudes electorales. Sin embargo, el líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) lo denominó como “un régimen de convivencia jurídica”.

Durante los doce años de Balaguer el periodismo dominicano registra ataques directos al sector y a quienes ejercían este oficio. Fueron asesinados los periodistas Gregorio García Castro, en 1973, y Orlando Martínez, en 1975. Aunque estas muertes fueron ejecutadas por agentes policiales, Cruz (2009) narra que: “Balaguer también prohijó la organización de un grupo paramilitar llamado La Banda Colorá, integrada por soplones, desertores de izquierda y matones profesionales”, y los periodistas, como la población, fueron blanco de atentados.

Al referirse a La Banda Colorá, Espinal (1994) deja explícito que Balaguer presidió un gobierno represivo y “encontró siempre otros artificios –un tanto indirectos– de la violencia”.

La Banda Colorá

La Banda Colorá o La Banda, como se le llamó al Frente de la Juventud Democrática Antiterrorista y Anticomunista, surgió con el primer gobierno de los doce años de Balaguer. Martínez Almánzar (1996) precisa que fue una agrupación de extrema derecha que se dedicó a “cazar a los que habían luchado al lado del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó” durante la Revolución de abril de 1965. Según Moya Pons (2008) fue dirigida por el presidente Balaguer, quien, para desvincularse públicamente de sus acciones y para amedrentar a la población, le colocó el mote de “Los incontrolables”. Sin embargo, en los hallazgos de esta investigación no se logró obtener algún documento o instrumento que confirme que el fenecido presidente Balaguer estuvo vinculado a los actos cometidos por la agrupación.

En el período 1970-1971 la represión política alcanzó numerosas manifestaciones, por ende, fue la máxima expresión de la organización que “aterrorizó el país elevando el asesinato político a uno cada 28 horas”. El 9 de octubre de 1971, explica Martínez Almánzar (1996), asesinaron a cinco jóvenes del club Héctor J. Díaz del barrio 27 de Febrero de la capital, lo que provocó la desaprobación de la población. Tras este incidente el gobierno desintegró La Banda y detuvo a sus dirigentes y miembros.

Aún se desconoce el número de personas que formaron parte de La Banda Colorá, aunque se ha confirmado que estuvo integrada por “jóvenes de los estratos más bajos de la población que habían militado en organizaciones de izquierda”.

Los miembros de La Banda descartaban la protección del gobierno o de organismos castrenses con afirmaciones como: “No somos dirigidos por la Policía ni las Fuerzas Armadas”. “No pertenecemos a la banda ni de ladrones ni de atracadores, ni somos ton-ton machotes, solo luchamos para disminuir los crímenes, asesinatos y atracos”, declararon a la prensa el 8 de mayo de 1971.

Para el periodista Juan Bolívar Díaz, quien sobrevivió a un atentado de un coche bomba durante ese periodo, el presidente Balaguer estaba detrás de las acciones de La Banda: “¡Pero claro que estaba detrás de todo!”, dijo con tono enfático al ser entrevistado para avalar los datos encontrados en esta investigación.

Ramón Pérez Martínez, mejor conocido como Macorís, líder de la agrupación La Banda Colorá, negó que la invitación que un día recibió para dirigir La Banda haya sido un mandato presidencial, pero tampoco quiso atribuirla a la Embajada Norteamericana. “Desde el Palacio Presidencial de la República, mientras el presidente Balaguer estuvo en el poder, no salieron mecanismos oficiales de censura para la prensa”, precisó Martínez en la entrevista realizada para esta investigación.

De la participación de la Policía en La Banda sí existen algunas referencias, como una publicación periodística de El Nacional de Ahora en la que informa que un periodista que estuvo en el destacamento de Villa Juana, tratando de liberar a unos jóvenes, fue agredido por dos tenientes que se abalanzaron sobre él para retirarle la libreta. “Entonces, el oficial tomó la libreta y comenzó a hojearla tachando algunos apuntes, que se referían a la banda de facinerosos”. Esto sucedió el 15 de mayo de 1972, luego que La Banda incendiara el club Mauricio Báez.

Ideología y medios de comunicación

La función de los medios de comunicación es dar a conocer las realidades sociales, erigiéndose como entidades críticas y que preservan los derechos de las personas.

Para de Pozo (s.f.), el Estado tiene el rol de: “Garantizar y respetar la libertad de información, el acceso a la información pública, asumir que los gobernantes están sujetos al control social y que los medios cumplen ese papel como mediadores entre el Estado y la ciudadanía”. Aclara que “cualquier intromisión de los poderes públicos en este terreno (los medios) podría calificarse como antidemocrática, sin paliativo alguno”.

En la República Dominicana, la presión gubernamental no se limitó a la contienda política. Los medios de comunicación estuvieron influidos o coartados por las disposiciones gubernamentales de los doce años de Balaguer, periodo heredero de los mecanismos de censura y represión de la era de Trujillo.

El dictador, explica Del Toro (2004), obligaba a los periódicos a publicar noticias favorables para el régimen. En 1934 estableció una ley que penalizaba a aquellos que interrumpieran la paz pública con la publicación de rumores que dañasen los poderes y la administración estatal.

Del estado de la prensa al análisis hemerocrítico

A comienzos de 1966, cuando ascendió Balaguer al poder luego de elecciones, la República Dominicana empezaba a olfatear los primeros vientos de democracia tras 30 años de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo y de administraciones provisionales e intentos fugaces de gobiernos progresistas. La semidictadura reformista prometió a los quisqueyanos: “Un nuevo amanecer con Balaguer”, en su consigna de campaña.

Los medios de comunicación tuvieron un repunte y empezaron a surgir con la democracia.

Los periódicos ocupaban el segundo lugar en la preferencia de la población, después de la radio, lo confirman los periodistas Dania Goris y Juan Bolívar Díaz en un documento titulado Periodismo Radiofónico Dominicano. El Listín Diario, El Caribe y El Nacional de Ahora encabezaron los niveles de lectoría. Entre 1966 y 1978 circulaban 75 medios escritos, la mayoría de circulación clandestina. En Santo Domingo se editaban 39 publicaciones y en las provincias existieron 36 medios impresos.

Medios impresos en la República Dominicana 1966-1978

Antes de continuar, contextualizo que estas informaciones son el resultado de la investigación “Tratamiento de las informaciones periodísticas sobre La Banda Colorá en los periódicos El Caribe, Listín Diario y El Nacional de Ahora durante 1971- 1972”. Se determinó una muestra compuesta por: los periódicos El Caribe, Listín Diario y El Nacional de Ahora; los periodistas que ejercieron la profesión durante la época y los miembros de la agrupación conocida como La Banda Colorá.

La metodología utilizada fue el análisis hemerográfico y hemerocrítico, para los periódicos, a los periodistas y miembros de La Banda se les diseñaron entrevistas estructuradas.

El objetivo principal se centró en analizar el tratamiento otorgado por los tres periódicos a las informaciones publicadas sobre La Banda Colorá durante enero de 1971 a enero de 1972; los objetivos específicos: determinar la presencia de las informaciones y presentar una panorámica del tratamiento dado a las informaciones periodísticas sobre los hechos cometidos por La Banda Colorá. También, determinar si el Gobierno ejerció represión o control sobre esos periódicos durante los doce años de Balaguer en cuanto a las informaciones publicadas sobre La Banda Colorá y, por último, explorar el nivel de autocensura en esos periódicos.

Tras analizar, mediante análisis hemerográfico, los periódicos de enero, marzo, mayo, julio, septiembre, noviembre de 1971 y enero de 1972, fueron recopiladas 448 informaciones periodísticas que representan las publicaciones en las que fue mencionada La Banda Colorá durante el tiempo estudiado.

El Listín Diario y El Caribe tenían presencia de lunes a sábado, y El Nacional de Ahora era un vespertino y se imprimía, también, los domingos. Es decir que fueron observados 187 días de cada uno de los dos primeros periódicos y en El Nacional se observaron 217 días.

Durante este período fueron publicadas 363 noticias sobre La Banda. De estas: 77 pertenecen al Listín Diario, 102 al Caribe y 184 a El Nacional de Ahora. En los tres medios impresos, mayo de 1971 representa el mes donde se publicaron cerca del 50 por ciento de las noticias, por la intensificación de las acciones de parte de la agrupación y la atención de la prensa ante los hechos, que logró respuestas en las instancias gubernamentales.

El análisis hemerográfico determina que 40 hombres ejercieron el periodismo durante 1971 e informaron sobre La Banda Colorá. En el estudio realizado no se encontró una información periodística sobre este grupo firmada por una mujer.

Los periodistas Radhamés Gómez Pepín, Osvaldo Santana, Marino Mendoza, Rafael Núñez Grassals y Rafael Molina Morillo coinciden en que para la publicación de las informaciones periodísticas sobre La Banda los reporteros no recibieron nunca ningún impedimento oficial.

Mendoza, quien fue diputado y reportero para el Listín Diario de 1969 a 1976, aseguró que en los medios en los que se desenvolvió “nunca hubo predisposición a que se publicara o no algo de La Banda, había medios que daban mayor cobertura, pero todo dependía de los niveles ideológicos del medio y las vinculaciones políticas”.

La represión que ejerció el gobierno de Joaquín Balaguer a los medios de comunicación, con la intención de censurar las informaciones, no fue directa y explícita como pasó durante la dictadura trujillista. Sin embargo, el Poder Ejecutivo utilizó otras tácticas para subyugar los periódicos, las estaciones de radio y televisión, de acuerdo a Gómez Pepín, Santana, Mendoza, Núñez Grassals y Molina Morillo.

Tras la investigación realizada, se determinó que El Nacional de Ahora fue el periódico que dio mayor cobertura a los hechos cometidos por La Banda durante 1971. El Listín Diario y El Caribe asumieron una cobertura similar a los hechos de La Banda. El primero publicó 93 informaciones periodísticas y el segundo 114.

El Caribe publicó 21 informaciones más que el Listín, sin embargo, éstas hacían eco al interés oficial, situándolo como una prensa de postura gobiernista y elitista; sólo representaba los intereses del gobierno de Balaguer. Un factor determinante es que en este medio sólo se dio a conocer un ataque a periodista durante 1971, mientras que El Nacional de Ahora reportó 15 agresiones a los reporteros.

El Listín Diario, medio conservador y elitista, se puede considerar por las publicaciones realizadas como “un amigo lejano” de ese gobierno y defensor de los oprimidos sólo en momentos extremos. Este periódico trató las informaciones sobre La Banda con modestia y oficialismo. El mayor número de publicaciones de este periódico, al igual que El Caribe, hacían eco de la voz oficial; reproducía el interés gobiernista de difundir las problemáticas que producía la agrupación y cómo afectaba los sectores de élite.

El Nacional de Ahora se dedicó a denunciar y describir, o mejor dicho, a decir “con pelos y señales”, como calificó su actual director, Radhamés Gómez Pepín, los desmanes de la agrupación paramilitar. Este periódico, impreso para circular en horas de la tarde y sostenido por la venta callejera y no por la publicidad, informaba sobre los actos cometidos por La Banda, esto es notable por elementos que se aportaban en las informaciones, como el uso diverso de fuentes, aportar antecedentes, informaciones sobre los tipos de abusos que se cometían, si había muertes o heridos y quiénes se enfrentaban.

Es notable su distancia del oficialismo por la postura crítica con el que se trataban las informaciones provenientes de éste ámbito. Fue un medio que se caracterizó por la diversidad de voces que utilizaba, el uso de distintos géneros periodísticos y de complementos, como las imágenes, y los 11 artículos de opinión ante los tres del Listín Diario y uno de El Caribe.

La Banda no fue una organización clandestina. En sus comienzos, tal vez aún no era reconocida como tal, pero los medios de comunicación desde mayo de 1971 trataron las informaciones de ataques de este grupo y se sabía quiénes formaban parte de la agrupación.

Los integrantes de La Banda publicaron a través de la prensa aclaraciones respecto a la agrupación. Pero, por igual, 15 periodistas fueron atacados por esta agrupación para que no se publicaran con fidelidad hechos que cometían, de acuerdo a las publicaciones de la época. Se reporta que La Banda cometía sus actos en sectores de clase media baja y en lugares como escuelas, clubes y colmados.

Los medios de comunicación pueden ser víctimas de represiones, atados ante los beneficios aportados por el Gobierno, o sectores empresariales en situaciones remotas, y deben modificar su línea editorial y regular su contenido de publicación.

Este concepto puede explicar la relación de los medios con el gobierno de los doce años de Balaguer. Tras el estudio se puede establecer que el clientelismo mediático forzó a algunos periódicos a rendir pleitesía a quien tantos beneficios les daban.

Laura Rojas es licenciada en Comunicación Social graduada de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Labora como reportera en el periódico El Caribe y ofrece servicios a la gerencia de comunicaciones de la administradora de riesgos de salud ARS Meta Salud. Forma parte del Movimiento Scout Dominicano y promueve proyectos para fomentar la relación domínico-haitiana.

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