Artículo de Revista Global 36

Cuatro tesis sobre el devenir histórico del pueblo dominicano

Con el propósito de suscitar una reflexión filosófica, el siguiente trabajo, inscrito en la tradición de la filosofía alemana decimonónica, expone cuatro tesis fundamentales relativas a la historia del pueblo dominicano. Su herencia colonial y su organización económica, política y familiar se articulan y disciernen así a la luz de un sentido histórico capaz de discernir el pasado y relanzarlo a modo de reto hacia el porvenir.

Cuatro tesis sobre el devenir histórico del pueblo dominicano

Las cuatro tesis que someto a discusión conciernen a los fenómenos histórico-cultural, sociopolítico, económico y el desarrollo sostenible de la población dominicana. Todas se aproximan, desde perspectivas diversas, a esa realidad omnipresente entre nosotros que es como el agua que se desparrama de la palma de cualquier mano que trate de retenerla: me refiero a la realidad del pueblo dominicano.

Cada afirmación o tesis viene precedida de algunos elementos temporales, empíricos, que la contextualiza y, a continuación, se expande su valor explicativo adentrándonos en un somero enunciado relativo al reto que ayuda a enfrentar hoy día en términos conceptuales.

Antes de comenzar, hago una breve advertencia sobre algo que, aun cuando es harto conocido, suele ser pasado por alto.

Desde el punto de vista epistemológico, una tesis no es ni verdadera ni falsa. Su valor único depende de su capacidad de explicación de uno o más fenómenos. Por ende, el valor de estas cuatro tesis es incitar la discusión sobre el único tema de fondo en nuestro contexto, a saber, el futuro del pueblo dominicano. Y a discutirlo mirando, no cada árbol o detalle histórico, por esencial que este sea en sí, sino el bosque y su movimiento intrínseco.

 

La primera tesis: histórico cultural

La primera afirmación depende de una serie de fenómenos históricos, todos verificables, a saber:

1. La baja densidad demográfica de la colonia y luego de la República Dominicana, situación que comenzó a revertirse a partir de los años 50 del siglo XX.

2. El desinterés metropolitano en el desarrollo de la colonia española en la isla.

3. El flujo migratorio (de emigración) hacia tierra firme y, en la actualidad, a Estados Unidos de América, Europa y más allá, el cual da pie a la percepción de que esta porción de tierra isleña es sólo un lugar de paso.

4. La economía primaria, prácticamente de subsistencia, y la falta de iniciativas económicas de envergadura.

5. La dependencia de los sitiados coloniales y, hoy, de las remesas para apuntalar la vigencia del statu quo.

6. La desconfianza generalizada, y sobre todo gubernamental, en el destino republicano.

7. La ausencia de procesos institucionales y de instituciones sólidas, incluyendo la Iglesia católica

8. Los caudillismos de naturaleza levantisca.

9. Menosprecio del valor moral de la población en general e ideología decimonónica de lo que bien o mal denominado fue bautizado como el gran pesimismo dominicano.

10. En términos relativos, a diferencia de lo que aconteció en las plantaciones agrícolas de otros pueblos, acercamiento y convivencia casi familiar entre los representantes de diferentes clases sociales, antes y después de la emancipación de los esclavos en 1822.

11. Intervenciones y ocupaciones de potencias europeas y estadounidense durante los períodos coloniales y republicanos.

Tesis: Condicionada por su historia colonial, así como por el caudillismo republicano y los regímenes de fuerza que han usurpado el poder público, la sociedad dominicana contemporánea se descubre y se siente:

  • Huérfana, abandonada a su propia suerte, en una porción de territorio isleño donde sólo se quedan quienes resisten la tentación de tomar un avión o irse en una yola;
  • Atrapada por el rejuego de un Estado político incapaz de abandonar la tutela patrimonial a la que la someten, tanto los poderes fácticos como el clientelismo, la corrupción y la vulnerabilidad burocrática de frágiles instituciones que cohabitan en medio de una democracia solamente electoral y del afán fiscalista de cada nuevo gobierno de turno; y
  • Desprovista de un liderazgo y de una ideología que le den sentido de pertenencia y que contrarresten el afán desmedido de lucro y de consumismo impuesto a los individuos y a sus familias por la supuesta modernidad del estilo de vida estadounidense.

En términos genéricos esa sociedad histórica enfrenta al menos estos retos:

  • Restablecimiento de la confianza y esperanza en el destino nacional.
  • Restauración ética de sí misma, mediante una concepción ideológica capaz de propiciar     un propósito común acorde con los requisitos del Estado de derecho en suelo dominicano.

La segunda tesis: sociopolítica

Las principales variables empíricas que contextualizan esta segunda afirmación inciden en la realidad presente, en tanto que eslabón contemporáneo de la historia dominicana con su aún intransitado e incierto futuro.

  1. La población de 9.3 millones de habitantes está en transición. Comienza a envejecer, con el aumento de las expectativas de vida al nacer a 73 años. Reduce su ritmo de crecimiento, por la caída de la tasa de fecundidad que ha pasado de 7.3, en 1960 a 2.4 en 2004-2007. Y, como efecto de todo lo anterior, ya se proyecta una población total de solamente 10.5 millones en 2030.
  2. El crecimiento económico (el pib real se multiplicó por 7.2 veces entre 1960-2000) ha sido insuficiente para traducirse en mayor bienestar y calidad de vida de la población.
  3. La generación de riqueza se estanca, si se ha de creer en la pérdida de competitividad y en el progresivo retroceso de nuestras exportaciones en los mercados internacionales. Y la distribución de esa riqueza empeora, cuantas veces se haga valer el 36% de pobreza de la población y un coeficiente de Gini inamovible de su promedio de 50 durante los últimos cinco años.

La precariedad de servicios, tales como educación, salud, seguridad ciudadana, transporte, higiene y otros, deviene insoportable y discriminatoria;

  1. El fenómeno migratorio (de inmigración: sobre todo de haitianos, estimados en un 10-12% de la población total en suelo patrio, y de emigración: de población dominicana hacia Estados Unidos, España y otros países de destino) pone en juego, tanto su composición social como la actual concepción metafísica y ahistórica de la nacionalidad dominicana.
  2. El proceso de aculturación se hace acompañar de la progresiva desintegración ética de una sociedad que idolatra, como forma de enriquecimiento, la vía rápida de la corrupción y más recientemente, del narcotráfico.

Tesis: No hay posibilidad de solucionar los problemas nacionales más agobiantes ni de contrarrestar la incertidumbre actual sobre nuestra visión y destino nacional sin:

  • Superar las polifacéticas ideologías populistas, en función de las cuales se santifican las categorías “pobres” y “pueblo”, se sataniza la de “ricos”, al tiempo que la riqueza es codiciada por todos.
  • Desarrollar y promover instituciones estables sujetas a normas de cumplimiento universal.
  • Fortalecer la autonomía y el predominio estatal del sistema judicial, en tanto que responsable último de finiquitar la impunidad y las burlas al imperio de la ley.
  • Integrar, socializar a la población de origen extranjero autorizada a residir en territorio nacional en el sistema institucional dominicano;
  • Constituir una ciudadanía que tenga como principio y fundamento de su organización los valores de la justicia social y de la solidaridad, enarbolados ambos por una democracia, no sólo electoral, sino también económica, social, política y cultural. El proceso social dominicano, por tanto, enfrenta estos retos:
  • Establecimiento de un modo de vida y de organización ciudadana capaz de cimentar y justificar las estructuras y organizaciones, así como las concepciones, valores y actitudes democráticas de la población dominicana.
  • Lograr suficiente compromiso, por los sectores con poder de decisión, para sustentar de manera operativa un pacto social en aras del cual el empoderamiento social sea una realidad solidaria y el crecimiento económico se traduzca en mayor bienestar de la colectividad.

La tercera tesis: económica

Como tantas otras veces, el pasado nos llega revestido de múltiples incertidumbres. Entre estas destacan que:

  1. El modelo productivo ha pasado de ser uno básicamente agroindustrial al de servicios (turismo, zonas francas) y de remesas. Esa transformación ocurrió en el aspecto económico de manera relativamente exitosa en un lapso de menos de una generación. No obstante, hoy, lejos de avalar la sostenibilidad de la economía nacional y su capacidad de respuesta y de adaptación, todo apunta hacia su virtual agotamiento.
  2. El país cuenta con infraestructura vial y de comunicaciones, pero es muy deficiente en materia de electricidad, creación de nuevas fuentes de trabajo, tecnificación y profesionalización del empleo calificado, acceso a fuentes de financiamiento, inversiones en investigación y desarrollo y, sea dicho solamente de paso, marco regulatorio. Debido a todo eso, queda en entredicho sino en suspenso su capacidad competitiva en los mercados internacionales. 3. La producción nacional depende de cuatro columnas cada vez más tambaleantes e insostenibles: primera, una mano de obra barata, no calificada, como si los países más desarrollados y prósperos fueran aquellos cuyas mercancías y servicios están resguardados y respaldados por salarios de subsistencia.
  3. Segunda columna, la costumbre de no reinvertir las ganancias en la propia empresa o negocio, pues predomina una especie de carpe diem renacentista que, a diferencia de lo que hacía la burguesía decimonónica, busca disfrutar y ostentar sin comedimiento, más que acumular para reinvertir los beneficios netos.
  4. Tercer apoyo esencial del modelo en ascuas, los favores gubernamentales de los que depende para operar, y por eso, a la hora de insertarnos en el mercado internacional mediante acuerdos tipo el DR-CAFTA o el EPA, se resiente la capacidad tecnológica de productos y servicios que resulta ser, la más de las veces, de poca calidad y siempre socialmente excluyentes.
  5. Cuarta y última columna del modelo productivo, predominio de una mentalidad para la cual lo decisivo no es la planificación de los procesos productivos, y menos aún el rendimiento de cuentas, sino ganar dinero de manera rápida y ajena a cualquier preocupación por la explotación racional de los recursos, sean estos o no los recursos naturales.

Tesis: El actual proceso de renovación productiva e inserción en los procesos de globalización requiere abandonar el modelo productivo vigente y transformar los sistemas educativo, tecnológicos y de negocios hasta:

  • Prestar atención a la generación de riqueza y no exclusivamente a su justa e indispensable distribución.
  • Superar el déficit acumulado en materia de ciencias básicas y dominio de tecnologías de punta.
  • Formar recursos humanos con iniciativa propia, conciencia ética, disciplina y legítima aspiración de movilidad social.
  • Obtener capacidad de análisis y de toma de decisiones a nivel de la alta gerencia.
  • Ser social y ambientalmente responsables en las empresas y corporaciones.

La actividad económica dominicana desborda por sus linderos financieros y gerenciales y se abre a estos retos:

  • Consolidar la utilidad y la legitimidad del conocimiento.
  • Modernizar la sociedad dominicana en todas y cada una de sus instancias, de manera que susciten su espíritu competitivo y propicien el surgimiento y aprovechamiento de nuevas oportunidades.

La cuarta tesis: desarrollo sostenible

Surgida de su historia, cinco problemas medulares enfrentan la nación dominicana y su población, a saber:

  1. Desintegración y radical transmutación de la estructura familiar monogámica, independientemente que esto se deba a tendencias internacionales o no, con su consecuente incidencia negativa en el proceso emocional y de socialización de las personas.
  2. Modelo de desarrollo tipo minero, es decir, sólo preocupado en la extracción por medio de actividades productivas ambientalmente insostenibles, laboral y socialmente irresponsables y económicamente no competitivas.
  3. Pasividad y resignación a consecuencia de los cuales las expectativas y el progreso están cifradas en bancas de apuesta y circunscritas a la puesta en ejecución de proyectos de tipo gubernamental y a la repartición de las emblemáticas funditas en una u otra de sus múltiples y polifacéticas versiones, sin pasar por la inversión, el trabajo decente y la producción industrial y de exportación.
  4. Improvisación y privilegio del corto plazo y del mantenimiento de privilegios sobre cualquier otra consideración en la toma de decisiones.
  5. Minus valoración cultural de lo propio, ante lo que proviene de “los países”.

Tesis: La realidad dominicana, como tal, sólo es viable si quedan satisfechas estas tres condiciones:

  • Si su proceso de desarrollo pasa a depender de una estructura familiar estable en cuyo ámbito se consolide afectivamente una personalidad equilibrada y transmita, en el cumplimiento de sus funciones, seguridad emocional, valores morales y disciplina personal a sus miembros, pues estos son los únicos recursos insustituibles de la sociedad dominicana.
  • Si resulta exitoso el o los procesos de asimilación de inmigrantes, sean estos haitianos o no, en un ambiente nacional cuya realidad e identidad han de ser concebidas y experimentadas como sujetas a evoluciones históricas y no rigideces metafísicas, más allá de su política migratoria.
  • Si se restablece en todos los ámbitos de convivencia la solidaridad y la responsabilidad social, como normas del comportamiento a nivel privado, además del bien común, como valor supremo de todo patrón de comportamiento a niveles públicos e internacionales. Tales condiciones llevan a superar al menos estos nuevos desafíos, a saber:
  • Privilegiar los procesos de socialización de la población dominicana a todos los niveles.
  • No reducir y tampoco desconocer o confundir el problema nacional con sus dimensiones más objetivas (política, economía, justicia, globalización, política y fenómeno migratorio) ni con las más subjetivas (individuales, morales), a la hora de reconsiderar lo patrio y redimensionar su participación en el escenario comercial y político internacional.

En conclusión: la tesis mayor

Todo lo expresado se resume en una sola tesis; a saber:

El devenir histórico del pueblo dominicano lo aboca, en el futuro inmediato, a concebir y a fundar su propia lógica e institucionalidad nacional.

No ya la vitalidad de un movimiento o de un partido político, tampoco el crecimiento de una u otra rama de su economía y menos aún el predominio de una u otra ideología o religión. Más allá de tal parcialidad, las cuatro tesis, resumidas en esta sola, ciernen el problema de la nación dominicana en el devenir de la historia, al tiempo que la afirman y reconocen al pueblo dominicano como merecedor de mayor objetividad y de un mejor porvenir.

Fernando Ferrán es doctor en Filosofía, con especialización en el sistema de Hegel, y es antropólogo social con más de 20 años de desarrollo de programas y de experiencia gerencial en la República Dominicana, Brasil y América Central. Acaba de terminar una asignación con el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas y en la actualidad se desempeña como profesor de Ética Empresarial y decano de Relaciones Institucionales de Barna Business School, en República Dominicana. Ha dirigido el diario dominicano El Caribe. Entre sus publicaciones se encuentran Hegel y la filosofía de la historia, Tabaco y sociedad: estructura de poder de la industria del tabaco dominicano, y es coautor de El Batey, además de otros ensayos monográficos y artículos especializados.

Notas

Conferencia dictada en la Academia de la Historia, el 14 de abril de 2010.


MÁS DE ESTE AUTOR


Bonó o la fenomenología del alma dominicana

La actualidad del análisis de Pedro Francisco Bonó, pionero del pensamiento sociológico en el país, viene a estas páginas para recordar a quien analizó sin miramientos la realidad nacional de su época, pero que fue más allá de un mero pesimismo que solo tomara en cuenta la pasividad y al ausencia de “virtud política”, viendo en las cualidades individuales del dominicano la posibilidad de un futuro mejor.
Leer artículo completo