Artículo de Revista Global 39

El rol de la prensa dominicana frente al liderazgo político postrujillista

Desde 1930 a 1961, los dominicanos vivieron bajo un régimen dictatorial que irrespetaba sus derechos y limitaba sus posibilidades de ser y hacer. Por este panorama que durante más de tres décadas presentó a un hombre como el “mesías” cambió. La diversidad ideológica que antes se mantuvo en la clandestinidad se proyectaba ahora en distintas figuras y partidos que ofrecían nuevas oportunidades, Se comenzó a gestionar un proceso que historiadores y políticos califican como “de apertura democrática” y frente a este la prensa desempeñaría un rol fundamental.

El rol de la prensa dominicana frente al liderazgo político postrujillista

El ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo en mayo de 1961 significó más que la muerte de un dictador. Con el tiranicidio a la sociedad dominicana se le presentaba el desafío de abrirse a la posibilidad de vivir en democracia y de perder la costumbre de 31 años de sometimiento al miedo y al atropellamiento de los derechos. La muerte del tirano supondría la caída de todo un sistema monopolista y la apertura a un paradigma pluralista y democrático.

Trujillo: monopolista

Uno de los retos que se presentan a partir de mayo de 1961 es el tema de la libre participación política. Durante la dictadura, el abuso y acaparamiento absoluto del poder convertía al país y al Estado en empresas de exclusiva propiedad de Trujillo y de sus allegados, en detrimento de un libre ejercicio de los derechos y deberes civiles.

La historia recuerda cómo, ante su llegada al Gobierno, Trujillo procedió a la eliminación de caudillos dominicanos, entre los que se encontraron Cipriano Bencosme y Desiderio Arias. De ahí en adelante se marcaría una advertencia a quienes se atrevieran a hacer competencia u oposición al dictador.

Bosch (2005: 159) aseguró:

“El dictador se dedicaba a someter al pueblo. Para esta tarea dirigió su acción hacia los partidos políticos, pues su sentido de la realidad le indicaba que el pueblo por sí solo, como masa sin organización, no era peligroso. Lo era en la medida en que tuviera líderes políticos que lo dirigieran.”

Con esta idea en la cabeza, el dictador se dedicó a liquidar a los dirigentes y a crear un partido, el Dominicano. Fundado en 1931, esta asociación política fue una de las piezas del rompecabezas que evidencia el monopolio de poder que había alrededor del Jefe. No podía existir ningún otro partido o grupo político que no fuera el de Trujillo, y si existía, no era más que un intento del tirano para aparentar que había libertad política.

Galíndez (1976: 151) expresó: “En la era de Trujillo no ha existido más que un solo partido político a partir de 1931, fecha en que quedaron definitivamente eliminados los partidos políticos anteriores. Ese único partido es el Partido Dominicano. Jefe: Trujillo”.

En la Enciclopedia Virtual Dominicana (p. 4) se precisa que “el carné de miembro del partido se convertiría en un documento obligado para todos los dominicanos mayores de edad […] Quien no tuviese ese documento podía ser acusado de delito de vagancia, y el 10% de los sueldos de los empleados públicos era entregado a su Partido Dominicano”.

De manera simultánea, y como otra de sus estrategias, el dictador emprendió acciones contra la prensa, la radio y toda manifestación escrita o hablada que no siguiera sus designios. Ningún otro núcleo político que no fuera el suyo podía expresarse en la esfera pública.

Galíndez (1976: 138) afirmó que “en la República Dominicana no existe libertad de crítica política. Y se impone por todos los medios el elogio al régimen y a su benefactor Trujillo”.

En todos los aspectos de la vida nacional, este tirano ejecutaba pautas para promocionarse como el mesías de la República Dominicana. Martínez (2003: 466) señala una de esas ocasiones, al decir que en 1940 Trujillo se autoproclamó como “Restaurador de la independencia financiera dominicana”, después de que firmara el tratado Trujillo-Hull el 24 de septiembre de ese año.

Toda esa campaña de exaltación de la figura del líder autoritario era dirigida por sus apologistas, quienes se encargaron en sus respectivas funciones de elogiar en exceso la personalidad del sátrapa. La práctica de colocar la fotografía de Trujillo en escuelas y oficinas públicas fue otro indicio de que se vivía en un régimen personalizado y autoritario. Se estableció mediante ley que en todas las oficinas del Estado y entidades educativas del país debía tenerse en el interior su imagen.

Balaguer (2000:77) habla de la idolatría que había alrededor de la figura del Jefe y asegura que: “Nadie en América, en cuya historia abundan tantos autócratas menudos y tantos caudillos pintorescos, ha impuesto el culto a la personalidad con la energía y la dimensión con que lo impuso Trujillo. Trujillo no admitió jamás la presencia, en el escenario en que ejerció su dominio, de ninguna figura que pudiera rivalizar con la suya. Durante su régimen, caracterizado por la influencia absorbente de su nombre y por la suma de poderes que acumuló en sus manos, todas las virtudes debieron permanecer cautelosamente enclaustradas.”

Situación de la prensa en la era

“¿Cuál es la característica uniforme de la prensa dominicana? Una sola: la adulación a Trujillo. En la República Dominicana no hay censura de prensa, no es necesaria” Galíndez (1976).

De acuerdo con Cruz Sánchez (2007: 203), cuando Trujillo llegó al poder sólo existían en la República Dominicana cuatro periódicos de circulación nacional: Listín Diario, La Opinión, El Diario y La Información; todos de propiedad privada. En otras 15 ciudades se publicaban más de 40 periódicos y revistas provinciales.

El contenido de las publicaciones de la época indica que la prensa durante la tiranía era un mecanismo que desviaba la atención de lo que sucedía a nivel estatal. Las informaciones, en su mayoría, consistían en noticias relacionadas con el deporte, la moda, eventos sociales y otros temas ajenos a la política.

Cordero (1987: 36) escribió:

“La prensa, la radio y la televisión, repiten sin cesar hasta el paroxismo los mismos slogans que penetran en todos los rincones del país […]. Los temas de esta propaganda no difieren mucho de otras propagandas totalitarias: la paz, el orden, el bienestar material y el grandor de la Patria son asociados con la persona del dictador. Son el reflejo condicionado sobre el que gira la propaganda política del régimen.”

Uno de los hechos que manifestó el dominio de Trujillo sobre la prensa fue la instauración del Día del Periodista, en 1934. Cada cinco de abril el tirano dirigía sus felicitaciones a los trabajadores del periodismo.

Mejía (2008) expresa que en una de sus cartas de felicitación Trujillo dijo: “[…] que debe satisfacer la constante avidez de conocimiento de los hombres y su indispensable necesidad de orientación, y contribuir a señalarles las rutas más rectas y convenientes para proteger a la civilización y a la cultura contra las insidias que pretenden torcer su rumbo en beneficio de intereses injustos o destructores […]”.

Más adelante (p. 31) dijo: “La experiencia nos ha mostrado cuánto mal puede hacer un periodista que actúa inspirado por oscuras ambiciones, por torpes ideologías, por conceptos”.

Al referirse a determinados periódicos de la época, Cordero (1987: 37) aseguró que existían tres periódicos de circulación nacional en la década de los cincuenta cuyo servilismo frente al régimen era absoluto: La Nación, El Caribe y La Información.

“Se ha llevado a tal grado la eficacia de la maquinaria propagandística que existe entre ellos una completa división del trabajo con el fin de dirigirse a diferentes capas sociales con un lenguaje político. Por ejemplo, el diario La Nación aparece con un tono moderado, dedica mayor atención a los intelectuales y a los problemas obreros que su compañero citadino El Caribe, que es para el consumo de la clase media liberal. La Información de Santiago se concentra sobre asuntos de interés local. Su misión es la de satisfacer el regionalismo tradicional de la zona del Cibao dentro de las líneas políticas de la dictadura.”

Rol de la prensa: 1962 y 1963

A partir del asesinato de Rafael Leónidas Trujillo, la República Dominicana atravesó por una crisis política que acentuó aún más las problemáticas que afectaban los planos económico y social. El fin de las dictaduras en América Latina, las luchas ideológicas y el triunfo de la Revolución cubana fueron hechos que contribuyeron a ese estado de incertidumbre y disputa por el poder a nivel nacional.

Así se comienza a gestar una dinámica política en la que Unión Cívica Nacional (UCN), encabezada por Viriato Fiallo; el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con Juan Bosch al frente, y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1j4), dirigido por Manolo Taváres Justo, se activaron para luchar por el poder. El Movimiento 1j4 más tarde renunció a participar en las elecciones.

Según afirman políticos e historiadores (tales como Raful, 2009, y Martínez Almánzar, 2000) se habla de un estado “de apertura democrática” a partir de la muerte del tirano, del que se beneficiaron diferentes renglones de la vida nacional, entre estos, la prensa.

Cruz (2007: 237) explica que después de la muerte del tirano, “la prensa escrita dominicana, al igual que todos los demás aspectos de la vida nacional, conoció una nueva etapa donde floreció de manera paulatina la libertad de prensa”.

Los periódicos de circulación nacional Listín Diario, La Información, La Nación y El Caribe no fueron la excepción. Cuando Trujillo fue ajusticiado sólo La Información, diario periodístico de Santiago de los Caballeros, y El Caribe circulaban; los demás fueron cerrados años antes de la caída de la dictadura. En 1962 reapareció La Nación y al año siguiente el Listín Diario. En 1963 ninguno de estos diarios excedía los 30,000 ejemplares por día. El Caribe, que era el de más importancia en materia de estructura gráfica, de contenido y de circulación, alcanzaba esta cifra. A continuación, le seguían el Listín Diario, con 15,000; La Nación, con 10,000 ejemplares diarios, y La Información, con 5,000.

Pero el detalle a saber con respecto a la prensa de esa época es en qué medida fue un canal para los principales líderes políticos de la época, Joaquín Balaguer, Viriato Fiallo, Juan Bosch y Manolo Tavárez, luego de haber pasado 31 años de servicio a la dictadura. ¿Contribuyó la prensa al proceso de democracia o fue un obstáculo para la diversidad ideológica y política?

El estudio

Este artículo parte de un estudio realizado en 2010 sobre el rol de la prensa frente al liderazgo político del período 1962-1963. Los objetivos específicos que se trazó la investigación fueron: 1) Identificar la presencia que tuvieron los líderes políticos Joaquín Balaguer, Viriato Fiallo, Juan Bosch y Manolo Tavárez en los periódicos Listín Diario, La Información, La Nación y El Caribe durante el período 1962-1963; 2) Analizar el tratamiento del contenido que daban esos periódicos a las informaciones relacionadas con los líderes políticos mencionados; 3) Determinar el grado de homogeneidad de la presencia y del tratamiento del contenido de las informaciones que tuvieron los líderes en los periódicos, y 4) Valorar si las informaciones publicadas sobre los líderes políticos durante el período 1962-1963 en los periódicos contribuyeron con la llamada apertura hacia la democracia.

Para lograr los objetivos de este estudio exploratorio-descriptivo se realizaron análisis hemerocríticos y hemerográficos de un total de 351 ejemplares de periódicos, en el marco de cinco acontecimientos entre 1962 y 1963, en los que participaron los líderes. Las noticias y los artículos que se estudiaron correspondieron a cinco hechos clave en la historia del período 1962 y 1963: 1) Mitin del 16 de enero de 1962 frente al parque Independencia; 2) Elecciones del 20 de diciembre de 1962; 3) Ascenso constitucional de Juan Bosch, el 27 de febrero de 1963; 4) Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, y 5) Matanza de Manaclas el 21 de diciembre de 1963.

Aunque los cuatro periódicos objeto de esta investigación publicaron noticias sobre los líderes, no todos informaron en igual proporción. La cantidad de información ofrecida por los periódicos La Información, La Nación, El Caribe y Listín Diario en los cinco meses analizados varió debido a que algunos de los ejemplares revisados estaban en mal estado o no existían.

Para evaluar el rol de la prensa frente al liderazgo político de 1962 y 1963, el análisis hemerocrítico tomó en cuenta aspectos como el uso de adjetivos, el carácter de la información (a favor, en contra o neutro), el género informativo (reportaje, noticias o artículos de opinión) y el uso de la voz directa o indirecta. La presencia que tuvieron en los periódicos se determinó al considerar el espacio destinado (medido en pulgada por columna), el uso de fotografías y la posición de la información publicada.

En cuanto a la valoración de si la prensa contribuyó o no con la apertura democrática se realizaron entrevistas a los periodistas Rafael Molina Morillo, Juan José Ayuso, Juan Bolívar Díaz, Silvio Herasme y Radhamés Gómez Pepín, así como al historiador Roberto Cassá.

Presencia de la información

El análisis hemerográfico arrojó que durante los 351 días monitoreados se publicaron 360 informaciones de los cuatro líderes en los periódicos. Los políticos analizados tuvieron participación en las páginas de estos diarios, pero esa presencia varió según el líder y el momento histórico.

Juan Bosch apareció en 192 informaciones (en un espacio promedio de seis pulgadas con dos columnas y un uso de imágenes en el 21% de los casos); de Joaquín Balaguer se publicaron 72 (en un espacio promedio de seis pulgadas por dos columnas y un uso de imágenes en el 48% de los escritos); de Viriato Fiallo se escribieron 59 (en un espacio promedio de siete pulgadas por dos columnas y un uso de imágenes en el 44% de los escritos), y de Manolo Tavárez Justo, unos 32 escritos periodísticos (en un espacio promedio de ocho pulgadas por dos columnas y un uso de imágenes en el 28% de los escritos). Bosch fue el que más ocupó las portadas (52%), Balaguer fue quien tuvo más fotografías publicadas (48%), y Tavárez, aunque fue el menos presente en cuanto a cantidad de información, contó con más espacio en pulgada por columna las veces que apareció en los diarios (en promedio ocho pulgadas por dos columnas).

Bosch, Fiallo y Tavárez tuvieron más presencia en los medios escritos en el mes de diciembre de 1962, en el contexto de las elecciones constitucionales. En el caso de Balaguer, en enero de 1962, cuando era presidente del Consejo de Estado, es cuando se observa más participación en la prensa escrita.

Al determinar en cuál de los medios cada líder tuvo más presencia se observa que Balaguer obtuvo primacía en La Nación, y Fiallo, Bosch y Tavárez en El Caribe y Listín Diario.

En cuanto al tratamiento de la información, con el análisis comparativo se comprobó que en las informaciones de los cuatro líderes predominó el uso del género noticioso, la fuente indirecta, el carácter objetivo y el no uso de adjetivos en las informaciones (con excepción de Joaquín Balaguer, cuyos escritos utilizaron en un 52.7% adjetivos, y estos fueron un 57.8% positivos).

El rol

Los periódicos de circulación nacional de 1962 y 1963 variaron sus posturas de acuerdo con el líder y con el momento histórico.

Los resultados de los análisis hemerocrítico y hemerográfico realizados apuntan que en el 47% de los casos los periódicos objeto de estudio se desempeñaron con objetividad y desde una postura neutra, sin embargo, al determinar el rol desempeñado de acuerdo con un líder en específico se notan diferencias.

Frente a la figura de Joaquín Balaguer, La Información demostró un rol crítico y en contra de este líder, mientras que La Nación desempeñó un rol a favor y de adulación. El Caribe se mantuvo objetivo y neutro.

Al tratarse de Viriato Fiallo, El Caribe y La Información estuvieron a favor, sin embargo, La Nación fue crítico y estuvo en contra de quien fue presidente de Unión Cívica Nacional. El Listín mantuvo neutralidad en este caso.

Juan Bosch fue el personaje hacia el que más objetividad demostraron estos medios, con excepción del Listín Diario, que expresó en sus informaciones una postura a favor.

Con respecto a Manolo Tavárez, El Caribe y La Nación se dedicaron a estar en contra de este líder, mientras que Listín Diario y La Información tuvieron una postura neutra y objetiva.

El Listín Diario fue el que más mantuvo neutralidad a partir de su reaparición en agosto de 1963.

¿Apertura a la democracia?

Según cuatro de los entrevistados, las informaciones de los líderes publicados en los diarios de circulación nacional sí reflejaron la llamada apertura democrática que comienza a partir del ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo. El otro dos restante argumentó que esa apertura democrática se reflejó más en los medios de pequeña circulación de la época.

Las entrevistas hechas arrojaron que la prensa de esos dos años tuvo debilidades, debido a que cada periódico defendía intereses y sectores particulares. Uno de los entrevistados (el periodista Silvio Herasme), indicó que si los periódicos de ese tiempo hubiesen asumido una posición con más inclinaciones hacia la democracia, tal vez se hubiese evitado el golpe de Estado contra Bosch y los conflictos políticos posteriores a 1963.

Al definir la prensa de este tiempo opinaron, en sentido general, que su comportamiento reflejó cierta independencia, una apertura hacia la democracia, nuevas expresiones, inclinaciones hacia determinados bandos políticos, pluralidad y la defensa de las libertades públicas.

Reflexiones de la historia

La prensa escrita dominicana asume un nuevo papel a partir de 1962. Bajo la tutela del régimen trujillista durante 31 años, los periódicos se inclinaron hacia lo que decía la voz del “Jefe”, sin embargo, tras su ajusticiamiento atraviesan por un despertar que los conduce a democratizarse.

Tal como reflejaron los análisis realizados, los líderes políticos de 1962 y 1963 sí tuvieron presencia en las páginas de los diarios de circulación nacional, aunque dependía del momento histórico y de los intereses de los medios. En el estudio realizado de 351 ejemplares de los cuatro periódicos se encontraron 360 informaciones publicadas sobre los líderes políticos.

Este estudio determinó que, a pesar de que los diarios analizados tuvieron inclinaciones políticas, hubo una apertura que abrió las páginas de la prensa escrita a un liderazgo que antes no era visibilizado, para hacerlo presente en la esfera pública dominicana. Cada medio asumió una postura que, a favor, en contra o neutra, contribuyó a crear un aire de pluralidad política que desde hacía 31 años no se sentía.

Los periódicos La Información, La Nación, El Caribe y Listín Diario atravesaron por la inestabilidad política de 1962 y 1963, y reflejo de esto son sus publicaciones, desapariciones y reapariciones durante esos años. Las páginas de estos diarios de circulación nacional no escondieron en sus lemas los deseos de independencia y libertad que aseguraban tener y, con propuestas y soluciones frente a la crisis de ese período, ofrecían una salida que consideraban acertada.

Los análisis hemerocrítico, hemerográfico y comparativo, así como las entrevistas realizadas, demostraron que la línea recta que definía la prensa dominicana antes de 1962, a partir de ese año se vuelve una curva, en la que cuatro periódicos de circulación nacional se abren a nuevas posibilidades y se convierten en guías y orientadores de la población.

Yanela Zapata García es licenciada en Comunicación Social por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). En la actualidad cursa una maestría en Dirección de Comunicación Corporativa de titulación dual de la PUCMM y la Escuela de Administración de Empresa (EAE) de Barcelona (España). Se desempeña como editora web del Sistema de las Naciones Unidas en la República Dominicana.

Nota

Este artículo es un extracto de la tesis de grado que la autora presentó en julio de 2010 para optar por el título de licenciada en Comunicación Social por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Zapata García, Yanela (2010). Rol de los periódicos de circulación nacional frente al liderazgo político del período 1962-1963. Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Santo Domingo (República Dominicana).

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