Artículo de Revista Global 11

Entrevista a Ignacio Ramonet

Para el director de Le Monde Diplomatique, la relación entre prensa y poder adquiere nuevas dimensiones en momentos en que se desdibujan las fronteras entre los medios de comunicación. Ignacio Ramonet propone la intervención cívica frente al poderío de los media, apartando de su misión de contrapeso en un escenario sociopolítico donde los roles se redistribuyen.

Entrevista a Ignacio Ramonet

Para el director de Le Monde Diplomatique, la relación entre prensa y poder adquiere nuevas dimensiones en momentos en que se desdibujan las fronteras entre los medios de comunicación. Ignacio Ramonet propone la intervención cívica frente al poderío de los medios, apartados de su misión de contrapeso en un escenario sociopolítico donde los roles se redistribuyen. Desde una perspectiva crítica, explora el mundo de la comunicación, caracterizado hoy por una serie de cambios tecnológicos y económicos que imponen una nueva lógica en los flujos informativos. Denuncia la globalización, cuestiona el funcionamiento del llamado “cuarto poder” y urge a la implementación de alternativas para enfrentar la contaminación de los mensajes. Desde el Media Watch Global <www. mwglobal.org>, asociación resultado del Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre en 2002 y del cual es cofundador, conduce una ofensiva contra el “superpoder de los conglomerados mediáticos”, acción que requiere militancia y abnegación, según señala.

Durante su visita a Santo Domingo, en el marco de la V Cumbre Iberoamericana de Comunicadores, el autor de La golosina visual compartió con Global su visión sobre el papel de la prensa, la ciudadanía y los estados en tiempos de la mundialización informativa y económica.

¿Cómo evalúa la experiencia del Media Watch Global a cuatro años de su constitución? Hay que decir que es una experiencia difícil de conducir en el día a día, porque necesita mucha militancia. Menos mal que en Francia hay militantes que creen en ello, lo han desarrollado, pero en otros países, después del gran entusiasmo de los primeros días, nos damos cuenta de que no siempre los militantes están a la altura del sacrificio que hay que hacer. La lucha cotidiana contra los medios, la crítica contra los medios, necesita una abnegación. Pero en los países como Venezuela, por ejemplo, está funcionando muy bien. Ha servido para criticar actitudes muy negativas que tenían los medios, los cuales se han corregido bastante en parte gracias a la crítica sistemática que ha hecho el observatorio venezolano.

¿Este observatorio representa lo que usted denomina como quinto poder?

Lo que llamo quinto poder es esto que Fausto [se refiere a Fausto Rosario, director de Clave] expresaba en su intervención de otra manera diciendo que hace falta que la sociedad civil, los ciudadanos, tengan la voluntad de auditar los medios. El quinto poder es el que crea el contrapeso a los poderes. El cuarto poder ya no funciona, lo que trata es de “comernos el coco” para convencernos de cosas.

¿Quiénes serían los llamados a construir esta esfera de equilibrio?

Pienso que debe haber dos componentes fundamentales: los periodistas, que son los que saben cómo se hace la información, porque la misión del quinto poder será hacer un informe serio, riguroso y objetivo del comportamiento de los medios y eso no se puede hacer si se ignora lo que son los medios; y en segundo lugar, universitarios de la comunicación. En el mundo hay centenares de miles de estudiantes y profesores que están estudiando la comunicación, que saben analizarla y deconstruirla como un científico puede hacer la autopsia de un animal. Por consiguiente, creo que si se unen estos dos elementos, así como autoridades morales, en una perspectiva militante de ciudadanía, en una perspectiva cívica de intervención, se crea una fuerza considerable. Cualquier persona que es usuario de medios tiene que estar movilizada por esto, porque lo que está pasando puede tener consecuencias. En definitiva, mi comportamiento político depende en gran parte del tipo de información que he recibido. Es importante porque mi propia visión del mundo está construida por los medios. Hoy los medios tienen una enorme responsabilidad.

Esa visión llega a través de medios de comunicación inmersos en una importante metamorfosis. ¿Cómo se han transformado los medios en el contexto de la sociedad global?

Los medios se han transformado esencialmente porque la era global coincide con la revolución digital que, desde finales de los ochenta, ha permitido que los sistemas de comunicación basados anteriormente en la especialización se conviertan en multimedia. Estos cambios tecnológicos traen una serie de con secuencias en el orden económico. Las empresas especializadas en determinada tecnología se dan cuenta que ya no existe diferencia entre imagen y sonido. Esferas muy circunscritas, como la comunicación, el periodismo y la publicidad, se unen y surgen las empresas multimedia que desarrollan muchas actividades ligadas a lo que podríamos llamar cultura de masas. La globalización ha cambiado la talla de las empresas mediáticas a una talla absolutamente gigantesca. Esta es la primera transformación, un cambio tecnológico que modifica completamente el panorama de las empresas de medios. La segunda consecuencia es la globalización, una lógica que hace que el mercado se oponga al Estado, donde las firmas adquieren más importancia que el propio estado. Los poderes se han redistribuido. Hoy día el primer poder es el económico, y más que el económico el financiero; el segundo es el mediático, que es el poder ideológico, y el tercero es el político. Los grupos mediáticos con acumulación planetaria adquieren peso a la hora de tomar decisiones. Están presentes en Davos, tienen influencia y la intención de transmitir al mundo la ideología de que la globalización es lo mejor que puede haber.

Antes hablábamos del control de los estados sobre los medios; pero en el panorama que describe podría concluirse que los papeles se han invertido.

Claro. Al analizar la historia de las tecnologías de comunicación vemos que cada vez que ha habido una innovación, el Estado ha tenido una gran importancia. A lo largo de la historia el Estado ha contribuido por lo menos a crear la infraestructura de la comunicación. Con la era de Internet sucede algo curioso. Es la primera vez que, aunque el Estado, Estados Unidos, participa y financia los estudios que permiten la puesta a punto de Internet, cuando se inventa el Web en 1989 su desarrollo será conducido por el sector privado. Hoy día podemos decir que Internet se desarrolla sin una dependencia que implique gastos de parte del Estado, aunque oficialmente está adscrito al Ministerio de Comercio de Estados Unidos. Por otra parte, toda la filosofía del mercado contra el Estado hace que durante los últimos 15 ó 20 años el Estado se esté deshaciendo de sectores en los que antes estaba muy presente, particularmente de los servicios públicos. Los sistemas públicos de información han desaparecido poco a poco en muchos países. Por la influencia del neoliberalismo, los estados han ido vendiendo al sector privado. Hoy día hay casi que defender al Estado porque el mercado solamente se ocupa de la gente que tiene dinero. Existe esta lucha y esto hace que los ciudadanos deban desconfiar de la privatización de los medios. En muchos países ya el Estado no posee órganos de comunicación importantes. Que pertenezcan al Estado no quiere decir que pertenezcan al gobierno, cuando el gobierno interviene ya hay una politización. Quiere decir que el Estado es el propietario, pero obviamente están al servicio de la colectividad y deberían estar dirigidos por periodistas libres a los cuales el Estado debe garantizar la libertad para que se expresen en función de las reglas éticas y que evidentemente digan lo que tienen que decir sin que sea de modo partidista o militante.

¿Qué tipo de ciudadanía se construye a través de los medios de comunicación en el contexto de la globalización? El problema es que para que los medios construyan ciudadanía deben tener esa preocupación. Hoy día ya los medios no tienen esa preocupación, su preocupación es construir beneficios. Consideran que no tienen esa responsabilidad. Por eso tenemos medios muy escandalosos, sensacionalistas. Hay excepciones, pero en general están tratando de disimular que están al servicio de la ideología de la globalización.

¿Peligra entonces el sistema democrático?

No diría que peligra, pero hoy día uno de los problemas principales de la democracia es que los medios no funcionan bien. Y los medios son indispensables para construir una ciudadanía democrática, que participe en el debate. Entonces el mal funcionamiento de los medios hoy es una de las debilidades de la democracia.

¿Con qué recursos contarían los ciudadanos o los estados para contrarrestar esas debilidades?

Evidentemente es importante que haya una especie de auditoría de los medios realizada por los ciudadanos. Hoy día en el marco de la democracia el poder mediático es el único poder que no tiene contrapoder. Lo característico en una democracia es que nunca nadie tiene demasiado poder. Pero el poder mediático no quiere que haya ninguna oposición. Si usted critica el poder mediático le dirán que está por la dictadura, porque está criticando la libertad de expresión. Como si los medios y el poder mediático tuvieran el monopolio de la libertad de expresión. La libre expresión pertenece a la colectividad.

Con la masificación de Internet se ve la posibilidad de democratizar el flujo de la información y eliminar finalmente el desequilibrio informativo entre el Norte y el Sur. En la práctica, ¿qué tanto se ha satisfecho esta expectativa?

Uno de los problemas principales que tiene el mundo es la fractura entre el Norte y el Sur: el hecho de que haya 500 millones de personas que viven de manera acomodada, 5,500 millones que viven en la necesidad y de ellos 3,000 millones que viven en la pobreza. Cuando vemos esa situación notamos que esa fractura es también educacional, sanitaria… y entonces es que la revolución digital puede permitir soldar esa fractura. Pero claro, cuando se hace esa pregunta surge el dilema de que también en Internet existe esa brecha. Es una brecha un poco sofisticada, pero no quiere decir que no haya que combatirla. Antes de poder atacar la brecha digital hay que pensar en otras brechas que también son importantes.

Beatriz González es doctora en comunicación, especializada en place branding, por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Egresada de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha desarrollado su carrera profesional entre Santo Domingo, Barcelona y Londres en distintos campos de la comunicación.


MÁS DE ESTE AUTOR


Marca, territorio y turismo internacional

En un escenario caracterizado por la creciente competencia por captar inversiones, talento y mercados emisores de turistas, los países se ven compelidos a buscar nuevas herramientas para impulsar su desarrollo y posicionarse en el ámbito internacional. En este contexto, la adopción de estrategias de marca y comunicación surge como un instrumento útil para que transmitan su mensaje al mundo, influyan en la opinión pública e impulsen sus objetivos de desarrollo económico, social, político y cultural.
Leer artículo completo

Entrevista a Fernando Savater

Filósofo, profesor, articulistas y, ante todo, un lector. El español Fernando Savater estuvo en Santo Domingo para hablar sobre la humanidad del siglo XXI, defender el rescate de las semejanzas entre los ciudadanos y advertir sobre las cosas que parece que nos ofrecen algo, pero que en realidad nos lo quitan.
Leer artículo completo