Artículo de Revista Global 10

Entrevista a Noam Chomsky

Los aportes del académico Noam Chomsky tienen mucho que ver con una nueva forma de pensar el mundo; resultan de la unión de dos vocaciones que casi siempre parecen irreconciliables: la de científico y la de político, vocaciones que en él, extrañamente, coexisten con igual intensidad.

Entrevista a Noam Chomsky

Noam Chomsky es un hombre tan intelectualmente prolífico y versátil como políticamente útil y necesario. Sus aportes, que tienen mucho que ver con una nueva forma de pensar el mundo, resultan de la unión de dos vocaciones que casi siempre parecen irreconciliables: la de científico y la de político, vocaciones que en él, extrañamente, coexisten con igual intensidad.

¿Cómo explicarse la abundante producción de libros, ensayos, artículos de opinión sin considerar el arrebato de una razón apasionada a favor de unas causas trascendentes como la democracia y la libertad? ¿Cómo explicar su posición respecto al sistema que representa el suelo donde nació o el rechazo a las miserias autoritarias del Estado de Israel a pesar de su origen judío, sin que concluyamos que ha sabido guardar distancia de sus sentimientos de pertenencia a una comunidad? Estamos ante una de las más relevantes e influyentes autoridades intelectual-políticas contemporáneas.

Global conversó con él durante su visita al país en marzo pasado, en la que FUNGLODE tuvo el honor de ejercer como uno de sus anfitriones.

En América Latina se produce esa extraña relación en la que mientras más crece la economía más se amplía la desigualdad. Las últimas informaciones de los organismos internacionales lo indican: hay un crecimiento importante en los últimos años y eso ha sido paralelo a un incremento de la pobreza y la desigualdad social.

Si observa los últimos 50 años, el mayor periodo de crecimiento de América Latina se dio con una serie de directivas estatales de substitución de importaciones en los años cincuenta, los sesenta y entrados los setenta. Ese fue un periodo de bastante crecimiento rápido. Desde que los programas neoliberales fueron instituidos a mediado de los años setenta, el crecimiento declinó, y lo hizo muy abruptamente. De hecho, este es uno de los peores períodos en la historia de América Latina. En estos años recientes ha empezado a repuntar un poco, pero nada como en los cincuenta y sesenta. Y el crecimiento que está tomando lugar ha sido asociado a muy altos grados de inequidad, pero eso es inherente a los programas. Los programas neoliberales tienen ese efecto.

¿Y en Estados Unidos?

Lo mismo es cierto para los Estados Unidos. Allá los programas fueron aplicados con las mismas restricciones. Es muy parecido. En los cincuenta y sesenta hubo una justa cantidad de implicación estatal en el desarrollo económico y, por mucho, el periodo de crecimiento económico más rápido en la historia americana. Fue un programa igualitario también, bastante igualitario. Y de crecimiento igualitario. Lo fue bastante en todo el espectro.

¿Y qué pasó a partir de los setenta? Desde 1970, una débil versión del programa neoliberal ha sido impuesta, y sus efectos son estructuralmente bastante similares a los de América Latina: la tasa de crecimiento es baja y no igualitaria. Así, casi toda la riqueza que es producida va a un muy reducido sector de la población. Los últimos 25 años han sido el peor periodo de la historia económica de Estados Unidos. De hecho, por primera vez en 25 años los ingresos y salarios reales para la mayoría de la población se han estancado y la brecha es enorme. Y eso es lo que acontece en el mundo que rige al mundo. Esto es una consecuencia de la naturaleza de los programas. Hay países que simplemente han ignorado estas reglas enteramente. Y esos son los países que tienen crecimiento muy rápido: Corea del Sur, Taiwán, China y otros; simplemente ignoraron las reglas y están teniendo crecimiento muy rápido. En Corea del Sur, en Taiwán, es más o menos, aunque no realmente igualitario. En China e India es grotesco, cantidades enormes de pobreza. En particular en China. Pero esa es la naturaleza de los programas, que están esencialmente diseñados para tener esas tasas.

En ese marco ¿qué opción tiene un país como la República Dominicana, que es un país pequeño, un país con cultura socio-económica muy débil y, además, muy cercano a los Estados Unidos, con una influencia cultural muy poderosa?

No podemos pretender que no hay un sistema global, lo hay. Ahora bien, hay un sistema global en el poder y Estados Unidos es su centro. Pero junto con otros cuantos estados muy ricos y las instituciones internacionales que han creado: el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es en gran medida una oficina del Tesoro, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, la cual fue construida por unos cuantos países, y las corporaciones multinacionales más importantes, que están estrechamente vinculadas entre sí. Y han diseñado un sistema que está exactamente como era de suponerse, dentro de los intereses de sus diseñadores. Principalmente corporaciones multinacionales importantes, inversionistas, prestamistas, unos cuantos países, a los cuales están vinculados estrechamente. En cuanto al resto de la población, su suerte es incidental. Quizá se beneficien, quizá no se beneficien. Pero esto no está considerado en el programa diseñado, y eso no es sorprendente. Sería hasta milagroso si lo fuera. Es dentro de ese sistema que países pequeños como la República Dominicana tienen que tomar decisiones y elegir. Para determinar ciertamente límites… Y los países pequeños como éste sólo pueden confrontar un poder concentrado en modos restringidos, sólo muy limitados. ¿Cuán lejos pueden ir? No lo sé. Obviamente se irá más allá si hay cooperación. Si hay integración entre los estados caribeños y centroamericanos, juntos pueden hacer más de lo que cada uno puede hacer individualmente.

En este sentido, ¿cómo afectan los acuerdos de libre comercio a países como la República Dominicana?

Uno de los problemas serios del Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana (DR-CAFTA), es que el sistema está diseñado para poner a los países unos contra otros. Alguno se beneficiará de alguno de los programas, otros serán perjudicados por los mismos programas. Tienen intereses en conflicto. Y eso va a separarlos y dividirlos y a hacerlos más vulnerables al poder concentrado de inversionistas, bancos y demás. Si tienen un programa planificado, integrado y que conciernan sus intereses, incluyendo los intereses de la población en general, podría ser mucho más beneficioso. No hay nada de malo en los acuerdos de inversión comercial internacionales, pero la cuestión es cómo están diseñados. Y éste está diseñado con el objetivo de desarrollar conflicto constante. Igual que el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte [nafta en inglés]. El acuerdo comercial no fue diseñado por la gente de Canadá, Estados Unidos y México. De hecho, sus poblaciones estaban en contra. Ellos lo diseñaron en secreto. Fue planteado bajo el interés de los diseñadores, los inversionistas, bancos y demás, y en general fue dañino para las poblaciones de todos los países libres. Pudo haberse diseñado de forma diferente. De hecho, cuando el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte estaba siendo discutido en los años noventa, hubo programas alternativos muy serios, desarrollados en parte por los sindicatos estadounidenses, que tenían su propia versión. Y en parte por la oficina de investigación del Congreso (el Congreso tenía una oficina de investigación, que fue eliminada: la Oficina de Evaluación de Tecnología Office of Technology Assessment), la cual era independiente del gobierno pero era una oficina de investigación para el Congreso. Ellos diseñaron una alternativa que era muy similar a la de los sindicatos, y sus alternativas estaban diseñadas de tal manera que se generaba alto crecimiento, salarios altos, crecimiento igualitario… Pero eso nunca fue siquiera considerado.

De hecho, la prensa literalmente no lo informó. De modo que la única manera de saber que existen es haciendo un trabajo de investigación. Y el programa que fue instituido en secreto era el dirigido hacia bajo crecimiento, bajos salarios, economía de alto beneficio. Sólo son diferentes maneras de desarrollar acuerdos internacionales. Y para volver a la República Dominicana, puede, junto con otros [países], tratar de presionar los límites lo más posible vía los sistemas internacionales. Hoy en día es mucho más posible de lo que era unos años atrás.

¿Cuál es la vía para que se abra esta posibilidad?

Hay cambios significativos muy serios que están tomando lugar en América Latina. Los gobiernos de centro izquierda de Venezuela o Argentina, unas cuantas excepciones, tienen vínculos que se están desarrollando entre esos países y países caribeños. Por ejemplo, está la llamada Operación América, operación venezolana-cubana para proveer ayuda médica, con fondos venezolanos, para Jamaica y otras islas. Es un pequeño ejemplo de integración. En la iniciativa Centro del Caribe Venezuela ofrece petróleo a precios de mercado; esos precios de mercado no son a bajo costo, pero sí con pago a plazos y préstamos a bajo interés. Eso es esencialmente un regalo a los países del Caribe. Hay conflictos internos, Trinidad y Tobago se opone, siendo ellos mismos productores. Pero este es el tipo de desarrollo que podría tener sentido.

¿Qué política aplicará Estados Unidos frente a esto?

Estados Unidos está tratando de desarrollar un sistema que le haga frente. Esto ahora es muy difícil de averiguar porque es todo en secreto. Pero hay unas cuantas filtraciones del Banco Mundial indicando que hay programas estadounidenses mejicanos para tratar de desarrollar una alternativa a iniciativas como esta de Venezuela. Pero no está claro que puedan, especialmente si México mismo vira hacia Centroamérica. Es dentro de este marco general que la República Dominicana puede hacer algunas políticas y entonces tratar probablemente de presionar los límites; pero en cooperación con otros puede hacer más de lo que posiblemente pueda hacer sola. Y esta es una situación en proceso, no se puede determinar lo que pueda pasar. Y es importante también que hay cambios internos en Estados Unidos. El Gobierno es muy parcial reaccionario y está muy atado a limitados intereses comerciales. Pero la población está ampliamente opuesta. Si observa la opinión pública en Estados Unidos, hay extensos estudios sobre esto: ambos partidos políticos están muy a la derecha de la población en asunto tras asunto. La única manera de que estas políticas pueden continuar es porque el sistema democrático actual que funciona en Estados Unidos es literalmente uno de los sistemas democráticos más débiles del hemisferio. La población simplemente no participa en las elecciones. En las elecciones de 2004, quizá un 10% de la población ni siquiera estaba al tanto de las posiciones de los candidatos. Las elecciones son conducidas por la industria de relaciones públicas, la industria de los anuncios. Y conducen las elecciones de la misma manera que venden pasta de dientes. No se obtiene información de los anuncios de televisión. Se obtiene imagen ilusoria y engaño, y todo el mundo lo sabe. Y cuando venden candidatos como productos, son tratados de la misma manera. Se mantienen bien lejos de los asuntos, así la gente simplemente no sabe las posiciones de los partidos. Para dar sólo un ejemplo, Estados Unidos fue el único país grande que rehusó firmar el protocolo de Kyoto. Eso es verdad sólo si la frase “Estados Unidos” excluye su población. La población está fuertemente a favor del acuerdo. De hecho, tan fuertemente a favor que la mayoría de los votantes de George Bush pensaban que él estaba a favor. Porque estaban tan fuertemente a favor, igualmente supusieron que él lo estaba también, como opuesto a las industrias de energía. Vale la pena entender eso. La opinión pública de Estados Unidos, si alguna vez se moviliza y organiza entrando al sistema, puede cambiar las condiciones de forma muy significativa. Esto es un problema interno de Estados Unidos y no deja de influir en lo que ocurre en América Latina. Así, las maneras de democratización en América Latina tienen sus efectos dentro de los Estados Unidos, así como el futuro.

Actualmente se habla de que existe en América Latina un proceso de auge de las izquierdas en los gobiernos. Y se supone que ese proceso continuará en aumento. ¿Qué izquierda está en auge en América Latina? ¿Qué posibilidades tiene esa izquierda de unificar la actual situación a favor de los sectores más oprimidos?

Eso depende mucho de si las organizaciones populares están activas, comprometidas en el proceso. El caso notable de Brasil en América Latina. La población pudo elegir un líder muy progresivo que viene de sus propias filas de programas de trabajadores, campesinos. Pero las políticas del gobierno no se diferenciaron mucho de las políticas del gobierno que le precedió. Hubo algunos esfuerzos menores de reforma social, pero no mucho. Principalmente siguieron procedimientos estilo Fondo Monetario Internacional, bastante ortodoxos. Se puede argumentar si eso está bien o mal, pero la población siente que fue defraudada. Y luego, claro, hubo escándalos de corrupción enormes debilitando cualquier alternativa política. Pero esa es la cuestión: los movimientos populares van a tener que responder. Algo similar es muy probable que ocurra en Bolivia. Va a haber una presión tremenda sobre el gobierno de Morales para mantener más o menos un programa neoliberal, programas de la Organización Mundial de Comercio. Y no está del todo claro que los movimientos populares puedan prevenir esto. De hecho, esto podría hasta agitar movimientos hacia la disensión en Bolivia y posiblemente en Venezuela, los cuales Estados Unidos pudiese apoyar militarmente. Otra posibilidad que se podría dar: las fuentes principales de energía, fuentes de gas en Bolivia y las fuentes de petróleo en Venezuela, están en regiones donde la población está opuesta al Gobierno. Y es muy posible yo no me sorprendería que hubiese movimientos de disensión que tomaran las fuentes del país, conduciendo a esfuerzos militares para tomar la sucesión, y Estados Unidos podría intervenir a favor de la sucesión. Esto no es imposible. Y para responder a la pregunta. Yo creo que la respuesta yace en la respuesta de los movimientos populares. ¿Qué van a hacer? ¿Van a quedarse sentados tranquilamente y ver pasar estas cosas? ¿O van a mantenerse activos, comprometidos, implicados y sustentar cambios? Esto siempre ha sido impredecible a lo largo de la historia.

Cambiando de tema, ¿cómo evaluaría los esfuerzos que usted y sus seguidores han hecho para la creación de un sólo lenguaje para la humanidad?

No hay método. Tenemos que distinguir varias cosas diferentes. La ciencia lingüística, la ciencia pura, como la ciencia de otras capacidades biológicas (en mi opinión, otros están en desacuerdo), está, yo creo, moviéndose hacia descubrir que básicamente hay un lenguaje. Y lo que vemos como lenguajes muy diferentes, pequeñas variaciones en él. Si se retrocede 50 años, se tomaba por sentado que las lenguas pueden variar de cualquier manera posible. Eso es lo que los estudios antropológicos parecían mostrar. Cualquier cosa que pudiese imaginar. Toda lengua totalmente distinta a otra lengua madre, características totalmente diferentes. A medida que fueron estudiadas con profundidad, principalmente dentro del marco de la gramática generativa, se descubrió que había principios fundamentales que subyacen a todas. Y que hay pequeñas variaciones que parecen dar vastas diferencias. Y lenguas que se ven totalmente diferentes en la superficie parecen tener en gran medida los mismos principios pero arreglos ligeramente diferentes, cuando se las investiga de cerca. Y la mayoría de las diferencias resultan estar en parte en el oído, pero no en la parte de lo que pasa en su mente, lo cual es la parte más significativa, no la parte que sale de su boca. Y lo mismo ha sido encontrado en biología. Si retrocedemos 50 años, se suponía que los organismos biológicos pueden variar de cualquier manera imaginable. Ante cualquier problema que el ambiente plantee, la selección natural hallará la manera, construyendo animales, plantas, que crecen para satisfacer estas condiciones. Cada vez más esos descubrimientos refuerzan constantemente el supuesto de que los mecanismos fundamentales de desarrollo de crecimiento biológico son comunes en todo el mundo animal y en gran medida hasta en el mundo vegetal. Y que sólo hay arreglos/ordenamientos diferentes en la manera en que estos mecanismos trabajan. Los ejemplos más famosos fueron ciertos genes cuya función es regular lo que otros genes hacen. Y esos son conservados a lo largo de toda la evolución. Pero hay diferentes arreglos. Tome un sistema complicado y haga pequeños cambios en él, y los resultados son muy diferentes. Así, pues, podría resultar que en un sentido hay un lenguaje universal. Ahora bien, una cuestión diferente es ¿puede haber un lenguaje que todo el mundo pueda hablar? O bien, puesto que de forma individual todos nosotros tenemos fundamentalmente la misma capacidad lingüística y las mismas cosas están sucediendo en nuestras mentes muy probablemente –lo cual no significa que yo pueda entender el suahili–: ¿puede haber un lenguaje que sea aceptado con suficiente amplitud para que cada uno pueda aprenderlo, al menos como segunda lengua, y entonces fuera un lenguaje universal? Ese es un sentido completamente diferente de esta noción. Hasta un punto eso está pasando. En estos momentos resulta ser el inglés. La única razón de esto es que los británicos eran mucho más violentos que cualquier otro país para conquistar el mundo. Así pues, el inglés es la lengua que la gente habla como segunda lengua. No hay nada inherente al inglés en esto más que poder. Podría resultar ser el chino. Ahora aquí tenemos que tener mucho cuidado a lo que llamamos chino, que es una variedad de muchas lenguas diferentes que no son mutuamente inteligibles. El chino no es más lengua que lo es el romance. Usted no entiende rumano y tanto éste como el castellano son lenguas romances. Las lenguas chinas, por igual, mutuamente no son inteligibles, pero las llamamos una lengua porque encubren toda una masa y hay una continuidad del imperio. Si todavía el imperio romano existiera, probablemente llamaríamos al rumano, italiano, español, sólo dialectos del romance. Es una posición política que se apoya en el lenguaje. En Europa las lenguas nacionales son muy recientes. Hasta hace una generación o dos un italiano o alemán tenía que aprender una segunda lengua. Así, mucha gente  literalmente no puede hablarles a sus abuelos porque hablan diferentes lenguas. Las lenguas nacionales han sido impuestas, y muchas, muchas lenguas están muriendo en Europa. Y lo mismo está pasando hasta cierto punto en China.

La lengua oficial es el mandarín, que es bastante diferente de las lenguas regionales. Y la gente está aprendiendo mandarín como su segunda lengua, de manera muy parecida como la gente, hace una generación, el italiano y alemán. Y tarde o temprano será la lengua nacional. Y entonces la cuestión es ¿cuán ancha será la brecha, la segunda lengua será aprendida en Corea del Sur, Asia del Sureste…? Pero estas son sólo cuestiones de poder. No son cuestiones de lenguaje.

¿Sería un hecho positivo el tener ese “lenguaje universal”?

Yo particularmente no lo creo. Uno de los desarrollos interesantes en Europa hoy en día es que hay una especie de reacción frente a las tendencias centralizadoras. Otros presionan hacia el regionalismo. Las diversas regiones dentro de los estados nacionales están empezando a separarse. Por ejemplo, Cataluña ahora tiene una considerable autonomía. Y la lengua catalana, que estaba reprimida bajo Franco, ha revivido. Lo mismo le ha pasado al vasco y sus tradiciones. Lo mismo está pasando dentro de Gran Bretaña. El galés, por ejemplo, ha revivido como una lengua nacional, y hay una cierta cantidad de autonomía en Gales y Escocia. Y hasta un cierto punto lo mismo está pasando por toda Europa. Luego, hay tendencias en la dirección opuesta también. Esto puede ser no sólo lenguaje, sino también culturas nacionales, literatura, folclore, toda suerte de cosas. Si usted va hoy a Barcelona, probablemente pueda oír catalán, ver las prácticas tradicionales. En el centro de Barcelona el domingo en la mañana, gente saliendo, bailando frente a la catedral… Ese es un proceso emocionante. Y eso está pasando en muchos sitios. Yo he estado en Escocia en festividades donde la gente que viene de las islas escocesas está hablando gaélico escocés, y cantando canciones, leyendo poesía, lo cual es un revivir de culturas que habían sido en cierto modo suprimidas. Un mundo con mucha variedad es un mundo mucho más rico y emocionante que un mundo uniforme, algo así como una imagen del infierno donde todos somos parecidos. Entonces, no es tan claro que una lengua universal ni siquiera sea deseable.

Carlos Dore Cabral es secretario de Estado, director de la Dirección de Investigación, Análisis y Programación Estratégica de la Presidencia de la República Dominicana (DIAPE). Fue encargado del primer Diálogo Nacional (1997-1998) y del proceso de Consulta Popular para la Reforma Constitucional en 2006-2007. Tiene un máster en Sociología Rural (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 1982), un máster en Artes (The John Hopkins University, 1992) y un candidato a doctorado en Sociología (The Johns Hopkins University, 1994), así como post-doctorados del Wilson Center-Smithsonian Institutions (1989) y del Land Tenure Center, University of Wisconsin–Madison (1990). Ha sido profesor/investigador desde 1979 y es el director de Investigaciones de Funglode. Es autor de The Urban Caribbean: Transition to the New Global Economic (coeditor con Alejandro Portes y Patricia Landort, Johns Hopkins University Press, 1998) y de Problemas sociológicos de fin de siglo (FLACSO, 1999).


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