Artículo de Revista Global 16

¿Cómo podemos ser competitivos cuidando el medio ambiente?

Desde hace años oímos que cuidar el medio ambiente ocasiona un costo adicional a las empresas. Sin embargo, la necesidad de regulaciones gana cada vez más adeptos, porque todos queremos un planeta en el cual podamos vivir a plenitud. ¿Cómo nivelamos costo empresarial con cuidado del medio ambiente? ¿Cuál es el reto de los negocios?

¿Cómo podemos ser competitivos cuidando el medio ambiente?

Para entender estas cuestiones, existen dos caras de Jano en los hombres de negocios: una es la cara de la riqueza privada, el valor presente neto, el retorno de los activos, los retornos a corto plazo y las ventajas de la propiedad, aspectos relacionados con la eficiencia y las inversiones conforme a los requerimientos de los accionistas. La otra cara está relacionada con la riqueza pública, la capacidad de la fuerza de trabajo, las huellas ambientales, la infraestructura social, las inversiones a largo plazo y la transparencia social, aspectos que tienen que ver con el bien común, el cuidado del medio ambiente y la satisfacción de los miembros de la sociedad.

Con todo este panorama, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿cuál es el caso de los negocios? Y una de las respuestas a esta pregunta es el cambio obligado. Para nadie es un secreto que estamos viviendo en una sociedad dinámica donde los cambios cada vez son más veloces y las empresas necesitan reaccionar para poder sobrevivir. Toda empresa que viva a espaldas de los cambios está escondiendo la cabeza como el avestruz, porque los cambios deben ser enfrentados. Es necesario realizar las transformaciones que permitan ajustar la empresa al nuevo orden.

Otro punto interesante es el riesgo de fracaso. Las empresas que no reaccionan a las transformaciones que ocurren en su entorno pueden desaparecer o perder su liderazgo en el mercado; el mundo empresarial está lleno de ejemplos. Por esto, las empresas deben reaccionar a ese medio cambiante para poder lograr las ventajas y los beneficios que deriven de esto.

El nuevo ambiente de negocios global es también un punto que debemos tener en cuenta para poder ser competitivos en estos nuevos tiempos. Este ambiente global crea lo que podríamos llamar el “gran sándwich” en el cual las empresas están sometidas, lo quieran o no, por lo que deben aprender a vivir con esa variable que las está presionando.

Por otro lado, las fuerzas que actúan para empujar el cambio corporativo provienen de dos vertientes:

  1. Causas de negocios, que son aquellas que provienen de la necesidad del negocio de ser competitivo: reputación y licencia para operar el negocio, reducciones de costos y ecoeficiencia, crecimiento del mercado, presiones del mercado, valores corporativos y liderazgo.
  2. Causas externas o las fuerzas que provienen del ambiente externo a la corporación: su ambiente competitivo, su ambiente industrial y el macro ambiente general (las tendencias ambientales, tendencias sociales, oportunidades de mercado, tendencias legales regulatorias, los cambios tecnológicos).

Como consecuencia de estas fuerzas y causas podemos decir que en casi todas las tendencias globales existen oportunidades y amenazas para los actores de la cadena de valor.

Estas pueden ser aprovechadas por las empresas en el caso de que tengan las capacidades y las competencias para hacerlo, o por lo menos preparar su negocio para enfrentar esas amenazas que están latentes y que los afectarán. Estas compañías deberán lograr la alineación de la estrategia de negocios con las mayores causas de cambio, las cuales aceleran el crecimiento y reducen la incertidumbre de los negocios. La “sostenibilidad” provee un marco unificado para considerar los valores de negocio en las tendencias globales. Todo esto nos lleva a la necesidad de innovar para ser competitivos. Veamos un ejemplo: la floricultura holandesa. La floricultura holandesa realiza el 65% de las exportaciones mundiales de flores. Los factores de producción de este sector son tierra y clima. Holanda tiene serias desventajas en ambos. ¿Cuál fue la respuesta de los floricultores holandeses al problema medioambiental? Desarrollo de un ciclo cerrado. Las flores crecen en agua y lana mineral, no en tierra. De esta manera se reduce el riesgo de infestación y la necesidad de fertilizantes y pesticidas, que son suministrados a las plantas por el agua que circula y que se reutiliza. Esto también reduce la variabilidad de las condiciones de crecimiento, y mejora así la calidad del producto.

A la hora de abordar el problema medioambiental, los holandeses han desarrollado innovaciones que han incrementado la productividad de muchos de sus recursos necesarios para cultivar flores. El resultado neto ha sido no sólo una espectacular reducción del impacto medioambiental, sino también una reducción de costos, una mejora del producto y una mayor competitividad mundial.

Contaminación: ineficiencia

Entendemos que contaminación es igual a ineficiencia y que cuando contaminamos estamos tirando parte de lo que invertimos en insumos para nuestros procesos de negocios. Indagando sobre la eficiencia ambiental, podemos ver que en el ciclo de flujo de materiales de hoy sólo un 25% de lo que entra como insumos en los procesos de conversión salen como bienes y servicios. Esto nos muestra la gran cantidad de elementos que tomamos de nuestra tierra como materias primas y que devolvemos como desperdicios contaminantes, por lo que tenemos que buscar el problema en el origen y tratar de eliminarlo.

¿Son los casos como el de la industria de la floricultura holandesa la excepción, más que la regla? ¿Es una ingenuidad esperar que la reducción de la contaminación dé lugar a un aumento de la competitividad? Creemos que no, y la razón es que la contaminación casi siempre es una forma de derroche económico. Nos parece estar oyendo al lector decir: “Eso es en Holanda, en la República Dominicana eso no se puede”. Para contestar su inquietud veamos un ejemplo local donde fue posible innovar para ser competitivo.

Innovar para ser competitivo

Debido a la necesidad de lograr nuevos mercados externos, la Cervecería Nacional Dominicana (CND) se vio en la necesidad de certificarse con la norma ISO 14001, certificación que asegura que la empresa respeta un programa para no contaminar el medio ambiente. Fruto de las inspecciones necesarias para la certificación se detectaron varios problemas medioambientales, entre ellos la disipación de CO2 a la atmósfera en el proceso de fermentación. El CO2 es uno de los gases que incide más directamente en el calentamiento global. Para contrarrestar este problema se diseñó e implementó un proceso de recuperación y reutilización del CO2 de la etapa de fermentación.

Todo el CO2 producido en el proceso de fermentación de la cerveza es recuperado mediante sistemas especiales y almacenado. El mismo se usa más adelante en el envasado de la cerveza, para producir ese sabor efervescente y refrescante que la caracteriza. Aproximadamente cada año se recuperan del proceso de fermentación de la cerveza unos 10 millones de libras de CO2. En su gran mayoría se usa nuevamente para el proceso de envasado de la cerveza y se venden aproximadamente un millón de libras a otras empresas. Por ende, esta iniciativa impacta directa y positivamente en el medio ambiente, pero a la vez produce ahorros e ingresos adicionales a la empresa al no tener que incurrir en la compra del gas y al vender su excedente.

Resumiendo, fruto de una necesidad externa de certificación ISO 14001, requerida para tener acceso a nuevos mercados, se detectaron fallas medioambientales que debieron ser corregidas, pero a su vez esto ha generado competitividad debido a una reducción de costos o generación de nuevos ingresos y se ha logrado el acceso a nuevos mercados. Como podemos ver, es negocio cuidar el medio ambiente, y como consecuencia de esto podemos ser más competitivos. El problema estriba en que los gerentes se centran sólo en el costo de eliminar la contaminación. Deberían modificar su enfoque y fijarse en el costo de oportunidad: los recursos mal gastados, trabajo malgastado, pérdida de valor del producto.

En el plano de la productividad de los recursos, la mejoría ambiental y la competitividad van de la mano. Los directivos deben empezar a ver en la mejoría medioambiental una oportunidad económica y competitiva, no un costo enojoso ni una amenaza inevitable. Deben plantearse las siguientes preguntas: ¿Qué estamos malgastando? ¿Cómo podemos aumentar el valor del producto? Aquellos que sean los pioneros lograrán una amplia ventaja competitiva; aquellos que lo ignoren verán en el futuro que sus negocios sor cada vez menos competitivos.

Guillermo van der Linde es consultor especializado en planificación estratégica, estrategia de costos y desarrollo de nuevos negocios. Recibió su grado en BSE Industrial en la Western Michigan University y su magíster en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Es candidato a doctor en Educación en la Universidad de Murcia, España. Se ha desempeñado como director de pre-grado y maestría en Administración de Empresas de la PUCMM y ha sido instructor de cursos para importantes empresas dominicanas. Actualmente es decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas de la PUCMM.

Bibliografía

Álvarez, M. (2005) Ventaja competitiva mediante la gestión ambiental en empresas industriales de manufactura. Caso Cervecería Nacional Dominicana C. x A. Trabajo de investigación, maestría en Administración Estratégica, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Santo Domingo, República Dominicana.

Doering, D.. Sustainability and Business, Chicago, Illinois, 2001.

Porter, M., y G., van der Linde. “Green and Competitive Ending the Stalemate”, en Harvard Business Review, 1995.

World Resources Institute. Rutas a la sostenibilidad. Chicago, Illinois, 2001.


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