Artículo de Revista Global 84

El universo bibliográfico de la bachata

La bachata tiene más de medio siglo de historia y en ese período se han escrito algunas obras dedicadas a la historia del género musical. Sin embargo, son pocas las biografías de bachateros que hay en el mercado del libro. En este texto se hace un recorrido por la bibliografía existente, se habla de sus exponentes más importantes, se estudian sus etapas y se propone la realización de investigaciones que estudien la bachata como el gran fenómeno musical y social que es.

El universo bibliográfico de la bachata

Los inicios de la bachata se sitúan a principios de los 60. Los principales exponentes, los pioneros, tienen nombres y apellidos bien definidos: José Manuel Calderón, Luis Segura y Leonardo Paniagua. Son rasgos de lo que he denominado como el primero de los cuatro momentos –o etapas– que se produjeron desde entonces en torno a esa música que en sus albores también se conoció como «música de amargue», «música de guardia» o «música cachivache».

Tras la entrada en escena de los pioneros se produce el segundo momento: el reinado de Luis Vargas en los 80, que, con su éxito arrollador, motorizó el debut de otros artistas con mucho talento y que todavía se mantienen vigentes, como fue el caso de Anthony Santos, Raulín Rodríguez y Frank Reyes. El tercer momento ocurre a principios de los 90 con la techno-bachata de Sonia Silvestre (1952-2014), reconocida en el 2000 por la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) con el Premio Soberano; Luis Días (1952-2009) y Víctor Víctor, y naturalmente lo que supuso para Juan Luis Guerra el estreno de Bachata rosa, el elepé que internacionalizó la bachata.

El cuarto y último momento, delimitando el período desde los inicios de los 60 hasta la década del 2000, se manifiesta con la concepción del Grupo Aventura, creadores de la inconfundible bachata urbana, con cuyas canciones el cuarteto liderado por Romeo Santos se paseó por los escenarios más importantes del mundo y mereció el reconocimiento de los principales premios, como fue el Soberano que obtuvieron en el 2010, exactamente un año antes de su inesperada separación.

Luis Vargas, Anthony Santos y Raulín Rodríguez lograron una popularidad que le permitió a la bachata ganar nuevas audiencias y, al mismo tiempo, influyeron en  artistas que con propuestas similares –aunque con estilos muy definidos– hoy día llevan la voz cantante en el mercado. Frank Reyes, Zacarías Ferreira, Joe Veras o El Chaval de la Bachata son tan solo una muestra de esa generación emergente.

Más allá de nuestra frontera, es Aventura el que sirve de inspiración para que exponentes como Prince Royce, Leslie Grace, Carlos y Alejandra y Karlos Rosé decidan seguirle los pasos con una bachata estilizada, notablemente influida por los creadores de la bachata urbana. También debemos mencionar al fenómeno  de Monchy y Alexandra, vendedores de millones de discos fuera de la República Dominicana y ganadores de premios como Lo Nuestro.

Todos ellos han sido abanderados de la mejor «música de amargue», creadores de canciones que forman parte de la historia cultural dominicana, y de ellos surgiría la materia prima para las primeras publicaciones que se enfocaron en sus inicios, su desarrollo y su reconocimiento tanto dentro como fuera de la República Dominicana.

El sonido de los libros

Desde que se registraron las primeras bachatas y hasta la aparición del primer libro que analizó este género musical, debieron transcurrir más de tres décadas para que alguien se interesara en escribir sobre sus intérpretes, sus canciones, sus estilos…, sobre su música. Fue la norteamericana Deborah Pacini Hernández, profesora de Antropología y Estudios Americanos en Tufts University, quien en 1995 publicó en Filadelfia, y en inglés, Bachata: A social history of a Dominican popular music.

La idea de esta obra surgió en 1983, recuerda la autora, cuando viajó a la República Dominicana para realizar una investigación acerca del merengue. El libro de Pacini Hernández puede considerarse la obra más detallada, profunda y completa que se ha publicado sobre esta música. En todo su contexto, «analiza los cuatro principales componentes de la música: la música en sí, los intérpretes, el público y el contexto social».

Durante años, el primer libro «bachatero» se mantuvo como texto único a través del cual conocíamos más a fondo sus interioridades. No fue hasta el 2012 cuando salió en español una edición publicada por la Academia Dominicana de la Historia: Bachata, historia social de un género musical dominicano. Un valioso aporte de la Academia que en el prólogo hacía notar lo siguiente: «La aparición de esta obra llamó mucho la atención de los académicos norteamericanos y europeos pues sacaba a la luz un fenómeno musical que podría expandirse rápidamente como lo estaba haciendo simultáneamente la salsa, mientras las sociedades caribeñas y centroamericanas se transnacionalizaban gracias a la emigración hacia los Estados Unidos».

Aunque que se publica en español una década después, el libro de Pacini Hernández generó un gran interés en el país y, sin duda, motivó a otros autores seducidos por el auge y la popularidad del ritmo dominicano. De esta manera, el periodista Carlos Batista Matos fue el segundo autor en tratar el tema cuando en el 2002 publicó, con el auspicio del desaparecido Banco Baninter, Bachata: historia y evolución. Si Pacini aborda el público y el contexto social de esta música, Batista Matos concentra su interés en sus intérpretes y canciones.

El libro de Batista Matos, además, destaca aquellos artistas ajenos a la «música de amargue» que también experimentaron en este campo, ya sea por la acogida del elepé Yo quiero andar o por el boom de la bachata rosa de Juan Luis Guerra.  Y dedica espacio para una selección de las letras de canciones emblemáticas con sus respectivos arreglos musicales. Bachata: Historia y evolución fue un suceso editorial que enriqueció el aporte de Batista Matos como uno de los periodistas más lúcidos del arte y el espectáculo en el país.

En la primera década del nuevo milenio aparecen otras dos publicaciones que dedican una parte de su contenido a nuestro segundo ritmo autóctono. El primero vio la luz en el 2004: De Santo Domingo al mundo… el merengue y la bachata, escrito a dos manos por Carlos Velázquez y Alejandro Ureña; y El merengue y la bachata. Orígenes, etapas y líderes, del periodista Euri Cabral, del 2008.

Cabral dedica un capítulo de su obra a «la marginada bachata» en un recorrido por los prejuicios de la sociedad, las características de la música y sus diferentes etapas. La misma, según el autor, «es el resultado de otro libro publicado en el 2008: Juan Luis Guerra y 4-40: merengue y bachata a ritmo de poesía y compromiso, un ensayo analítico sobre la vida de ese gran artista dominicano que tenía como punto de partida todo lo acontecido en nuestros ritmos hasta la llegada a los mismos de aquel transformador y renovador de la música dominicana».

En otros ámbitos, Velázquez y Ureña tratan brevemente la irrución de «los grandes bachateros hasta los 80» y también repasan el fenómeno del intérprete de «Estrellitas y duendes» tras la publicación del elepé al que le debe su primer Grammy (1992). Publicado originalmente en Nueva York por Galos Publishing, no podían obviar el nacimiento del grupo Aventura y los aportes de los teenagers del Bronx.

Pero es Eloy Alberto Tejera, otro periodista establecido en Nueva York, quien se encarga de las páginas más ilustrativas sobre los orígenes y el desarrollo de Aventura. En La verdad detrás del fenómeno (2008), escrito en estrecha colaboración con Julio César García, empresario que jugó un rol destacado en la segunda etapa del grupo, Tejera recorre los pasajes más difíciles de estos artistas que en poco tiempo se convirtieron en un fenómeno musical tanto en Estados Unidos como en América Latina y Europa. Un relato íntimo que trata exclusivamente sobre los orígenes de esta célebre agrupación, en el que sus autores revelan detalles desconocidos de sus integrantes hasta ese entonces.

La identidad del género

Julie A. Sellers es otra norteamericana aplatanada, que siente una gran atracción por la música dominicana y que en el 2014 publicó –en una edición muy práctica tanto en inglés como en español– La bachata y la identidad dominicana, un texto de 295 páginas que repasa de manera significativa los inicios, el desarrollo y la internacionalización de la bachata urbana.

Un aspecto interesante que aborda la investigadora es «la bachata norteamericana» y «la bachata moderna de la corriente dominante». Es un tema que se analiza por primera vez, sin lugar a dudas por el auge que tuvo el estilo urbano con el éxito que significó la entrada en el escenario de Aventura, el cual surgió en las entrañas de la Gran Manzana. La concepción de esta agrupación, definitivamente, influenció a una gran cantidad de talentos nuevos que buscaban incansablemente tener la misma suerte que los creadores del nuevo estilo.

Sellers, también autora de Merengue and Dominican Identity, profesora de Español en el Benedictine College, aborda la bachata «en el contexto socio-político de la identidad dominicana». En esa misma dirección, «plantea que su desaprobación temprana resultó del clima político en que nació y los vínculos entre raza y clase social. Propone que su aceptación final como símbolo de identidad dominicana surge de sus innovaciones, el crecimiento de la clase baja y sus seguidores leales entre los migrantes dominicanos».

Y es precisamente entre esos migrantes dominicanos a los que se refiere Sellers donde nace el grupo Aventura, protagonista de la publicación más reciente, una obra de nuestra autoría editada por la Editorial Funglode, que se presentó en un acto celebrado el 5 de abril en el Auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

Creadores de un nuevo estilo, «la bachata urbana», Romeo, Henry, Max y Lenny Santos cultivaron en Nueva York una música que en poco tiempo conquistó grandes audiencias, primero de la comunidad latinoamericana diseminada en todo Estados Unidos y luego de otros mercados insospechados en Europa, Asia y América Latina.

En palabras del escritor y ministro de Cultura del 2004 al 2012, José Rafael Lantigua, autor del prólogo, el libro «relata y examina cada período con vigorosidad de estilo, con una inteligente disposición para referirnos la historia en todos sus detalles y con un particular respeto y aprecio por la labor de estos cuatro jóvenes que construyeron sin duda alguna, ellos solos, la gran aventura de la bachata urbana».

Lantigua, autor de una vasta obra que incluye textos como Domingo Moreno Jimenes, biografía de un poeta (1976) y Espejos del Caribe. Doce poetas de Santo Domingo (2000), establece que «el libro de Máximo Jiménez es una joya de la bibliografía artística nacional, donde son escasas las biografías de personalidades y grupos de nuestra historia musical. Esta obra debiera ser referencia obligada de sociólogos, periodistas, cronistas de arte, historiadores y estudiosos de las ciencias sociales».

A propósito de esa «escasez de biografías» en la música nacional a la que se refiere Lantigua, solo el cuarteto de Aventura –en el género de la bachata– cuenta en la bibliografía dominicana con obras dedicadas a su historia. Hasta la fecha, el resto de los libros que abordan en diferentes vertientes este género se han escrito desde el punto de vista de su identidad, su contenido sociopolítico, sus protagonistas y en términos generales. Esto significa que todavía están por escribirse una gran cantidad de obras sobre los principales cultores de lo que fue denominado como «música de amargue».

No podemos olvidar los aportes de Juan Luis Guerra en el universo musical de la bachata. Tanto en términos discográficos como bibliográficos, su obra está suficientemente documentada. El escritor Darío Tejeda fue el primero en analizar la trayectoria del célebre músico dominicano, cuando en 1993 publicó La historia escondida de Juan Luis Guerra & Los 4:40.

Luego del fenómeno Bachata rosa, uno de los elepés más importantes de la historia discográfica dominicana, el cantante y estudioso de la música Arístides Incháustegui abordó «la nueva bachata» en su libro Por amor al arte: Notas sobre música, compositores e intérpretes dominicanos, publicado en 1995 por la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos. Y tiene razón Incháustegui al referirse a esta música como «nueva», cuando se circunscribe a las canciones producidas por Juan Luis, Sonia Silvestre y Luis Días.

«En su bachata, Luis Días ha dejado de lado los instrumentos acústicos, en un movimiento que podría ser decisivo en la música dominicana, ya que según él, con apenas tres o cuatro músicos consigue una mejor afinación y un mejor audio, y lo que es más importante aún, una sensible economía de recursos para quien los contrata», escribió Incháustegui en un capítulo de seis páginas en la referida obra.

Si la biografía es el género que apenas se ha tratado en casi 60 años de historia de la bachata, dentro de poco estará disponible un libro nada más y nada menos que sobre uno de sus pioneros: Calderón: El primer bachatero del mundo, escrito a dos manos por la periodista y expresidenta de la Asociación de Cronistas de Arte (2007-2009), Marivell Contreras, y el propio José Manuel. La autora presentó un adelanto a principios del 2017 en el congreso Música, Identidad y Cultura en el Caribe (MIC) que se celebra en el Centro León desde el 2005, y lo que se pudo confirmar allí es que la nueva publicación de Marivell y el artista será un banquete tanto para los fanáticos de Calderón como para los seguidores de nuestro segundo género musical.

Esta es la esencia del universo bibliográfico de la bachata, un ritmo pegajoso que evolucionó no solamente en su contexto musical sino también en su forma de bailarlo. Todavía restan temas, períodos y protagonistas por tratar a profundidad, lo que deberá asumir una nueva generación de periodistas y escritores comprometidos con esas historias.

Máximo Jiménez es un  periodista dominicano, crítico de música y cine. Laboró en el periódico El Siglo como subeditor del suplemento Cultura, en el portal enel.net como editor de contenidos, y como reportero de Noticias en Antena (Antena Latina). Escribió para Diario Libre y la revista Rumbo. Publicó junto a la periodista Emelyn Baldera el Anuario Discos (2005-2006), una revista que recopilaba todo el acontecer musical de un año en la República Dominicana. Fue editor de Espectáculos del periódico El Caribe (2006-2012) y presidente de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) en el período 2011-2013. Coordina la tertulia Música entre Libros, en la Biblioteca Juan Bosch, de Funglode. Desde septiembre del 2012 dirige el diario digital photonews.do. Actualmente, publica en el Listín Diario sus críticas musicales.

Bibliografía

Batista Matos, Carlos: Bachata: Historia y evolución, Santo Domingo, 2002.

Cabral, Euri: El merengue y la bachata. Orígenes, etapas y líderes, Santo Domingo, Producciones Ella y Él, 2009.

Jiménez, Máximo: La gran Aventura de la bachata urbana, Editorial Funglode, Santo Domingo, 2018.

Pacini Hernández, Deborah: Bachata: A social history of Dominican Popular Music, Temple University y Press, United States of America, 1995.

Bachata: Historia social de un género musical dominicano, Academia Dominicana de la Historia, vol. XCVIII, Santo Domingo, 2012.

Sellers, Julie A.: Bachata and Dominican Identity /La bachata y la identidad dominicana, North Carolina, Estados Unidos, McFarland & Company, Inc., Publishers, 2014.

Tejeda, Darío: La bachata, Santo Domingo, 2003.

Tejera, Eloy Alberto, y Julio César García: Aventura: La verdad detrás del fenómeno, Cesart Creative, 2008.

Velázquez, Carlos, y Alejandro Ureña: De Santo Domingo al mundo… el merengue y la bachata, New York, Galas Publishing, 2004.


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