Artículo de Revista Global 86

Entrevista a Rosa Silverio

«La literatura de las dominicanas es interesante, tiene su propio sello y considero que además posee mucha calidad»

Entrevista a Rosa Silverio

Desde hace unos años, la escritora Rosa Silverio (Santiago de los Caballeros, 1978) vive en Madrid. Además de escribir y publicar en editoriales españolas, también se ha dedicado a la gestión cultural y a dar a conocer la literatura dominicana en España. La antología No creo que yo esté aquí de más. Antología de poetas dominicanas 1932-1987, que recién publicó Huerga & Fierro Editores y que Rosa Silverio seleccionó, editó y prologó, es uno de sus intentos de divulgar nuestras letras, especialmente la literatura escrita por mujeres. Con la intención más de visibilizar que de proponer un canon o una lectura particular, la muestra de este libro es amplia y consta de 43 poetas de distintas épocas y con diversas influencias. Tal como se puede leer en la contraportada, «Todas ellas se expresan desde lo más personal para cantarle a la libertad, al amor, a la vida, la muerte y a otras experiencias sentidas en el día a día. […] Estas autoras están dotadas de una gran arma: la palabra. Y ellas saben perfectamente cómo usarla».

En el prólogo, Rosa Silverio hace un repaso de la literatura escrita por mujeres, partiendo de sor Leonor de Ovando y Elvira de Mendoza, pasando por Salomé Ureña y Aída Cartagena Portalatín, hasta alcanzar nuestros días. Resalta las luchas que mantuvieron algunas autoras contra la sociedad patriarcal de la época. Por ejemplo, cuenta que la poeta francomacorisana Melba Marrero de Munné «es una gran olvidada de la literatura dominicana, criticada de manera acérrima por el intelectual Pedro René Contín Aybar por mandato de María Martínez, esposa del dictador Trujillo». También se refiere a Carmen Natalia Martínez Bonilla, «una de las mejores voces poéticas de República Dominicana, quien tuvo que exiliarse en Puerto Rico durante un tiempo debido al régimen trujillista y quien, debido a su oposición a esta dictadura, es sepultada y deja de mencionarse en el ámbito literario oficialista». Como se puede apreciar en esos dos ejemplos, tal vez la gran intención de este libro es impedir que las voces de la literatura actual se diluyan en el tiempo, y de servir de estímulo para la producción de las seleccionadas. Tal como explica al final del prólogo, «esta antología, publicada de la mano de Huerga & Fierro Editores, pretende dar la mayor difusión a las letras dominicanas, pero sobre todo a lo que escriben las mujeres porque hace falta compensar y visibilizar».

Rosa Silverio es periodista y escritora. Ha publicado diez poemarios y un libro de relatos. Ha recibido varios premios importantes, entre ellos el Premio Nosside de Poesía, de Italia, el Premio Anual de Poesía Salomé Ureña y el Premio Letras de Ultramar de Poesía. A continuación, nos habla de cómo armó el libro No creo que yo esté aquí de más. Antología de poetas dominicanas 1932-1987 y resalta la importancia y el valor de la poesía dominicana.

¿De dónde te surgió la idea de realizar una antología de poetas dominicanas para la editorial española Huerga y Fierro? ¿Fue una solicitud de la editorial o fue algo que tú sugeriste?

Fue una sugerencia mía que la editorial aceptó encantada. Había salido una antología con otra editorial en la cual se incluía a pocas mujeres y pensé que era importante visibilizar la poesía escrita por nosotras en República Dominicana.

¿Es esta la primera antología de poesía femenina dominicana?

No lo es. La primera la realizó Daisy Cocco de Philipis en 1998 y se llamó Sin otro profeta que su canto, y Noé Zayas realizó una pequeña antología en 2004 titulada Safo: las más recientes poetas dominicanas. Esta sería la tercera propuesta y es la más abarcadora.

¿Por qué arrancas en 1932?

Ante la dificultad que tenía de conseguir los derechos de algunas poetas ya fallecidas, decidí centrar la antología solo en poetas vivas y empiezo en 1932 porque en ese año nace Rhina Espaillat, nuestra escritora viva más longeva.

¿Podrías hablar de los criterios de selección? ¿Hubo un interés por visibilizar autoras y diversificar el canon literario dominicano?

Elegí a escritoras vivas, mayores de 30 años y que ya hubieran publicado un poemario por lo menos. También estaba el asunto de visibilizar a las poetas jóvenes y a las de la diáspora, que suelen ser marginadas en este tipo de proyectos. Para mí era importante que no se quedaran fuera.

Salomé Ureña es una de nuestras grandes poetas. Hasta su retrato aparece en el billete de quinientos pesos dominicanos. Su fama se debe más bien a sus aportes a la educación y a ser la madre de los Henríquez Ureña. ¿Qué piensas de su poesía? ¿Cómo se lee hoy en día?

Salomé Ureña es una de las grandes poetas del siglo XIX. Su poesía romántica y patriótica gusta mucho y, aunque yo no me identifico con sus versos, reconozco la importancia que tienen, sobre todo en el contexto en el que ella empezó a escribir: cuando la mujer todavía era relegada a las cuestiones del hogar. Salomé abre paso a la mujer dominicana y luego Aída recoge el testigo en el siglo XX.

En el prólogo hablas brevemente de Altagracia Saviñón y cuentas cómo fue recluida en un manicomio gran parte de su vida. ¿Te puedes referir a ella?

Esta es una poeta de la que se conocen apenas un par de textos, pero que a mí me llama mucho la atención por la calidad y hondura de su poesía. Además, el tema de la locura siempre me ha interesado y que ella fuera recluida en un manicomio me remite a mis propias experiencias en un psiquiátrico. Es una pena que esta autora muriera tan joven. Si con «Mi vaso verde» marcó nuestra literatura, qué hubiera sido si nos hubiera dejado todo un poemario o más.

Otra poeta que resaltas en la antología es Aída Cartagena Portalatín. De hecho, de su poema «Estación en la tierra», tomas el título del libro, «No creo que yo esté aquí de más». ¿Podrías hablar de la importancia de ella en el canon literario dominicano?

Aída tiene una importancia fundamental en el canon literario dominicano. Ella logró imponerse pese a los desprecios. Era una gran intelectual y una magnífica poeta y narradora. Gracias a Aída, el canon se abre a la posibilidad de que otras mujeres puedan ser intelectuales y grandes escritoras en nuestra media isla. Y creo que ese poema, «Estación en la tierra», es un grito feminista con el que ahora las escritoras que le sucedimos nos identificamos.

¿Qué tendencias poéticas notas entre las poetas seleccionadas? ¿Cuáles temas son los que sobresalen?

Las poetas seleccionadas escriben sobre el amor, la tristeza y especialmente sobre la nostalgia. Algunas como Jeannette Miller siguen la huella de Aída y se rebelan a través de su poesía, otras manifiestan su conciencia social como Ángela Hernández y su poema «Mi corazón último». En las más jóvenes noté ciertos juegos lingüísticos y preocupaciones estéticas novedosas, pero extrañé que no escribieran de los temas que hoy día constituyen una gran preocupación para nosotras las mujeres, como la violencia de género, por ejemplo.

¿De qué modo estas poetas están involucradas con las luchas y reivindicaciones feministas? ¿Esto se extiende a su poética?

Creo que hay algunas de ellas que a través de su poesía luchan contra el patriarcado que vivimos en la República Dominicana, pero no se identifican claramente con la corriente feminista, es decir, no militan, no sé si por temor o si por creer que el feminismo es lo mismo que el machismo cuando el feminismo lo que busca es la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Yo creo que esto es algo de lo que hay que crear más conciencia social.

En el prólogo te refieres a la antología Poesía soy yo: Poetas en español del siglo XX (1886-1960), de Ana Merino y Raquel Lanseros. Comparada con la literatura de otras latitudes, ¿qué tan influyente es el trabajo de las dominicanas en nuestra literatura?

La literatura de las dominicanas es interesante, tiene su propio sello y considero que además posee mucha calidad. Así que, comparada con la de otras latitudes, no tiene nada que envidiarle. Yo creo que lo que hace falta es que nos lean más para que descubran que realmente escribimos bien y estamos haciendo cosas interesantes. Alguien me criticó por ser demasiado inclusiva en esta antología y quizás lo fui, pero yo quería mostrar todo un mapa de la literatura escrita por mujeres, con todos los ecos posibles, y creo que en ese sentido lo he conseguido.

Pasemos a tu poesía. Uno de tus libros más conocido es Matar al padre. Desde tus inicios, hay una lucha contra la sociedad patriarcal en que creciste y esa lucha la has llevado a España, donde llevas años viviendo. ¿Puedes hablar de cómo era el ambiente literario en que te iniciaste?

El ambiente literario que dejé en la República Dominicana era excesivamente machista y patriarcal. Fui acosada y algunos escritores no valoraban mi literatura solo por el hecho de ser mujer y joven. Eso me lastimó bastante. Así que, al emigrar y encontrarme en un escenario más neutral, pude respirar tranquila. No sé qué tanto ha cambiado el escenario literario dominicano, pero es una realidad que los hombres (y también algunas mujeres) de allá intentan negar y ocultar, cuando lo que deberían de hacer es admitirla y trabajar para que cambie.

A España ya llegaste más madura. ¿Cómo ha sido hacer literatura desde allá? ¿Fue difícil? ¿Te topaste con prejuicios?  ¿Hay oportunidades para las escritoras emigrantes de publicar en editoriales y de divulgar sus trabajos?

La verdad es que hacer literatura desde aquí ha sido más fácil. También yo soy una luchadora y he tenido mis oportunidades que he sabido aprovechar, pero creo que en sentido general el escenario es más propicio y hay editoriales a las que les puedes enviar tus proyectos. Además, hay menos prejuicios y por lo menos en mi caso puedo decir que ni he sido acosada ni me he topado con prejuicios absurdos, todo lo contrario.

Bueno, ya que conoces todo ese panorama de poetas dominicanas, ¿cómo ves el futuro de nuestra poesía? ¿Sientes que las poetas y las escritoras se han beneficiado de las luchas y reivindicaciones de las anteriores? ¿Crees que hay diálogo entre las generaciones previas y las actuales?

Yo veo el futuro de nuestra poesía de manera muy positiva. Hay mucha gente escribiendo muy bien. En el caso de las mujeres, han sabido recoger bien el testigo de sus antecesoras y mantener un diálogo con ellas. Me gustaría que hubiese más mujeres escritoras y que no temieran tocar cualquier tema, pero todo llegará, lo importante es que a través de la lucha feminista se vayan conciliando consigo mismas y que además lean y no dejen de escribir.

Frank Báez es editor de la revista Global.


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