Artículo de Revista Global 28

El modelo español

La digitación de las redacciones informativas y la concentración empresarial han propiciado la convergencia mediática. Tanto los grandes grupos multimedia como las pequeñas compañías locales están apostando firmemente por esta estrategia. Pese a que, al referirse a este proceso, se suele pensar en la fusión de centros de trabajo de distintas plataformas o soportes, existen otros sistemas: la promoción cruzada, la clonación de contenidos, la distribución multiplataforma o lo que se ha denominado “coopetición”.

El modelo español

Si hay un fenómeno que ha caracterizado a la industria de la comunicación en los últimos años, ha sido, sin duda, el de la convergencia. O el de la confluencia, o la cooperación, o la coordinación, o la integración de redacciones, o las sinergias, o el multimedia… puesto que este proceso iniciado en Estados Unidos, pero con un alcance mundial en la actualidad, ha sido bautizado de múltiples maneras.

Profesionales y académicos han popularizado esta palabra en los últimos años; sin embargo, el vocablo se empezó a emplear en el ámbito de la comunicación hace casi tres décadas. Un término polisémico y dinámico como éste ha propiciado múltiples aproximaciones desde perspectivas variadas. Así, hay tantas maneras de entender el concepto como proyectos en marcha. Las definiciones provenientes del mundo profesional, que tienden a centrarse en aspectos concretos como la configuración de las redacciones y los procesos de producción, tienen poco que ver con las universitarias, generalmente más amplias.

En trabajos recientes de Ramón Salaverría, José Alberto García Avilés y Pere Masip se revisa detalladamente la literatura sobre la convergencia. Para este artículo, adoptamos la delimitación conceptual que proponen estos autores: “Es un proceso multidimensional que, facilitado por la implantación generalizada de las tecnologías digitales de telecomunicación, afecta el ámbito tecnológico, empresarial, profesional y editorial de los medios de comunicación, propiciando una integración de herramientas, espacios, métodos de trabajo y lenguajes anteriormente disgregados, de forma que los periodistas elaboren contenidos que se distribuyan a través de múltiples plataformas, mediante los lenguajes propios de cada una”.¹

La convergencia ha despertado el interés de los participantes en los últimos encuentros profesionales a escala internacional. Desde 2006, esta transformación es el tema principal de la reunión mundial de editores. El lema de 2008, por ejemplo, era “Redacciones integradas: por qué, cómo y cuándo”. En la edición del año pasado, el Newsroom Barometer revelaba que el 86% de los editores encuestados (700 en todo el mundo) cree que las redacciones digitales e impresas se fusionarán a corto plazo, que el 83% opina que en breve los periodistas tendrán que producir contenidos para cualquier medio, y que el 70% de los que todavía mantienen sus índices de circulación prevé integrar sus redacciones en pocos años.²

En general, los empresarios consideran que la convergencia es una garantía para sanear los medios impresos. Sin embargo, habría que superar esta visión. Grupos con televisiones potentes, como Media General (Florida), Group Tribune (Chicago) o Bello Corporations (Dallas) han impulsado los procesos más destacados en Estados Unidos. En Europa, algunas de las experiencias más relevantes se han desarrollado en corporaciones audiovisuales públicas: la BBC en Gran Bretaña, la SVT en Suecia, la NRK en Noruega o la DR en Dinamarca.

En cierto modo, la convergencia es una reacción ante la situación convulsa que atraviesa la industria desde la década de los ochenta. La audiencia de los soportes tradicionales, sobre todo los impresos, se reduce. La circulación de los periódicos en Norteamérica disminuye cada año alrededor de un 5%, y la cifra de lectores también va bajando. En 2007, el número de ejemplares de diarios españoles vendidos fue de 86 por cada mil habitantes, 17 menos que en 2000. En paralelo, cambian los hábitos de consumo informativo. Internet supera a los periódicos como fuente de información entre los norteamericanos y, entre los menores de 30 años, se sitúa en primera posición, empatado con la televisión. ³ Además, un 15% del tráfico que reciben los sitios de noticias proviene de Google, un detalle que subraya el escaso interés que tienen las cabeceras para miles de usuarios.

Los públicos se atomizan, se enteran de las novedades a través de dispositivos móviles y consumen más información, pero durante menos tiempo. Los ingresos por publicidad menguan, a la vez que se incrementa la competencia para mantenerla. El actual contexto de crisis sitúa a las cuentas de resultados en un delicado equilibrio, especialmente en los medios digitales, que, con pocas excepciones, no son rentables.

Digitalización de los medios y concentración

Por todo lo expuesto, los empresarios de la información piensan que la convergencia puede ayudarles a reestructurar sus sistemas de trabajo y sus producciones para ajustarlos a la demanda de la audiencia del siglo XXI. En el campo de los negocios de la comunicación, la convergencia incumbe tanto a las organizaciones como a la generación y la explotación de los contenidos. Resulta imposible identificar un único motivo que explique por qué un número creciente de medios opta por esta estrategia. Sin embargo, este fenómeno no se habría desencadenado si no se hubiesen dado las condiciones pertinentes, articuladas alrededor de dos ejes básicos: las nuevas estructuras empresariales y la digitalización.

En los años ochenta, agencias, periódicos, revistas, televisiones y radios, todos funcionando a partir de tecnología analógica, coexistían de manera (más o menos) armónica, pero independiente. La década siguiente trajo la digitalización de los soportes, y, con este concepto, entraba en juego la convergencia. Los medios impresos, los audiovisuales y los cibernéticos empezaban a cooperar para abaratar los procesos productivos y beneficiarse de las ventajas de cada plataforma por separado. Entonces, la tecnología analógica y la digital todavía convivían, una circunstancia que cambió drásticamente en el nuevo milenio, con la hegemonía absoluta del segundo entorno, la irrupción de Internet y la proliferación de nuevos medios.

En aquel instante, arrancaba un proceso de concentración empresarial y de diversificación mediática. De la filosofía monomedia se pasaba a la multimedia. Prisa, uno de los pioneros en España, es el caso paradigmático, pero prácticamente todos los grupos del país han seguido el mismo camino: RCS Mediagroup y Recoletos, Godó, Planeta, Mediapro…

Con todo, la apuesta por la diversificación no es exclusiva de los grupos de grandes dimensiones. Como apuntan Josep Àngel Guimerà y otros autores, a partir de 2005 y, especialmente, desde 2008, la comunicación local no se puede entender en Cataluña, una de las comunidades autónomas más prósperas y activas de España, “sin referirse a los grupos multimedia de proximidad”.4 En su opinión, una de las propiedades de este ámbito en las dos últimas décadas ha sido la consolidación de modos de concentración que han originado conglomerados privados que gestionan varios medios en una zona o en diferentes áreas y que han convertido los contenidos locales difundidos en varios soportes en la clave de su negocio.

Uno del caso más claro es el Grup Segre. Creado a partir de Prensa Leridana, la sociedad anónima editora del diario base del grupo dio un paso importante en los años noventa con Segre Ràdio. Además, en 2008 amplió la cantidad de frecuencias de FM: de dos a tres. El grupo desembarcó en el mundo de la televisión analógica en 2001 y, gracias al concurso de la televisión digital terrestre (TDT), se consolidó como uno de los mayores operadores de la comunidad, al hacerse con cuatro concesiones, un número que le permite cubrir toda su provincia, Lleida. Segre también está presente en la prensa gratuita, mediante una edición local del diario ADN, desde 2006.

Compañías como Edicions Intercomarcals, Premsa d’Osona, Publicacions Penedès, La Veu de l’Ebre, etc. han seguido una evolución similar. Curiosamente, la comunicación local ha vivido procesos de concentración poco frecuentes, como la acumulación (horizontal) de televisiones o la expansión hacia otros medios desde el audiovisual, y no desde la prensa, como ha sido habitual históricamente a escala regional, estatal e internacional. Por ejemplo, Vallès Serveis de Televisió participa en siete concesionarias de TDT, es la matriz del Canal Català tv y se ha extendido hacia la prensa (es accionista de la editora de los periódicos Sabadell+ y Terrassa+).

Modelos empresariales

Con una coyuntura económica complicada, pero una estructura empresarial propicia y unas innovaciones tecnológicas consolidadas, se han dado las condiciones correctas para que la industria afronte un futuro incierto y busque nuevos modelos de negocio, muy a menudo mediante la convergencia. Las estrategias que se han desarrollado son múltiples y, en general, han rehuido las posiciones maximalistas que consideran la convergencia como un proceso lineal que culmina con la integración plena, entendida como el escenario óptimo.

Promoción cruzada. Los ejemplos más sencillos de cooperación entre redacciones toman la forma de la promoción cruzada (cross-promotion), esto es, el uso de palabras o elementos visuales por parte de un medio para publicitar contenidos producidos por otros, habitualmente del mismo grupo. Hay autores que incluso sostienen que este es el único modo de convergencia que funciona realmente.5 Esta modalidad, que no supone la creación de productos informativos nuevos, es muy común en la prensa. Se da cuando, desde las páginas de un diario, se invita al lector a ampliar una noticia en la versión electrónica del medio (verbigracia, El País y elpais.com); pero también cuando, en el transcurso de un noticiario televisivo, se recomienda a los espectadores un programa radiofónico (Antena 3 tv y Onda Cero, pongamos por caso).

Clonación de contenidos. La opción de copiar ciertos contenidos producidos por un medio en otro también resulta de lo más sencillo. En estas ocasiones, los principales beneficiarios suelen ser los ciberdiarios, ya que beben de informaciones generadas para otros soportes del mismo grupo, frecuentemente los periódicos y la televisión. Esta receta no es nada nueva. Así fue como nacieron muchos medios electrónicos; no obstante, en el presente cuenta con más predicamento, y se plasma tras una selección de piezas (preferentemente multimedia) más esmerada. Como en la categoría anterior, en este nivel se reproducen noticias ya existentes, sin grandes reelaboraciones posteriores. Por ejemplo, cuando elpais.com ofrece vídeos de los servicios informativos de Cuatro o de CNN+ o sonido grabado para la Cadena Ser, está clonando contenidos.

“Coopetición”. Algunos editores que antes manifestaban una reserva total ante la convergencia actualmente sólo reconocen su prudencia cuando hablan de tácticas y plazos. Prácticamente todos intuyen que habrán de pasar por esta fase, aunque todavía no hayan tomado la determinación sobre cómo y cuándo. Y hasta qué punto. De momento, los menos audaces se han conformado con aprovechar las grandes ocasiones de interés informativo (elecciones, olimpiadas, desastres naturales, grandes accidentes, etc.) para poner en marcha experiencias de convergencia moderada: colaboración de periodistas de diferentes medios, cobertura para dos soportes (o más) por parte de un solo redactor… Así se ha hecho recientemente en la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) durante los últimos comicios presidenciales en Estados Unidos o en determinados festivales de cine (Domingo, Masip y Micó, 2008). Este tipo de solución se denomina en inglés coopetition, una palabra que podría adaptarse al castellano como coopetición. Encontramos dicho sistema cuando dos plataformas que no comparten nicho de mercado cooperan para compartir información, personal o medios, pese a que todavía compiten o, al menos, producen material original propio. En este aspecto, el canal autonómico privado 8tv, de Godó, llevó a la práctica en Cataluña una experiencia (interesante, aunque efímera) ya que invitaba a su informativo nocturno a redactores de los diarios del grupo (La Vanguardia y El Mundo Deportivo) para que comentasen alguna noticia relevante de la jornada, la cual sería tratada en la edición del día siguiente. Era esta una fórmula más rica que la promoción cruzada, en la medida en que el colaborador elaboraba una pieza para un medio que no era el suyo.

Distribución multiplataforma. Las gestiones, prácticas y rutinas comunes entre prensa, televisión, radio e Internet aumentan notablemente con la nueva filosofía digital, y ya se habla abiertamente de integración (de redacciones o centros de trabajo) a partir de todas estas sinergias. Además, con respecto a la difusión, el nuevo modelo facilita que se afiance aquello que se ha denominado cross-media, o sea, la explotación de contenidos a través de varias plataformas, un cruce en que el trabajo hecho para cada una de ellas repercute positivamente en la oferta del resto. Las ventajas son múltiples: se comparten recursos, se reducen gastos, disminuye el tiempo de elaboración de informaciones –se puede automatizar la creación de nuevas producciones, por ejemplo, para dispositivos portátiles– y mejora la rentabilidad, puesto que los periodistas pueden dedicar el tiempo ahorrado a otras tareas. Igualmente, permite transferir la audiencia (y los anunciantes) entre medios, fortalecer la marca y generar ingresos extra (con nuevos servicios de pago, tal vez). Aun así, los medios tradicionales todavía están jerárquicamente por encima de los nuevos (web, telefonía móvil…). En cuanto al público, suele ver marcas idénticas (El Mundo y elmundo.es; o El Periódico y elperiodico.cat), en lugar de medios distintos dentro de un grupo.

En fases adelantadas de distribución de contenidos entre plataformas, la complejidad organizativa es considerable, y la posibilidad de que haya tensiones entre redacciones, elevada. Veamos un caso concreto. La CCMA anunció el inicio de un proceso de “confluencia” en 2007. El ex director de Canales Informativos, Jaume Masdeu, subrayaba entonces que la palabra “convergencia” había sido “sobreutilizada” y que, por ese motivo, prefería hablar de “confluencia”. Con independencia de la cuestión terminológica, los motivos empresariales aducidos para esta reordenación eran los siguientes: la adaptación a los nuevos hábitos de consumo de información, por el paso de una audiencia de masas a un público fragmentado, usuario de varias plataformas; la oportunidad de relanzar el portal de noticias de la casa (3cat24.cat); y el aprovechamiento de recursos, es decir, la eficiencia, que consistiría en “compartir información y medios, y coordinar la publicación del producto”.6

He aquí una justificación que preconizaba una nueva manera de trabajar (la “confluencia”) combinada con la pretensión de extraer más rendimiento del trabajo y reducir los gastos (una ambición lógica y lícita en cualquier compañía, pública o privada).

De los objetivos anunciados, el portal 3cat24.cat ha sido el único que se ha consumado. La pretensión es convertirlo en el referente en catalán en la red, como sucede con la televisión y la radio en su territorio. La web usa intensivamente la información audiovisual del ente e intenta potenciar la participación de la audiencia. En la práctica, los redactores confeccionan las noticias multimedia con el material que les sirven sus compañeros de otras plataformas. Además, las noticias se distribuyen de modos muy diversos: teléfonos celulares, PDA, RSS, Twitter o widgets.

Para garantizar la coordinación y la coherencia en el tratamiento periodístico, la redacción del cibermedio se trasladó a la sede de la emisora de radio de la corporación, Catalunya Ràdio. Igualmente, un periodista de 3cat24.cat participa cada día en los consejos editoriales de la emisora y otro redactor de Internet trabaja permanentemente en la sede de la cadena de televisión, Televisió de Catalunya, e interviene en las reuniones semanales de planificación del canal temático informativo 3/24.

Pese a que la propuesta de la CCMA es prudente, una investigación todavía en curso, pero que ya ha dado resultados, muestra el escepticismo de los periodistas de la corporación ante un proceso que, en general, les parece “poco definido”. Algunos entrevistados expresan su temor por las repercusiones que podría tener esta transformación en sus condiciones laborales y sueldos; otros, además, alegan que la televisión y la radio cuentan con culturas, procesos y ritmos diferentes,7 una queja detectada también en estudios anteriores.8

Sea como fuere, la distribución multiplataforma es cada vez más habitual, tanto en los grandes medios como en compañías más modestas de ámbito local o comarcal.

Redacciones integradas. La digitalización ha modificado la esencia y la sustancia de todas las etapas de la producción y el consumo informativo: la búsqueda de datos, la elaboración del material, la difusión de la obra, la interacción con el público, etc. El propio medio de comunicación se ha transformado por la confluencia de las industrias audiovisual, informática y de telecomunicaciones. Las estructuras de las compañías que se ven inmersas en estos cambios propician a menudo que las antiguas redacciones independientes den paso a salas integradas, donde se experimentan fórmulas de coordinación editorial (a veces, de lo más imaginativas). La integración es, probablemente, el modo al que se asocia mayoritariamente el concepto de convergencia; una solución que no siempre es la idónea para cualquier empresa. Se refiere al grado máximo de coordinación entre redacciones, ya que centros de trabajo inicialmente autónomos acaban fusionándose.

No obstante, antes de llegar a este extremo, hay varios estadios inferiores, como cuando varias redacciones independientes se coordinan mediante una “mesa multimedia” con representantes de cada redacción. De esta manera funciona el ente público de radio y televisión del País Vasco, Euskal Irrati Telebista (EITB), donde se ha construido un edificio en que conviven los periodistas de la televisión, la radio e Internet. En esa misma comunidad está Goiena, un grupo comarcal propietario de un magacín semanal, un canal de televisión, una emisora de radio y un portal en la red. Cada medio posee su redacción, pero, para coordinar los diferentes soportes, se ha instaurado la figura del gestor de contenidos, que se responsabiliza de seleccionar la plataforma adecuada para cada noticia.

Gracias a la distribución multiplataforma y los contenidos compartidos, Vocento ha hecho de la convergencia la estrategia general del grupo. Por ejemplo, en Hoy. Diario de Extremadura, se ha constituido una mesa multimedia que incorpora todas las plataformas del grupo en aquella zona: el periódico impreso, la web (hoy.es), la radio (Punto Radio Extremadura) y la televisión (Telefrontera). Todos estos soportes se complementan en la cobertura de noticias. El rotativo La Verdad de Murcia y el cibermedio laverdad.es, por una parte, y las emisoras de radio y televisión de Vocento en la región (Punto Radio y Punto tv), por otra, también colaboran de un modo peculiar. El director del periódico ejerce de coordinador de convergencia entre las redacciones del periódico de papel y del diario en línea, en primer lugar, y la audiovisual, en segundo. En esta ocasión, por cierto, los medios implicados pertenecen a grupos diferentes.

Cuando dos redacciones que en principio eran autónomas se integran en un único centro de trabajo se llega al nivel de convergencia supremo. Hasta ahora, el ejemplo más conocido en España era el del periódico gratuito 20 Minutos, que fusionó las redacciones de los diarios impreso y digital por motivos empresariales (para acabar con la duplicación de tareas y gestionar mejor el personal) y periodísticos (para ofrecer mejores productos en cualquier soporte).9 Sin embargo, el pasado 24 de enero el director de 20minutos.es, Joan Domene, anunciaba inesperadamente en una entrevista en el weblog 233grados.com la separación de las salas de redacción de ambos medios.10

El periódico El Mundo también avanza en la dirección de la integración; desde septiembre de 2007 los redactores de las áreas de Comunicación, Ciencia y Deportes trabajan indistintamente para el periódico impreso y la edición electrónica. Los cincuenta profesionales del grupo Novotécnica, que incluye el diario La Voz de Almería, la emisora radiofónica Ser Almería y el canal Localia tv Almería, desempeñan igualmente su labor en una redacción única. En un 70%, este personal es multimedia, es decir, sabe producir piezas para cualquiera de las tres plataformas.

Josep Lluís Micó es periodista y profesor de la Facultad de Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramón Llull. Codirige el grupo de investigación Digilab-Laboratorio de Comunicación Digital. Es doctor por la Universidad Politécnica de Valencia y ha publicado diversos libros, capítulos en obras conjuntas y artículos en revistas científicas sobre la digitalización de las redacciones y los nuevos perfiles profesionales en el sector de la información. Como periodista, ha trabajado en varios medios impresos y digitales.

Notas

1 Salaverría, R.; García Avilés, J. A; Masip, P. Convergencia periodística: propuesta de definición teórica y operativa (2007). Documento inédito desarrollado para el proyecto Convergencia Digital en los Medios de Comunicación (SEJ2006- 14828-C06).

2 Chainon, J. Y. (2008) “Newsroom Barometer 2008”. Editorsweblog.org (2008) [Consulta: 07/05/08].

3 Pew Research Center. Internet Overtakes Newspapers as News Source (2008), [Consulta: 23/12/08].

4 Guimerà, J. A. et al. “La comunicació local”. En: Moragas, M. de (ed.) Informe de la Comunicació a Catalunya 2007-2008. Bellaterra: UAB, en imprenta.

5 Ketterer, S. et al. “Case Study Shows Limited Benefits of Convergence”. Newspaper Research Journal, vol. 25 (2004), núm. 3, pp. 52-65.

6 Masdeu, J. “Confluència d’informatius a la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals”. Trípodos (2008), núm. 23, pp. 77-88.

7 Domingo, D.; Masip, P.; Micó, J. L. “Jumping on the bandwagon: Innovation discourses and practices in the Catalan public broadcasting corporation”. II European Communication Conference. European Communication Research and Education Association, Barcelona, 2008.

8 Killebrew, K. C. “Culture, Creativity and Convergence”. The International Journal on Media Management, vol. 5 (2003), núm. 1, pp. 39-46; y Silcock, B. W.; Keith, S. “Translating The Tower Of Babel?”. Journalism Studies, vol. 7 (2006), núm. 4, pp. 610-627.

9 Escolar, A. “La refundación de 20 minutos”. ¡Que paren las máquinas! (2006), [Consulta: 29/12/08]

10 “Domene: Las redacciones de papel y online de 20 Minutos se separan”. 233 grados (2009), [Consulta 24/01/09].