Artículo de Revista Global 53

DominicanaModa: antecedentes, proyección y desafíos

Analizando su experiencia con DominicanaModa, el autor plantea los retos y desafíos de la moda dominicana para proyectarse en el extranjero. Considera que hasta que la industria dominicana de confección textil no asuma el diseño como agente diferenciador y los diseñadores sean contratados para dirigir departamentos de desarrollo de productos dentro de nuestras factorías, no habrá una industria competitiva con liderazgo regional.

DominicanaModa: antecedentes, proyección y desafíos

Antecedentes

Plantearse montar una semana de la moda en Santo Domingo en el año 2006 resultaba una idea descabellada para muchos y una luz en el camino para otros tantos. No existía –y esos fueron los objetivos que nos planteamos Mirka Morales, Fidel López y yo– un evento donde los diseñadores y marcas dominicanas pudieran promoverse tanto en el ámbito local como internacional. Tampoco había una plataforma de negocios en la que se pudieran comercializar los productos textiles y afines en esos mercados. No solo la República Dominicana estaba fuera del circuito mundial de las semanas de la moda, sino que carecía de muchas herramientas de proyección internacional que permitieran dar a conocer nuestro país, más allá de sus bellezas naturales.

En el momento del nacimiento de DominicanaModa en el marco del cincuenta aniversario del Hotel El Embajador, de la cadena Occidental, la industria de la moda nacional se encontraba en la siguiente situación. En el plano académico, los egresados de la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, única filial de Parsons School of Design fuera de territorio norteamericano y una de las diez mejores escuelas de diseño de modas del mundo, no tenían una plataforma local donde proyectarse y desarrollar su carrera. La mayoría optaba por emigrar, desplazándose principalmente a Estados Unidos, donde fueron captados por grandes emporios de reconocimiento internacional. Por su parte, el pionero Instituto Tecnológico Mercy Jáquez seguía graduando técnicos en las áreas de patronista industrial, diseño y confección, la mayoría de los cuales terminarían instalando pequeños negocios familiares sin proyección alguna. La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con su licenciatura en Diseño de Modas, la escuela más joven de las tres, se unía a la misma corriente de formar profesionales sin un recipiente que los pudiera absorber y proyectar.

En el plano de los negocios, la moda hecha en la República Dominicana y sus grandes diseñadores no tenían una presencia significativa en las tiendas de las grandes superficies. La gran mayoría de las marcas locales se concentraba en copiar best sellers de ferias internacionales como la famosa Magic de Las Vegas (EE. UU.) y recrearlos con otros tejidos para el mercado local, práctica que lamentablemente aún persiste. En este sistema, que nos impedía competir en el plano internacional, sacaban la cabeza unas cuantas empresas cuyas marcas son diseñadas y comercializadas con criterios de competitividad nacional e internacional como Jenny Polanco, Camila y Blue Country, para mencionar tres casos exitosos.

En este plano, el mundo de la moda dominicana estaba circunscrito a la industria de la «ropa a la medida», donde destacados diseñadores con trayectorias que en muchos casos alcanzaban los 30 años habían logrado construir su branding y su clientela con una estabilidad económica que les permitía operar su propio taller. El sector formal de la industria de la confección textil, basada principalmente en las empresas acogidas a la Ley de Zonas Francas Industriales, se componía en el 2006, según el informe estadístico del Consejo Nacional de Zonas Francas (CNZF),[i] de 198 empresas, lo cual representaba el 35% de las empresas instaladas. El segmento de confección textil tuvo ventas en el exterior, casi exclusivamente a Estados Unidos, por 1,356.32 millones de dólares, esto es, el 35% de los ingresos por exportaciones de todo el sector. Si al segmento de confección textil le agregamos el de joyería (633.42 millones de dólares, con un 14% de dichos ingresos) y el de zapatos (287.85 millones de dólares, con un 6%), entonces podemos deducir que la MODA en la totalidad de los componentes mencionados (textil, joyería y zapatos) constituía el 55% de la exportaciones de zonas francas, con 2,517.59 millones de dólares.

Estas cifras que suenan halagüeñas no lo son tanto si tomamos en cuenta que la promoción de inversión nacional y extranjera comenzó definitivamente en 1990, aunque la creación de zonas francas se remonta a los años setenta del siglo pasado. La reformulación de estas con la promulgación de la Ley 8-90 abrió los ojos a los empresarios dominicanos de distintos sectores, que carecían de tradición textilera, quienes vieron en el sector de la confección textil de zona franca un negocio lucrativo, a la luz de las atractivas exenciones fiscales que dicha ley ofrecía. En términos de divisas y factorías en operación, esta avanzada produjo sus mejores resultados entre 1997 y el 2004.

DominicanaModa nace en el 2006 cuando este sector de zonas francas comenzaba su declive, producto del aumento de la participación de Asia (China) y Centroamérica en el mercado norteamericano, y experimentaba un déficit acumulado de -29% con respecto al año 1999 (64%),[ii] y de un -6% con respecto al 2005 (41%).[iii]

Por otra parte, la campaña oficial de difusión turística de nuestro país se enfocaba principalmente en la explotación de hermosas imágenes de nuestras bellezas naturales, con deliberada concentración en las playas de arenas blancas, los cocoteros y las aguas turquesas del mar que nos circunda. Nuestro pasado histórico aparecía en las noticias internacionales en muy raras ocasiones. Sin embargo, y sin proponérselo, los jugadores de beisbol y artistas como Juan Luis Guerra y la agrupación Aventura se convirtieron en un instrumento importante para hacer «sonar» a esta tierra en lugares recónditos del mundo.

Bajo estas circunstancias nace nuestra semana de la moda, inspirada por su homóloga ColombiaModa, cuyos aportes a la economía y al turismo colombiano son indiscutibles.

Proyección

Desde el año de su creación hasta la fecha han transcurrido siete ediciones de DominicanaModa, evento que nació con una duración de tres días y la presentación de 15 colecciones en igual número de desfiles, y que se ha constituido en el más importante del Gran Caribe y uno de los cinco más destacados de toda la región latinoamericana. En su edición pasada, dm (como popularmente se la conoce) presentó durante seis días 45 colecciones en 32 pasarelas. Un cambio significativo en su estructura fue la contratación en el 2008, con fines de su comercialización, de la empresa BrandMasters, quien la reestructuró, convirtiéndola en un evento integral, con plataformas de moda, entretenimiento, negocio y gastronomía.

dm fue elegida miembro del consejo de Caribbean Fashion Industry Asociation (CAFIA) en el 2010, apoyada por Caribbean Export Development Agency. Su liderazgo en la región caribeña se consolida cada año con la presencia de diseñadores y líderes de opinión provenientes de las islas del Caribe, que encuentran en nuestra plataforma una referencia a seguir por los altos estándares y los resultados de proyección internacional que obtienen de su participación en ella. También DominicanaModa ha participado, gracias al auspicio de dicha agencia de desarrollo, en foros del sector celebrados en Jamaica (Caribbean Fashion Week), Trinidad y Tobago (Trinidad & Tobago Fashion Week) y Guadalupe (Kreyol Fashion Days).

En estos siete años se ha gestionado la participación de diseñadores dominicanos en eventos relacionados con la moda en países como Panamá, Ecuador, Honduras, Puerto Rico, Guadalupe, Jamaica, Haití, Estados Unidos, Canadá y Argentina, que han sido testigo de la calidad de las colecciones de los diseñadores dominicanos en más de 40 oportunidades. No está de más añadir que esos viajes han sido posibles gracias a las alianzas estratégicas que dm ha concertado con sus homólogas del área. Estos viajes de las colecciones y diseñadores dominicanos fueron costeados en su gran mayoría por la organización con el aporte de patrocinadores privados y el mitur. La crítica especializada y el público asistente han resaltado la calidad de la moda dominicana, y los medios de comunicación de los países visitados se han hecho eco del evento.

El aporte que dm hace a la campaña de difusión del país en el exterior dio un giro significativo con la gestión del Lic. Francisco Javier García en el Ministerio de Turismo, quien la asume como evento marca-país, encargándose cada año de la invitación a la prensa internacional. dm pasó de ser un evento destinado solo a la prensa nacional a constituirse en el más internacional que posee la República Dominicana, con la asistencia de más de 50 medios internacionales procedentes de Europa, Centro y Suramérica, Canadá, Estados Unidos y el Caribe. Revistas tan importantes como Vogue/UK, Elle, Hola, Vogue/Italy, Marie Claire/España y agencias internacionales como Efe, Terra, entre otras, envían cada año sus corresponsales para cubrir las incidencias de nuestro evento.

El interés de la prensa internacional surge a partir de la presentación de figuras de renombre mundial en el desfile de cierre de dm llamado Fashion for Help, que, al igual que todos los otros desfiles, es benéfico y ha presentado las colecciones de Agatha Ruiz de la Prada, Hannibal Laguna, Carolina Herrera, Marchesa, Oscar de la Renta y Elie Saab. El evento nació con un espíritu de responsabilidad social que se ha mantenido durante estos siete años, y ha logrado donar con sus desfiles casi 80 millones de pesos a más de 60 instituciones sin fines de lucro que trabajan en diversas causas sociales. Este concepto de moda con responsabilidad social ha sido emulado por eventos homólogos en Honduras, Panamá, Puerto Rico y Ecuador.

De igual forma, también ha servido para impulsar en nuestro país las carreras y oficios afines a la moda (modelos, maquilladores, peluqueros, estilistas, productores de desfiles), entre los que sobresale el modelaje. Nuestras espigadas mulatas de andar cadencioso son las flamantes embajadoras de la marca República Dominicana, convertida en la nueva cantera de modelos a nivel mundial. El momento histórico ocurrió en el año 2009 cuando Arlenis Sosa, oriunda de Montecristi, firmó el primer contrato millonario para la campaña mundial de la firma de cosméticos Lancôme. El modelaje dominicano se une así a los peloteros y a los músicos que dan a conocer el nombre de nuestro país por el mundo. Cada año recibimos la visita de scouts de las principales agencias internacionales de modelaje como IMG, NY Models, MC2, Women, Thriumph, Wilhelmina o Ford. En este momento, más de 50 jóvenes de ambos sexos, procedentes de diversos puntos de la geografía nacional, han sido contratados por estas firmas y desarrollan su carrera en Estados Unidos y Europa. Luis Menieur, Ossigeno y Sokrates son las principales agencias exportadoras de modelos.

La prensa internacional es depurada a través de las oficinas de promoción turística (OPT) que tiene el Ministerio de Turismo en el exterior. Con la colaboración de asonahores, Clúster Turístico de Santo Domingo y la Asociación de Hoteles de Santo Domingo, el ministerio organiza una agenda que permite cubrir no solo el evento de moda, sino conocer la ciudad de Santo Domingo. Los periodistas extranjeros que asisten cada año a dm han destacado los altos estándares de organización de dm, así como la calidad de las colecciones que se presentan; al mismo tiempo, no han vacilado en describir con entusiasmo las edificaciones primadas de nuestra Zona Colonial, la excitante y cosmopolita vida nocturna de Santo Domingo, la variada y exquisita oferta gastronómica de nuestros restaurantes, la modernidad de la oferta de tiendas y marcas de nuestros centros comerciales, y, por supuesto, la cordialidad y hospitalidad del dominicano. Gracias a la coordinación interinstitucional que ha logrado reunirse en torno a dm, la prensa internacional también ha podido ponerse en contacto con los diversos productos considerados como marca-país. Cada año forman parte de esta invitación excursiones guiadas al Sendero del Cacao, visitas a la planta de Cerveza Presidente, cata exclusiva de ron Brugal, así como viajes a Juan Dolio, Puerto Plata, Bávaro, Samaná y La Romana.

La campaña internacional de dm marcó un hito al celebrar en el 2010, con el apoyo del mitur, una rueda de prensa en la capital de la moda, París, a raíz de la presentación en el 2011 de una de las pocas firmas de alta costura del mundo, la del libanés Elie Saab. Además, por primera vez, se celebró, gracias al apoyo del mitur y de la cadena Occidental, una rueda de prensa en San Juan, Puerto Rico, mercado tradicionalmente importante por su cercanía y nivel de ingresos. Constituida como la Semana Oficial de la Moda de la República Dominicana, dm aporta más de dos millones de dólares a la campaña de difusión de nuestro país en el exterior. Reseñas sobre esta se han publicado en todos los continentes con un significativo ahorro para el mitur en la inversión económica.

Mientras en el ámbito local dm se ha convertido en el evento más publicitado de la historia del país con una carpeta de prensa que abarca radio, televisión, prensa escrita y digital, la cual está valorada en más de 90 millones de pesos, en el plano académico firmó hace cuatro años una alianza estratégica con el Instituto Marangoni, una de las mejores academias del mundo para el diseño de modas y carreras afines, con campus en Milán, Londres, París y Shanghái. Cada año sus ejecutivos viajan a Santo Domingo a elegir la «Mejor colección emergente» y otorgan una beca completa para un curso de verano en cualquiera de sus campus. Por su parte, la Escuela de Diseño de Altos de Chavón ha venido reforzando sus ofertas de cursos especiales de moda en su extensión capitalina, y la uasd ha abierto una escuela de diseño de modas en Santiago, para completar la oferta que solo brindaba el Centro Laié. A estas instituciones y a otras de menor reconocimiento, dm les extiende una invitación cada año para que sus estudiantes visiten el evento y se pongan en contacto con la actualidad de la moda dominicana e internacional.

Tampoco podemos dejar de mencionar el hecho de que una de nuestras diseñadoras noveles, Sarah Cury, fue galardonada por el Instituto Marangoni con una beca Armani, que es sin duda una de las más codiciadas de la industria europea de la moda.

En el enfoque de negocios, un momento significativo fue la creación por parte del visionario grupo Centro Cuesta Nacional (CCN) de «Colección de diseñador» para su marca Jumbo. Con la primera de estas entregas en el 2008 –la colección lf, firmada por Leonel Lirio–, se marcó un antes y un después en la moda dominicana sobre grandes plataformas. El éxito económico y de imagen hizo que colecciones como las de Jenny Polanco, Gutiérrez-Marcano y Magaly Tiburcio siguieran estos pasos. Por su parte, la tienda Prin hace el primer pedido millonario de una colección infantil dominicana con la compra de Blue Island, de la diseñadora Madelaine Morel, la cual está a disposición del público en un espacio destacado en todas sus tiendas.

Estos ejemplos de fe en el talento dominicano han sido emulados por la firma Velero, con las colecciones V2J, firmadas por el diseñador de ropa masculina José Jhan. En carpeta se encuentran varios proyectos de esta misma índole bajo las firmas de los jóvenes diseñadores Carlos de Moya y Carlos Frank Then, destinados a empresas que han decidido adecuar su propuesta a los nuevos tiempos.

En cuanto a las pequeñas superficies, la moda dominicana encontró el apoyo decidido de la boutique más exquisita de la ciudad capital y la trend setter de la alta sociedad dominicana, Il Prato, la cual creó su programa de apoyo al diseñador dominicano. Para su exquisita clientela se han celebrado trunk shows con Belkola, Demarca y Moisés Quesada. También se ha elogiado la incorporación de las colecciones de diseñadores dominicanos en las boutiques Nubah y Firmas. A partir del 2012, dm y la ciudad de Santo Domingo se insertaron en el circuito mundial de las ciudades que celebran el Fashion Night Out, un horario extendido de negocios que produce una dinamización en las tiendas. En nuestro caso, los centros del nuevo distrito comercial de la avenida Winston Churchill fueron el escenario elegido para comenzar esta iniciativa que cuenta con el apoyo de asonahores, el Clúster Turístico de Santo Domingo, los ministerios de Turismo y de Cultura, la amet y el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Desafíos

Los sectores oficiales de los países desarrollados ven la moda como una parte significativa de sus industrias creativas. Más allá de sus aportes en términos de imagen, se trata de una industria capaz de generar riquezas y bienestar a la población, aportar significativamente al pib y posicionarse como punta de lanza en las avanzadas de los productos marca-país. Cabe destacar las estrategias empleadas por economías europeas como Inglaterra, Italia y España; esta última creadora del fast fashion, que ha cambiado la manera de comercializar la moda. En nuestro hemisferio, Brasil y Colombia encabezan la lista de países que han entendido que la moda no es la reunión lúdica de niñas anoréxicas y jóvenes excéntricos, sino una industria pujante con incidencia en todos los segmentos sociales, sin importar edad o nivel de ingresos.

Como industria, la moda dominicana no ha podido superar la división geopolítica que encontró el señor Colón a su llegada; no logra unificarse, seguimos jugando a los cacicazgos y sus caciques. Por un lado, los grandes productores de la confección textil (muchos con factorías y marcas dedicadas a la «adaptación» de modelos comprados en ferias internacionales; muchos aún en el modelo de maquila con líneas de producción para los grandes pedidos que otrora llegaban del único mercado trabajado y que parece interesar, Estados Unidos). Por otro, los creativos diseñadores de modas (que no encuentran la inversión necesaria para poner a producir su creatividad, y se desgastan en talleres pequeños de ropa a la medida, estigmatizando el puesto de director creativo, producto de su ausencia en la oferta laboral de las factorías organizadas), y parques industriales creados para incentivar la producción textil nacional entregados a pequeños productores (la mayoría, de formación empírica sin una visión de futuro en términos de diseño, mercadeo, publicidad y creación de branding).

La industria de la confección textil dominicana ha concentrado sus exportaciones en los pedidos de grandes volúmenes de su mayor socio comercial, Estados Unidos, de donde también procede la mayor parte de la materia prima. La crisis que la afecta desde el 2005 se ha debido a la apertura de nuevos mercados para la producción de Estados Unidos en Asia y Centroamérica y a nuestra falta de competitividad por los altos costos de operación. Ante esta situación y por diversas razones, la gran mayoría de las factorías dominicanas no han diversificado su oferta ni su clientela. Mientras nosotros solo miramos al mercado norteamericano como destino de nuestras exportaciones textiles, otros países del área piensan en mercados potenciales en Latinoamérica y el Caribe. ColombiaModa 2012, por ejemplo, vendió en tres días 137.7 millones de dólares a compradores de todos los puntos de la geografía latinoamericana.[iv] Las ventajas de cercanía geográfica, similitud estética y relación cultural son un plus a considerar en estos nuevos mercados.

La República Dominicana y su industria no han querido o no han podido ejercer su privilegiado posicionamiento en la región caribeña; un mercado de casi 40 millones de personas y 10 millones de turistas, ambos de alto poder adquisitivo. La industria dominicana de la moda no ha seguido el exitoso ejemplo de otros sectores productivos nacionales como los de bebidas o construcción, que han penetrado con éxito en la codiciada y difícil región caribeña. Cabe destacar que la República Dominicana posee la mayor capacidad productiva de confección textil, seguida por Haití (de capital también dominicano), la mayor cantidad de personal técnico y ejecutivo capacitado y una gran cantidad de acuerdos de libre comercio que podrían ser atractivos para mercados aún no trabajados. Su incorporación al mercado caribeño, al que también sumamos una posición geográfica estratégica, supone retos como el de un redimensionamiento en las líneas de producción y el de una diversificación de la oferta que vaya desde ensamblaje hasta desarrollo de productos, pero sobre todo el de superar los tabúes raciales.

El siguiente paso será la creación de marcas dominicanas con capacidad de competir no solo en el mercado nacional, sino también internacional, lo cual dependerá de la voluntad de la empresa privada, con el apoyo del sector oficial. Se trata de poner en práctica el know how adquirido durante todos estos años de ensamblar para las famosas marcas norteamericanas como Calvin Klein, dk, Anne Klein, Levis, Docker, etc., y hacerlo ahora para nosotros mismos. Los departamentos de desarrollo de estos nuevos productos serán los recipientes idóneos para que los diseñadores que cada año egresan de nuestras academias o retornan de sus maestrías en el exterior creen colecciones que tengan el valor añadido que da el diseño, dentro de los márgenes que la comercialización plantea.

Hasta que la industria local de confección textil no asuma el diseño como agente diferenciador y los diseñadores bajen su ego y sean contratados para dirigir departamentos de desarrollo de productos dentro de las factorías dominicanas, no habrá una industria competitiva con liderazgo regional, principalmente de cara al Caribe y Latinoamérica. Este liderazgo debe ir acompañado de esfuerzos y políticas oficiales para su proyección internacional, basados fundamentalmente en diagnóstico de niveles de competitividad de la oferta existente, invitación de compradores regionales a DominicanaModa, asistencia como país a las principales ferias regionales de moda, y en formación en exportación y aprovechamiento de los tlc.

De nada nos vale que el más universal de los dominicanos, Oscar de la Renta, sea un diseñador de moda si no somos capaces de dejar aparte nuestros egos, de superar la antigua división geopolítica de la isla y, de una vez por todas, ponernos de acuerdo.

Sócrates Mc Kinney es graduado de Arquitectura Cum Laude por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña en 1985. Estilista y crítico de moda, articulista, productor de desfiles y eventos de moda. Actualmente ostenta la representación de la República Dominicana ante el Caribbean Fashion Industry Asociation (CAFIA) y fue elegido en el 2010 presidente de la Asociación de Semanas Oficiales de Moda de Latinoamérica. Es el director artístico de DominicanaModa.

Notas

[i] Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, «Informe estadístico 2006», <http://www.cnzfe.gob.do/estadisticas.htm>.

[ii] Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, «Informe estadístico 1999», <http://www.cnzfe.gob.do/estadisticas.htm>.

[iii] Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, «Informe estadístico 2005», <http://www.cnzfe.gob.do/estadisticas.htm>.

[iv] Prado, Alfredo, «Colombiamoda 2012 generó negocios por US$137.7 millones», Gestión, 2012, «http://gestion.pe/2012/07/27/tendencias/colombiamoda-2012-genero-negocios-us-1377-millones-2008612».