Artículo de Revista Global 18

Entrevista a Santiago Tejedor Calvo

El español Santiago Tejedor Calvo, doctor en ciberperiodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), junto a su mentor, el catedrático José Manuel Pérez Tornero, y un grupo de colegas, colabora asiduamente con Funglode y el Despacho de la Primera Dama en temas de ciberperiodismo y de alfabetización digital centrada en contenidos. En esta entrevista, nos habla de un periodismo que “se encuentra sumido en un estadio de experimentación, exploración y cambio constante”.

Entrevista a Santiago Tejedor Calvo

No para quieto y siempre tiene un proyecto en la cabeza. Hace unos días dejó Santo Domingo, donde decidió pasar sus vacaciones no precisamente para tomar el sol, sino para poner en marcha una idea que se le ocurrió en junio y que consiguió sacar adelante con el apoyo de personas de aquí y de allá: las Olimpiadas de Ciberperiodismo para estudiantes de comunicación social. Celebrarlas ha sido como un parto, algo en lo que tiene experiencia con otros proyectos. El éxito augura una continuidad muy prometedora.

¿Ciberperiodismo o periodismo digital?

Ciberperiodismo, periodismo digital, periodismo on-line, periodismo de Internet, periodismo telemático… Son muchas las acepciones que se han utilizado para definir el periodismo que se realiza “desde” y “para” la red de redes. No obstante, los principales teóricos y estudiosos del tema empiezan a declinarse por la de ciberperiodismo. De ellas, la denominación de periodismo digital sería la más inapropiada, ya que todos los medios se difundan o no por Internet aplican una serie de instrumentos totalmente digitales. En último término, lo más importante es el alcance del concepto que, sin duda, ofrece un conjunto de posibilidades tan desconocidas como revolucionarias.

Se suele hablar de ello como algo de futuro. ¿Es más del futuro que del presente?

El ciberperiodismo constituye un escenario tan vivo y cambiante que podríamos hablar de él como de algo del pasado, del presente y del futuro.

¿Cuál es el estado del ciberperiodismo en la actualidad?

Con tan sólo poco más de una década de “textos” sobre la materia, podemos referirnos al periodismo on-line como un periodismo que se encuentra sumido en un estadio de experimentación, exploración y cambio constante. Todavía hay que inventarlo. Todavía no hemos sido capaces de aprovechar todas sus posibilidades. Todavía la tecnología está avanzando más rápida que los contenidos. Por ello, sólo con un planteamiento abierto a la reflexión y al cambio podremos, en el futuro más inmediato, contar con un ciberperiodismo dotado de una idiosincrasia propia y equiparable en todos los sentidos con el resto de los medios.

¿Cuáles son sus principales asignaturas pendientes?

Frente al resto de los medios de comunicación, como la prensa, la radio o la televisión, que poseen a sus espaldas una trayectoria y un reconocimiento amplio, a mi juicio, el ciberperiodismo se encuentra en su etapa “incunable”. Esto es: de la misma manera que fueron necesarias varias décadas para poder confeccionar los libros en su formato y diseño actual, el periodismo de Internet todavía debe detectar y ocupar su enclave exacto dentro de la estructura de medios. A su juventud se unen otros retos tan importantes como preocupantes. Hemos de aprender a escribir con palabras, imágenes y sonidos. Necesitamos asumir nuevas rutinas productivas en un escenario donde es posible hablar de medios que no cierran, que renuevan sus contenidos 24 horas al día. Es vital cambiar el perfil del profesional de la información, tanto en lo que respecta a sus habilidades y destrezas como en lo relativo a su relación con unos públicos cada vez más activos y protagonistas… Se presenta como imprescindible diseñar modelos de negocio rentables para los cibermedios.

¿Cómo trabajarlas para pasar la materia?

El motor principal que posibilite todos estos cambios ha de ser la universidad. Allí se forman y formarán los futuros profesionales de la comunicación, tanto analógica como digital. Y allí es donde se deberá preparar a los periodistas para que puedan desempeñarse en su quehacer cotidiano con los recursos necesarios para saber cómo manejarse por la red con la mayor solvencia informativa. Del mismo modo, corresponde también a los directivos y profesionales que ya laboran en cibermedios asumir un esfuerzo en aras de otorgar al periodismo on-line un mayor reconocimiento y una mayor calidad informativa.

¿Ser ciberperiodista es ser una especie de astronauta o superhombre?

El ciberperiodista es, simplemente, un periodista. El ciberperiodismo no es otra cosa que periodismo. Sin embargo, acontecen una serie de cambios que afectan muy directamente a los profesionales de la comunicación dedicados a Internet. Ahora los destinatarios pueden acceder a las fuentes de información y pueden informar. Por ello, el ciberperiodista ha de aprender a escuchar a sus audiencias. En caso contrario, estará condenado al fracaso. Los periodistas han perdido el monopolio de la información. Y ahora, más que nunca, han de aprender a ser más humildes, más próximos y menos… protagonistas. Además, el profesional del periodismo on-line no debe dedicarse únicamente a generar contenidos. El nuevo escenario on-line exige de él que asuma las funciones de gestor, orientador, filtro y asesor de los usuarios o lecto-autores.

Se dice que quien no está en Internet, no existe. ¿El periodista que no haga la migración al ciberperiodismo dejará de existir?

Todos los medios y también, cada vez más, todos los ciudadanos encuentran en Internet una herramienta de uso común a través de la cual informarse, comunicarse y acceder a infinidad de servicios. Todos los medios entendieron rápidamente que no estar en la Red significa no existir. Así, rápidamente, se esforzaron por tener presencia en Internet. Y todos la tuvieron y la tienen. Sin embargo, fueron muy pocos los que se plantearon cómo, para qué y con qué tener presencia en la Red. En el caso de los periodistas, cada vez más será imprescindible experimentar un reciclaje de conocimientos en función de las nuevas demandas informativas. No obstante, el fenómeno es mucho más amplio. No se trata de que los periodistas hayan de migrar hacia Internet. Lo que sucede es que las sociedades en su conjunto lo están haciendo. Hace ya un buen tiempo que el bit sustituyó al átomo.

¿Cómo hacer la migración?

La migración se ha de hacer de forma progresiva a través de mecanismos que posibiliten el paso de escenarios analógicos a escenarios digitales. Esta migración, insisto, no sólo ha de ser de los medios de comunicación, sino de las sociedades en su conjunto. De nada servirá tener ciberperiodistas si no tenemos ciberciudadanos. Para lograrlo, obligatoriamente, todos deberemos hacer un esfuerzo en el ámbito formativo. Hemos de aprender y reciclar nuestros conocimientos de forma progresiva y constante. La educación, otra vez, como siempre, evidentemente, es el punto de partida.

¿La formación tiene algo de especial?

Para poder desempeñarse correctamente como ciberperiodistas, los profesionales de la comunicación tendrán que asimilar nuevas habilidades y destrezas. Para ello, las universidades que imparten los estudios de comunicación en sus diferentes ramas periodismo, comunicación social, comunicación audiovisual, publicidad, etc. han de asumir el reto de actualizar y adaptar sus planes curriculares a las nuevas demandas de la comunicación on-line.

A veces se confunde el ciberperiodismo con la ofimática o la informática. ¿Hasta dónde deben llegar los conocimientos tecnológicos del periodista?

El ciberperiodista no es un informático, ni un diseñador gráfico, ni un creador de sitios web… Se trata de un profesional de la comunicación cuyo verdadero valor radica en la generación de contenidos de calidad. El ciberperiodismo está vinculado a la ofimática y la informática. Sin embargo, sería inviable exigir a un ciberperiodista ser experto en el manejo de la técnica. Lo importante, o mejor dicho, lo imprescindible es que el periodista on-line posea un interés y una curiosidad creciente por conocer los avances tecnológicos para poder buscar sus aplicaciones periodísticas. Además, debe entender las posibilidades de cada tecnología para así poder dirigir y coordinar equipos multidisciplinarios que deberán crear contenidos multimedia para la Red. No obstante, su rol principal está vinculado al mensaje, al contenido, a la información.

¿Quiénes tienen las de ganar y quiénes las de perder a la hora de entrar en el ciberperiodismo?

Perderán los apocalípticos. Ganarán los integrados. En definitiva, si las cosas se hacen bien, todos saldremos beneficiados: periodistas, ciudadanos, gobiernos…

El ciberperiodismo se está descubriendo y conociendo poco a poco. ¿Habrá nuevos géneros periodísticos?

Se habla ya de la existencia de nuevos géneros periodísticos. Más concretamente, ciberperiodísticos. La aplicación de las posibilidades comunicativas de Internet multimedialidad, personalización, interactividad, ubicuidad e inmediatez, capacidad documental, virtualidad, hipertextualidad… modifica sustancialmente los géneros periodísticos tradicionales. Sin embargo, y si bien existen manuales y monografías sobre el tema, la riqueza de posibilidades de la nueva escritura que inaugura la Red invita a reinventar las “piezas” informativas tradicionales y, lo que resulta más estimulante y atractivo, a inventar otras nuevas.

¿Las secciones de un cibermedio serán diferentes a las que conocemos?

Existen medios que respetan la estructuración tradicional en secciones de los medios: Política, Sociedad, Cultura, Deportes… Sin embargo, son cada vez más los cibermedios que conceden al usuario la posibilidad de decidir las secciones que desea consultar. Incluso, hay medios on-line donde los contenidos de sus portadas o home-site son establecidos a partir de las decisiones e intereses de los internautas. Sin lugar a dudas, las maneras de presentar la información y de acceder a ellas se ven radicalmente modificadas. La Web se convierte en Web 2.0. La Internet pasa a conocerse como la Internet Social. El usuario es el centro: él decide, él propone, él crea contenidos.

¿Y qué me dice de la elaboración de las informaciones?

La creación de informaciones está empezando a asumir y a explotar las posibilidades de Internet. Los componentes audiovisuales crecen en la Red. Los textos se planifican más para su “hojeado” que para su “lectura”. Aumenta la presencia de los elementos de titulación. Se aprovechan materiales y recursos creados por ciudadanos anónimos. Y todo ello se engloba en una creciente interacción. En ocasiones, se ha creído que más información era sinónimo de más eficacia comunicativa. Aquí ha aparecido uno de los principales errores del ciberperiodismo. Todo es posible en la elaboración de información. Sin embargo, y aquí se ha producido el error, esto no significa que todo sea necesario. La simplicidad, la claridad, la concisión… siguen siendo requisitos imprescindibles en la creación de mensajes informativos, también para la Red.

El panorama se complica con el público, tan variopinto, analógico y digital, adulto y juvenil… Todo esto lleva a una revolución de contenidos periodísticos, ¿no?

La revolución es global. Los ciudadanos han de acceder a una alfabetización digital. Los periodistas a una alfabetización ciberperiodística. En el horizonte, cada vez más, se vislumbra un público que ha crecido y se ha educado en torno a las pantallas de sus celulares, de sus televisiones, de sus pdas, de sus videojuegos… Quizás ellos sean quiénes consigan desvelar las verdaderas posibilidades de una información “hipermedial”, “interactiva” y “online”.

Como mencionaba, los soportes también son variados: pantalla de computadora, PDA, teléfonos móviles… A más de uno le pueden entrar los nervios.

Más de uno padecerá de una cierta angustia. Y más de uno podrá disfrutar en diferentes momentos, en diferentes y variados soportes y con una mayor amplitud y riqueza de mensajes de la revolución informativa del ciberperiodismo. La tendencia será a la convergencia: concentrar en un solo dispositivo funciones, servicios y aplicaciones que hoy exigen varios dispositivos. Para llegar, no obstante, a ese momento, nos queda todavía un largo, difícil y apasionante camino por recorrer…

Y el colmo llega de la mano de los periodistas ciudadanos. ¿Realmente existen?

Algunos los llaman “periodistas ciudadanos”. Otros los califican de “ciudadanos periodistas”. Pero todos coinciden en que hoy, para bien o para mal, cualquiera puede informar. Es algo muy positivo. Es algo muy alarmante. La comunidad internacional ha accedido gracias a estos “nuevos emisores”, anónimos y ciudadanos, a testimonios de la Guerra de Iraq, Líbano o problemas sociales de diminutos barrios marginales. Donde no llegan los periodistas llegan los ciudadanos. Esto es bueno. Sin embargo, la Red ha permitido incorporar y difundir rumores, mentiras y delitos. ¿La solución? Dotar a los ciudadanos de una alfabetización digital completa que les permita usar las tecnologías de la información de manera reflexiva, crítica, exigente.

Muchos ciudadanos tienen blogs. ¿Son ciberperiodistas?

El ciudadano que tiene una cámara, ¿es un reportero? El ciudadano que adquiere una grabadora de audio, ¿puede ser considerado como un periodista radiofónico? Si alguien comprara una imprenta, ¿se convertiría en un profesional de la prensa escrita? Tener un blog no significa convertirse en ciberperiodista. La tecnología nos ofrece instrumentos y nosotros somos quienes determinamos sus usos y aplicaciones. Dice Octavio Isaac Rojas, consultor de Weber Shanwick, que un “blog es una persona queriéndose comunicar”. Los weblogs o bitácoras de la red nacieron como espacios que comentaban sus contenidos. No los creaban, comentaban los existentes. Su finalidad no era informar, sino opinar. La evolución de los blogs nos permite hablar de espacios multimedia interactivos dotados de infinidad de recursos y aplicaciones. Existen millones y los estudios revelan que segundo a segundo aparecen muchos otros nuevos. Los estudios, no obstante, apuntan también a que muchos de ellos desaparecen al no ser renovados y actualizados. Por tanto, se puede hablar de blogs que son diarios personales, otros que han sido concebios como espacios literarios… y algunos con una estricta y clara finalidad informativa.

Se acusa a los medios de haber sido muy tímidos en la explotación informativa de la red. ¿Qué cree?

Desde un principio, el salto del “papel” a la “red” se hizo con una mentalidad muy conservadora. Las pantallas de los cibermedios reproducían las mismas informaciones y las mismas estructuras de las páginas de los diarios en papel. Este fenómeno está totalmente justificado cuando hacemos referencia a la aparición de un medio nuevo. Sin embargo, en el caso de la Red generó una mentalidad poco arriesgada. De todos modos, la tesitura ha cambiado y cada vez más los medios responden a una concepción “desde” y “para” Internet.

Iban Campo es director de Comunicación de Funglode.


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