Artículo de Revista Global 54

Cine medioambiental y cambio de paradigma

La humanidad atraviesa un momento crítico en todos los aspectos; lo sentimos a diario en forma de crisis económicas, financieras, sociales y medioambientales, entre otras. Nuestro modo de vivir, producir, consumir, pensar y actuar está cuestionado; se impone un cambio de paradigma. El desarrollo del cine medioambiental y el surgimiento de festivales y muestras de cine medioambiental en todo el mundo corresponde a esta necesidad. La República Dominicana se une a esta inquietud y a este movimiento internacional a través de su Muestra de Cine Medioambiental. Todos somos parte de la solución.

Cine medioambiental y cambio de paradigma

Creo que recordamos bien cuando en el año 2006 la película La verdad incómoda llevó de repente el tema del calentamiento global a todos los rincones de la Tierra y al epicentro del debate mundial. Aunque el Señor Gore había estado luchando por promover el conocimiento sobre este tema y reclamando una acción coordinada para hacerle frente durante muchos años, una buena película documental de cien minutos parece haber tenido más éxito para crear conciencia y motivar una mejor actitud que tantas conferencias, debates, diálogos, artículos e informes.

El mismo Al Gore, en una entrevista, confiesa que la película tuvo y sigue teniendo un efecto multiplicador y transformador superior a todo lo que haya hecho antes, incluyendo más de treinta años de trabajo sobre el tema en el Gobierno estadounidense y a nivel internacional, así como unas mil presentaciones personales a nivel mundial. Después del lanzamiento de la película, la popularidad del exvicepresidente de Estados Unidos alcanzó los mayores niveles de toda su carrera y en poco tiempo fue honrado con un Premio Nobel y un Oscar.

En cuanto a su efecto en el pensamiento global y las actitudes personales y colectivas, La verdad incómoda representa un momento decisivo después del cual no solo el tema del calentamiento global, sino nuestra actitud hacia el medio ambiente y nuestros patrones de producción y consumo, llegan a ocupar el lugar central del debate y ponen en marcha una búsqueda de cambios que está en proceso.

Jess Search, director ejecutivo de la Channel 4 britdoc Foundation, en su análisis del éxito de dicho filme, comenta lo siguiente: «La verdad incómoda, a diferencia de muchas películas, no es el arte por el arte o el entretenimiento por el entretenimiento. La película utiliza el arte para producir un efecto interno sobre la mentalidad del público, lo cual de por sí tiene un efecto externo sobre el mundo debido al cambio de los hábitos y las nuevas acciones de las personas. Una forma artística, la película documental, es usada para producir cambios en el comportamiento».

Aunque hay personas que no han visto dicha película, o ni siquiera han oído hablar de ella, podemos asegurar con certeza que su vida y la de todos nosotros ha sentido su influencia de una manera indirecta. Sir Richard Branson, el gran magnate británico cuyo emporio está compuesto por 400 compañías, afirma claramente en una entrevista que al ver dicho documental su vida ha cambiado, y su manera de hacer negocios también. Ahora su conglomerado empresarial Virgin Group tiene como meta ser hasta un 70 % neutral en emisiones de carbono en el año 2020. Branson dice: «Un día Al Gore vino a verme y me obligó a ver “la verdad”. Esto me sacudió, no pensé que el problema era tan grave. Tengo compañías de aviones y de trenes, y para poder dormir tranquilo, pensé que debo tomar algo de mis beneficios e invertirlo en la búsqueda de una fuente de energía limpia». Ejemplos así abundan en todos los sectores: público, privado y no gubernamental. Los cambios de actitud, producción y consumo se están produciendo a nivel personal y colectivo, de forma lenta pero segura.

Cine medioambiental

La película La verdad incómoda es un ejemplo entre tantos del poder que en nuestros tiempos tiene una buena película documental. Los ejemplos siguen en aumento y abundan. En el área de medio ambiente y desarrollo sostenible podemos mencionar, entre otros, The 11th Hour (La última hora), Food, Inc., Wasteland, Chasing Ice (Persiguiendo el hielo), Who Killed the Electric Car (Quién mató al coche eléctrico), Trashed, Flow, Bag It! (¡Basta de bolsas!), Dirt, The Cove (Operación delfín), Vanishing of the Bees (Desaparición de las abejas), Surviving Progress (Sobrevivir al progreso) y The Polar Explorer (El explorador polar).

Los temas van desde el uso sostenible de recursos naturales, la conservación de la biodiversidad, el manejo de residuos, el desarrollo de fuentes de energía renovable y la agricultura sostenible, hasta el cuestionamiento de los paradigmas sociales y económicos, los métodos de manejo y la adaptación al calentamiento global y nuevas actitudes hacia los temas de la salud individual y colectiva.

Por primera vez en la historia de cine, el público acude a salas de cine, adquiere dvd y, cada vez más, descarga películas documentales en sus computadoras, celulares y tabletas. En la era donde el medio educativo y de comunicación favorito de todas las audiencias, sin importar la edad, nacionalidad o ubicación geográfica, son la imagen y la película, el poder de los documentales para llevar el conocimiento, presentar un estudio científico, trasmitir un mensaje, inspirar y motivar crece a diario. Las plataformas técnicas han acompañado estas tendencias de una manera vertiginosa: las posibilidades de ver, crear y distribuir un producto cinematográfico abundan en gamas y número.

Ejemplos que inspiran

Muchas personalidades de fama cinematográfica están prestando su nombre, tiempo y recursos personales para darle un empuje significativo a la protección del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos. Ellos mismos, con su vida y acciones, abogan por una sociedad que viva con respeto y en armonía con todo lo que representa nuestro hábitat natural: naturaleza, animales, plantas y demás seres humanos. Entre ellos están Leonardo Di Caprio, Brad Pitt, Daryl Hannah, Robert Redford, Orlando Bloom, Emma Watson, Willie Nelson, Bono, Sting, Natalie Portman y Pierce Brosnan. Muchos dirigen su propia fundación orientada a promover la conciencia y la mejor acción en el tema del medio ambiente, o prestan sus servicios en una fundación u organismo internacional dedicado a estos fines.

La actriz Daryl Hannah comenta en una entrevista: «Antes pensaba que la cosa más importante que podía hacer era simplemente vivir de la manera más ética posible, actuando según mis convicciones. Sin embargo, cuando empecé a entender la magnitud de la crisis en la cual nos encontramos, me di cuenta de que era completamente imprescindible que todos nos pusiéramos a hacer todo lo que esté en nuestro poder […] Si no empezamos a vivir de una manera más ética y consciente, usando las soluciones que sean accesibles, tendremos un gran problema».

Un ejemplo brillante de este mundo artístico que dedica sus recursos a la creación de conciencia, educación y promoción de buenas prácticas, es Jeff Skoll, primer presidente de eBay y ahora uno de los mayores filántropos de los Estados Unidos, presidente de Participant Productions. Si mencionamos películas como Syriana, Waiting for Superman (Esperando a Superman), The Visitor (Visita inesperada), Food, Inc., Good Night and Good Luck (Buenas noches y buena suerte), Darfur Now (Darfur ahora), The Help (Historias cruzadas), Contagion (Contagio), Fast Food Nation (Nación de comida rápida) y The Inconvenient Truth (La verdad incómoda), que son algunas de las producidas por Participant Media, tenemos una idea clara de qué tipo de filmes crea y apoya esta productora norteamericana creada en el 2004.

En la descripción de su misión, Participant dice: «Participant cree que una buena historia bien relatada puede cambiar la manera en que vemos el mundo. Participant está aquí para hacer historias interesantes e impactantes, a través de una película de ficción, documental u otro medio de comunicación, que a la vez crean conciencia sobre los temas reales que influyen en nuestras vidas. La compañía busca primero ofrecer entretenimiento al público y entonces lo invita a participar y a cambiar. Para propiciar esto, Participant crea campañas sociales específicas para cada película dramática o documental que contribuyan al desarrollo de los temas tratados en las películas». En este sentido, Pariticipant trabaja con más de 600 organizaciones del sector privado y sin fines de lucro que llegan a 75 millones de personas.

En su evaluación del beneficio que trae cada producción cinematográfica, Jeff Skoll usa un parámetro diferente al de los estudios convencionales. «Un método de medición del éxito que usamos es evaluar si hay mayor beneficio en hacer la película que en poner el dinero directamente en una organización sin fines de lucro que trabaja en esta área. De hecho, hemos tenido casos donde miramos el cuadro de riesgo de la película y dijimos: “Es probable que perdamos un millón, o dos, o hasta cinco. Pero es bien posible que obtengamos diez o veinte millones de valor social”. Nos arriesgamos con proyectos que pueden perder dinero porque creemos que el bien producido es mayor que el riesgo. Es una forma diferente de filantropía». Según su evaluación, las películas que produce Participant crean un retorno social sobre la inversión (sroi, la sigla de social return on investment) de entre 2 y 20 dólares estadounidenses por cada dólar invertido.

Hasta la fecha, en solamente nueve años de existencia, las producciones de Participant han recibido 34 nominaciones al Oscar y han influido el debate y las prácticas en las áreas de cambio climático, energía nuclear, migración, relaciones internacionales, reforma del sector financiero, protección de especies en vía de extinción, agricultura sostenible, salud, nutrición, comunicación y educación, entre otras. El público dominicano se acordará que en el Festival de Cine Global Dominicano y en la Muestra de Cine Medioambiental hemos podido ver Food, Inc., Good Night and Good Luck (Buenas noches y buena suerte), The Cove (Operación delfín), Countdown to Zero, Climate of Change y The Inconvenient Truth (La verdad incómoda). ¿La comprensión de nuestro mundo, nuestra conciencia y nuestra actitud serían iguales sin estas películas? No lo creo.

De nuevo, debemos resaltar que aunque no todos hemos visto estas películas, nuestras vidas han sido influidas por ellas. Porque las han visto personas con poder de decisión en gobiernos, organismos internacionales, empresas u hogares. Porque muchos han sido motivados a crear una organización de base o sin fines de lucro que ha llevado el tema a los ámbitos de decisión y actuación. Porque muchos han cambiado la manera de ver el mundo, los demás seres humanos y la vida. El efecto multiplicador es poderoso, sobre todo en nuestros tiempos de interconexión globalizada.

Festivales y muestras de cine medioambiental

En este contexto mundial, es lógico que surjan iniciativas como festivales o muestras de cine medioambiental. Su función no se limita a ofrecer la oportunidad a los cineastas de presentar sus obras sobre el tema de medio ambiente y desarrollo sostenible, sino que representan un lugar ideal de encuentro, intercambio y creación de redes entre los mismos cineastas así como con la audiencia o con posibles distribuidores, patrocinadores y promotores. La simple existencia de estos eventos proporciona el ímpetu para la creación de una mayor cantidad de producciones medioambientales y fomenta una buena calidad fílmica. El valor educativo en el sentido de crear conciencia en la audiencia y fomentar un cambio positivo de hábitos es invaluable.

Aparte de ser encuentros culturales, los festivales de cine medioambiental son encuentros de naturaleza científica, social y hasta económica. Numerosos debates, conferencias y talleres acompañan las proyecciones y a menudo sirven de plataforma para varios planes de acción; actores del sector privado, público y no gubernamental se reúnen e inician programas conjuntos que llegan a tener un valor social y económico.

Arte, entretenimiento, ciencia, educación, conciencia, buenas prácticas y sinergia de esfuerzo son partes intrínsecas de una muestra de cine medioambiental. La energía positiva y creativa de los cineastas, investigadores y el público fluyen, construyendo un mismo río que nos da esperanzas de que existan soluciones; hay voluntad y la implementación, si es un trabajo en conjunto, no puede ser tan difícil.

Uno de los festivales de cine medioambiental más antiguos y más grandes del mundo tiene lugar en Washington (Estados Unidos). El Environmental Film Festival in the Nation’s Capital (Festival de Cine Medioambiental en la Capital Nacional), como lo llaman, celebró su edición número 21 este año, proyectando 190 películas de 50 países frente a una audiencia de 31,000 personas. «Con 115 instituciones socias y 75 salas de proyección, que incluyen museos, embajadas, universidades, bibliotecas y teatros locales en todos los rincones de la capital, el festival es uno de los eventos colaborativos más grandes del área metropolitana de Washington», afirma su página de Internet. De hecho, la Global Foundation for Democracy and Development, la institución hermana de Funglode,  se unió este año a este gran evento metropolitano presentando películas dominicanas sobre medio ambiente y apoyando la proyección de las demás películas latinoamericanas en el Gala Hispanic Theater de Washington.

Otro festival de cine medioambiental de gran renombre y magnitud es el de Barcelona, que se celebrará este año por vigésima vez. En Torino (Italia) se celebró en mayo pasado la edición número 16 de Cinemambiente. En Portugal se celebra CineEco; en Toronto (Canadá) el festival lleva por nombre Planet in Focus (Planeta en Foco); el Festival International du Film d’Environnment tiene lugar cada año en París (Francia), y el Wildscreen Film Festival de Bristol (Reino Unido) goza de gran reputación internacional. En Estados Unidos existe un sinnúmero de festivales de cine medioambiental; casi cada estado y cada ciudad de importancia, así como los lugares turísticos, suelen organizar uno. Hasta las universidades organizan sus festivales de cine medioambiental, y entre ellos se destacan los de la Universidad de Yale y la de Princeton. Algunos, como el Blue Ocean Film Festival, dirigido por una de las consultoras de la Muestra de Cine Medioambiental Dominicana, Debbie Kinder, viaja a través de Estados Unidos y del mundo, y hasta tiene lugar en China.

A esta lista se suman algunas ciudades de Medio Oriente y Asia como Abu Dhabi –donde justamente el pasado mes de abril se inauguró el primer Abu Dhabi International Environmental Film Festival–, Nueva Delhi y Tokio. En América Latina, esta iniciativa ha ido creciendo y expandiéndose; se destacan, entre otros, Cinema Planeta y el Festival Ambulante de México, así como CRiterio Ambiental de Costa Rica.

¿Y la República Dominicana?

La Muestra de Cine Medioambiental Dominicana nace en el año 2011 inspirada por un creciente y entusiasta movimiento internacional y con el apoyo de cineastas y medioambientalistas conocidos durante la organización de las primeras cuatro ediciones del Festival de Cine Global Dominicano. El equipo organizador de gfdd/Funglode puso en marcha un sueño, muchas ideas e incluso más ejecuciones aprendiendo de los mejores: de la directora ejecutiva del Blue Ocean Film Festival, Debbie Kinder, de la directora de Google Ocean, Charlotte Vick, y del director ejecutivo del dc Environmental Film Festival, Peter O’Brien.

Algunas de las ideas estaban claras desde el principio: presentar películas de calidad que traten temas de relevancia, de manera gratuita, a un público amplio, en especial, niños y jóvenes; acompañar las proyecciones con paneles y conversatorios; crear muchas oportunidades de interacción entre cineastas, medioambientalistas, científicos y demás actores con el público; propiciar oportunidades de intercambio entre los actores locales e internacionales; fomentar la creación de proyectos y programas en beneficio del medio ambiente y del desarrollo sostenible, y, sobre todo, ¡concienciar, educar, inspirar y transformar!

Como todos los proyectos, la muestra empezó a vibrar pronto con vida propia. Gracias a la colaboración de muchas personas e instituciones del país, iban naciendo nuevas ideas y proyectos. El interés y el entusiasmo que crecía con cada película, cada invitado y cada discusión, nos llevó a crear programas como las expediciones educativas al pico Duarte, en colaboración con Karim Mella y su fundación Siempre Más; Ecohuertos, el programa de huertos comunitarios y escolares en colaboración con Global Coallition for Peace, de Washington; el programa de Recyclarte, liderado por la artista dominicana Bertha Santana, que recorre todo el país; instituciones sin fines de lucro tales como el Centro Perelló, Fundsazurza y Children International, así como numerosas escuelas y centros comunitarios. Socios importantes como el Centro Cuesta Nacional, el Punta Cana Resort and Club, el Clúster Turístico del destino de Puerto Plata, el Clúster Turístico Santo Domingo Inc., el Banco de Reservas, Odebrecht y la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental aportan ideas, apoyan proyectos, movilizan a sus miembros y socios y construyen sus propias iniciativas a partir de las ideas compartidas en el marco de la muestra.

El número de ciudades anfitrionas y salas de proyección va creciendo cada año; aumenta el número de películas proyectadas y, a la vez, a través del Premio Globo Verde Dominicano se fomenta la creación de películas medioambientales y mensajes de concienciación dominicanos.

Ahora podemos decir con seguridad y orgullo que la República Dominicana está en el mapa mundial del cine medioambiental, en la misma punta de lanza de América Latina. El público, los cineastas dominicanos y aspirantes a cineastas, los educadores e investigadores, los comunicadores, las instituciones del país y los aficionados, todos son hebras vivas de este tejido viviente, todos son partes ineludibles de este ecosistema que vibra y emana energía en círculos amplificadores. El compromiso y el entusiasmo de todos le confiere una buena salud y sostenibilidad.

Hacia un nuevo paradigma

Al final queda una gran pregunta: ¿Por qué precisamente el cine medioambiental? ¿De dónde viene tanto fervor e inquietud por el tema? Porque nuestra civilización atraviesa una crisis de gran magnitud donde su principal y último soporte está amenazado: nuestro planeta, el ecosistema como lo conocemos hoy y que soporta toda la vida.

Es posible que no todos sientan ahora mismo la presión de esta grave situación, aunque la migración, la pobreza y el sufrimiento debido a desastres medioambientales y cambios de clima son fenómenos ya aceptados a todos los niveles y en el mundo entero. Sin embargo, todos hemos sido afectados por las recientes crisis económicas, financieras, sociales y de seguridad. Todas son parte de un conjunto, de un paradigma de producción y consumo, de interacción social con el planeta que se está desvelando como algo inherentemente destructivo e insostenible.

Los pensadores, científicos, políticos, activistas, artistas y gente común están repensando nuestra manera de vivir, buscando e implementando soluciones. La interconexión planetaria a través de innumerables medios de comunicación y formas de expresión nos permite compartir estas evaluaciones, ideas y soluciones. Las muestras y festivales de cine medioambiental son un importante campo fértil en esta polinización cruzada mundial.

Hemos llegado al punto donde un 75 % de todos nuestros bosques han desaparecido y el 90 % de la vida en el océano ha sido exterminada, a tal extremo que las Naciones Unidas prevén que, a menos que se produzca un cambio de actitud, en el 2048 no quedará ni un pez en el mar.

Nuestro sistema de producción es ineficiente e insostenible si hacemos las cuentas claras e incluimos los gastos de degradación medioambiental o costos sociales o de salud en los estados de cuenta. Por ejemplo, según el investigador y escritor Michael Pollan, la producción de comida en los Estados Unidos es tan ineficiente que para producir una caloría de comida se gastan 10 calorías de combustible.

El paradigma de conquista del mundo natural, dominación y explotación no funciona. Hemos llegado al punto que Ronald Wright en su libro A Short Story of Progress (Breve historia del progreso) denomina «trampa del progreso»: las tecnologías y actitudes que nos llevaron al progreso, al ser amplificadas y seguidas a mayor escala, se convierten en nuestra destrucción; lo que a menor escala y hasta cierto punto fue productivo está a punto de arrasar con todo a menos que seamos capaces de cambiar, transformar y reinventar.

«Una de las lecciones más claras de la historia y la arqueología es que la economía saludable depende de un ambiente saludable. La economía no puede existir sin un ambiente sano debajo de ella, sosteniéndola. El problema es que con nuestro rápido avance tecnológico hemos encontrado maneras de tomar más y más del medio ambiente y hacer creer que la prosperidad humana no tiene nada que ver con los sistemas naturales. Obviamente, lo contrario es cierto. Lo que hemos estado haciendo con todos estos métodos sofisticados de extracción es tomar cosas que no podremos sustituir nunca», escribe Wright.

Muchas películas medioambientales presentan las ideas y los ejemplos de cómo hacer una transición hacia «un paradigma de bienestar planetario que entiende que toda la vida está profundamente interconectada» (sinopsis de la película Money and Life). Desde la explotación al uso responsable y sostenible, desde la competencia a la cooperación, desde la avidez a la simplicidad y compasión, desde la dominación de la naturaleza al aprendizaje de los sistemas naturales y su imitación en las ciencias aplicadas.

Las soluciones son múltiples y están emergiendo a todos los niveles. Todos somos responsables de la presente situación y todos somos una parte de la solución. El cine medioambiental nos revela la verdad, nos pone en contacto con los ejemplos más inspiradores y nos muestra una amplia gama de caminos entre los cuales cada uno de nosotros puede encontrar su nicho. ¿Cuál es el suyo?

Natasha Despotovic es directora ejecutiva de la Global Foundation for Democracy and Development con oficinas en Washington y Nueva York. Graduada en Filosofía y Literatura y lengua española, francesa e inglesa, cuenta con una extensa y muy diversa carrera internacional, y ha desempeñado cargos de alta responsabilidad en el sector privado, público, no gubernamental y multilateral en Europa, la República Dominicana y Estados Unidos. Es directora de la Muestra de Cine Medioambiental Dominicana.


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