Artículo de Revista Global 28

Igualdad laboral y desarrollo económico

En la crisis actual, los escenarios para 2009 muestran un deterioro mundial del mercado laboral y un impacto de género que puede ser combatido si adoptamos la igualdad como principio y medida esencial. La calidad de vida de los trabajadores influye en la productividad y en la fidelización, y demuestra que aquellas medidas que permiten la presencia femenina en la dirección ofrecen culturas empresariales más conciliadoras.

Igualdad laboral y desarrollo económico

La Organización Internacional del Trabajo (en adelante, la OIT) conmemora todos los años el Día Internacional de la Mujer organizando actos que tratan los logros y funciones de las mujeres en el campo laboral y promociona la igualdad de género y el progreso de la mujer en su entorno laboral. Este año 2009, la propuesta para este Día Internacional de la Mujer fue “Trabajo y familia: ¡Compartir es la mejor forma de cuidar!”, que apuesta por que hombres y mujeres compartan las responsabilidades no remuneradas del hogar y la familia para que se pueda lograr una equidad en las condiciones laborales para ambos sexos.¹

La crisis que azota la economía mundial en estos momentos es perjudicial para todos los trabajadores y para toda la población activa que se encuentra en búsqueda de empleo. Hombres y mujeres están siendo víctimas del desempleo y de las precariedades que ofrece el actual mercado laboral. Sin embargo, el informe anual emitido por la OIT “Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres (GET)”, publicado el jueves 5 de marzo de 2009 en Ginebra, refleja que la posición de las mujeres en los mercados laborales de todo el mundo muestra una considerable desventaja para ellas respecto de la situación de los hombres.

La OIT estima cifras de hasta 22 millones de desempleadas en 2009, y se teme que la crisis mundial del desempleo empeore de manera drástica debido a la recesión de este año. Este informe sostiene que, de los 3,000 millones de personas empleadas en el mundo en el pasado año, 1,200 millones eran mujeres, lo cual constituiría el 40.4 por ciento y, sin embargo, en 2009 la tasa de desempleo femenino podría aumentar hasta un 7.4 por ciento frente al 7.0 por ciento de los hombres. Esto induciría un aumento de entre 24 y 52 millones de desempleados en el mundo, de los cuales entre 10 y 22 millones seríanmujeres.²

Del mismo modo, se estima que estas cifras agiten con mayor evidencia la situación de las mujeres latinoamericanas y caribeñas y agrega que Asia Oriental, los países CEI y los países del sudeste de Europa no pertenecientes a la Unión Europea serán las únicas regiones en las cuales las tasas de desempleo femenino no resulten tan negativas, puesto que en estos lugares las oportunidades laborales para la población activa femenina eran escasas con anterioridad a la actual crisis económica.³

Los representantes de la Organización de las Naciones Unidas en México exponen su preocupación por la perjudicada situación laboral de las mujeres en Latinoamérica e imploran medidas urgentes que favorezcan la igualdad e igualdad de género debido al catastrófico efecto que esta situación podría tener sobre la infancia, puesto que si las condiciones de las mujeres se precarizan con mayor intensidad, no será de extrañar que sea reflejado en alarmantes cifras y crudas condiciones de trabajo infantil.4

Desempleo femenino

Reflejo de todas estas alarmantes cifras en las tasas de desempleo femenino, son casos tan comunes como los expuestos por el diario independiente mexicano El Informador en su artículo “La crisis afecta más al empleo femenino” del 6 de marzo de 2009, que enuncia que las empresas comienzan a prescindir de trabajadores, siendo las mujeres, en la mayoría de casos, las más perjudicadas, puesto que conforman en gran medida los cargos de menor remuneración económica y ahora, a pesar del avance que México había mostrado con respecto al rezago laboral femenino, con la crisis económica se está apartando a las mujeres del mercado laboral y, por lo tanto, aumentando el desempleo femenino.Del mismo modo, la agencia española de noticias Europa Press publicaba el 5 de marzo el artículo “La crisis duplica los casos de despido por maternidad, sobre todo en pymes, según Fundación Madrina”, que refleja el incremento de casos de “mobbing maternal” y explica que la crisis ha hecho que los despidos por maternidad se hayan duplicado, alcanzando el 12 por ciento en el año 2008.

El artículo expone que este fenómeno se presenta principalmente en la pequeña y mediana empresa y con menor presencia en las empresas familiares. Las conclusiones del estudio Mobbing Maternal en España, realizado por la Fundación Madrina describen el perfil de las afectadas como el de una mujer de entre 25 y 30 años, con un contrato temporal, embarazada o madre soltera, con responsabilidades familiares, o que tiene bebés a su cargo de menos de un año. Por consiguiente, el embarazo, la baja por maternidad, la reducción de jornada o el planteamiento básico de querer tener familia constituyen causas muy perjudiciales, según las compañías, para la continuación del contrato laboral o el acceso al empleo. El embarazo se convierte así en un “factor de riesgo” y la maternidad en un factor de “desigualdad” y “exclusión social”, y resalta que dada esta coyuntura, la maternidad se ha transformado en un “producto de consumo”, una “commodity” o un “recurso escaso y caro, limitado a unos pocos”.6

La Agencia Efe recoge a su vez el caso del crecimiento de la economía informal y de la economía sumergida directamente relacionado con el aumento de las tasas de desempleo femenino en su artículo “La crisis eleva el número de mujeres que trabajan en ‘negro’, según Comisiones Obreras” del 6 de marzo de 2009. Según este artículo, se observa una polarización de la estructura del trabajo femenino, concretándose sobre todo en ocupaciones de baja calificación y en una actividad reducida.7

Compartir es la mejor forma de cuidar

En este contexto socioeconómico, la OIT pretende abordar todos estos aspectos que envuelven la actualidad mundial con el lema propuesto para el Día Internacional de la Mujer, “Trabajo y familia: ¡Compartir es la mejor forma de cuidar!”. La maternidad y la división del trabajo en función del género, que adjudican a la mujer las responsabilidades fundamentales de mantener la casa y la familia, constituyen factores relevantes de las desigualdades de género y las desigualdades entre las mismas mujeres. Las mujeres se ven inmersas en un conflicto entre sus responsabilidades familiares y las exigencias profesionales impuestas, conflicto que crea una desventajosa coyuntura para la mujer dentro del mercado laboral. Esta situación obstaculiza de manera decisiva los esfuerzos empleados en el avance hacia la igualdad de trato y oportunidades para hombres y mujeres en el mercado laboral. Las mujeres se ven obligadas a aceptar un trabajo mal remunerado, sin ningún tipo de seguridad, jornadas parciales, realizadas desde su domicilio o bajo condiciones informales, para poder combinar sus responsabilidades en el hogar con el trabajo remunerado, mientras que los hombres sostienen que las dificultades de compaginar ambas áreas perjudican la situación de estas mujeres con respecto a la vida familiar y limitan su capacidad sobre la participación en el hogar. 8

Aquellos programas de trabajo que no tienen en cuenta las necesidades de sus trabajadores son proclives a generar una discriminación indirecta, puesto que éstos exteriorizarían menor rendimiento laboral, perjudicando de manera significativa su desarrollo profesional. En el caso de la mujer, su recorrido profesional puede verse perjudicado cuando se produce una “interrupción en su carrera profesional”, en especial si esta interrupción es más prolongada que el permiso por maternidad obligatorio dedicado a la atención familiar, o cuando la mujer se acoge a la licencia parental tras haber finalizado la licencia por maternidad.9

Desde la prehistoria, mujeres y hombres han asumido diferentes papeles culturales que han marcado la evolución de la especie. A lo largo de la historia, la conducta femenina ha sido pautada para cada momento y situación de la vida reservándoles un rol sumiso dentro de las estructuras patriarcales, basadas en sistemas tradicionales y determinadas corrientes religiosas, que les han privado de los derechos humanos más elementales. El trabajo remunerado de la mujer no es un producto exclusivo propio de culturas avanzadas, como se da a entender en numerosos entornos.

La mujer siempre ha trabajado fuera de casa, sobre todo en épocas de problemas económicos, como sucedió en las dos pasadas guerras mundiales, cuando las mujeres ocuparon muchos puestos en fábricas y oficinas, mientras los hombres luchaban en la guerra. A principios del siglo XIX, con anterioridad a la industrialización, las familias se sustentaban de los negocios y granjas familiares, en los que tanto hombres como mujeres participaban de manera activa. El hombre no fue considerado el “proveedor natural” de la familia hasta finales del siglo XIX, cuando los hombres comenzaron a trabajar fuera de casa y las mujeres dedicaban su tiempo al cuidado del hogar y de los hijos.10

En la actualidad, gracias a los cambios económicos, el apoyo del poder económico y los esfuerzos de movimientos de derechos humanos y organizaciones feministas que se llevan impulsando desde hace décadas, en la mayoría de las sociedades se ha conseguido que las mujeres tengan acceso a carreras profesionales y al mercado laboral, que éstas han compaginado con sus quehaceres domésticos. La mujer promedio puede dedicar 10 años por completo al cuidado de los hijos de corta edad y aún consiguen dedicar 35 años más al mercado laboral y a desarrollarse en una carrera.¹¹ Aunque es mayor el número de mujeres que interrumpen su trabajo por un tiempo para cuidar a sus hijos, mientras que son muy pocos los casos en los que los hombres proceden a realizar este tipo de interrupciones laborales, lo cual amplifica la brecha entre los sexos en el mundo laboral.¹²

Al igual que los hombres, la necesidad económica es el principal motivo por el cual las mujeres se insertan en el mundo laboral. Son muchas las familias que precisan de los ingresos de dos perceptores salariales para poder cubrir sus gastos a fin de mes y en el caso de las madres solteras, el salario es la única fuente de ingresos para su familia. Sin embargo, como sucede en el caso de los hombres, la mayoría de las mujeres encuentran satisfacción y una realización personal en el empleo fuera de sus hogares, ya que para ellas constituye una oportunidad para auto-administrarse y para asumir otro tipo de responsabilidades.

Estas trabajadoras valoran la ventaja de poder disponer de su propio sueldo, encuentran una mayor seguridad para su futuro y el de su familia y este tipo de empleos les ofrece la oportunidad de progresar. ¹³

Ventajas

Del mismo modo y a diferencia de los hombres, varios estudios demuestran que otra de las principales motivaciones para trabajar fuera de sus casas es el hecho de poder relacionarse con las personas que componen sus entornos laborales, pues les ayuda a definir su auto-concepto. Estas mujeres suelen disfrutar de mejor salud física y psicológica que aquellas que se mantienen apartadas del mercado laboral.14

Es preciso señalar que las empresas también han salido beneficiadas desde que la mujer fue integrada en sus plantillas. Las empresas han comenzado a descubrir que las mujeres no sólo están muy cualificadas, sino que también constituyen un porcentaje muy significativo de consumidores.

La mujer de hoy en día compra activos financieros e invierte en bienes raíces, por lo que resulta indispensable contar con ella a la hora de idear estrategias empresariales, ya que su ausencia resulta inconveniente al momento de presentar la cuenta de resultados finales. En el mismo sentido, las empresas han descubierto que la calidad de vida de sus trabajadores influye en la productividad y en la fidelización de sus plantillas.

Según los resultados del estudio The Bottom Line, publicados durante la celebración del I Congreso Internacional Alares sobre Calidad de Vida y Competitividad Empresarial, el valor económico de la participación de las mujeres en las empresas es muy superior en aquellas en las que las cúpulas directivas constan de la presencia femenina.15

Aquellas medidas que hacen posible la presencia de las mujeres en los espacios donde se toman decisiones y que tienen en cuenta a los colectivos excluidos son positivas en nuestra actual coyuntura social y deben ser impulsadas y promocionadas por todas las sociedades, dejando de lado la sinrazón de los modelos tradicionales y los problemas asociados a estos cambios. Las compañías que cuentan con mayores índices de personal femenino suelen ofrecer culturas empresariales más conciliadoras.

En el sector financiero existen empresas donde más del 75 por ciento de la plantilla son mujeres, lo cual se ha traducido en culturas empresariales dentro del entorno laboral, con políticas de conciliación esenciales y prácticas familiarmente responsables. Sin embargo, cuanto mayor es el porcentaje de empleados temporales en una plantilla, menor es la implantación de estas políticas de conciliación.

El informe Estudios Alares-IESE del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE-Universidad de Navarra, que trata la conciliación, vida familiar y personal, demuestra que cuando las mujeres tienen un trabajo remunerado fuera de su hogar tienden a impulsar medidas que les permiten contabilizar su ámbito laboral y su vida familiar y esta situación se hace más evidente para el caso del sector financiero, pues en este sector, la rentabilidad es una característica muy valorada.16

La interrelación entre hombres y mujeres es uno de los factores que más influyen en el desarrollo y bienestar de una sociedad, y está basada en la razón y en la realidad social, no en la naturaleza o en la costumbre. Todos los indicadores de desarrollo que utiliza la ONU incluyen la situación de las mujeres, pues existe una correlación evidente entre desarrollo e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Crecimiento sostenible

La situación de las mujeres ha sido uno de los cambios más intensos que han experimentado muchas sociedades en los últimos años, puesto que hoy en día su nivel de formación constituye un activo formidable tanto para las empresas como para un país que apueste por un crecimiento basado en valores de formación e innovación. Es por esta razón que una sociedad sostenible es la que tiene en cuenta las necesidades y calidad de vida de sus componentes y en este sentido, debemos tomar en consideración tres ámbitos fundamentales en la vida de cualquier persona, ya sea hombre o mujer: su vida en sociedad y las atenciones que ello conlleva, el trabajo remunerado, que nos proporciona independencia y nos relaciona, y el tiempo que dedican a su vida personal.

La conciliación debe tener como objetivo la compatibilidad de las responsabilidades familiares y las exigencias laborales para todos los trabajadores por igual, sin distinción de género. Los hombres y mujeres deben poder conciliar pues comparten espacios y tiempos, en especial los familiares, que implican la atención de sus descendientes y ascendientes. Es por ello que para la consecución de dicho objetivo, las empresas y el Estado deben colaborar avanzando propuestas que establezcan planes de igualdad y un marco normativo distinto a las políticas específicas que sólo se enfocan en las mujeres.

Este largo y comprometido proceso interviene de manera directa sobre transformaciones culturales, que en la mayoría de los casos precisan de décadas para poder desarrollarse con éxito. Los cimientos de la arquitectura política que propicien estos cambios deben ser sólidos, estar bien diseñados y acompañarse de iniciativas legislativas y propuestas gubernamentales que sirvan de herramientas para profundizar sobre el área empresarial, de modo que las mujeres integradas en el ámbito laboral de las sociedades conformen la regla y no casos excepcionales y aislados. Esta coyuntura permitiría mejorar la administración de países y empresas y reforzaría las políticas de apoyo a las familias y al colectivo de la población activa.

La igualdad de género debería ser un principio esencial en cualquier respuesta política y en especial en estos momentos de crisis económica y financiera, la igualdad de condiciones para hombres y mujeres en los entornos laborales debería constar como medida para paliar el impacto sobre la estabilidad general de la sociedad, considerando la presencia que la mujer tiene en nuestra sociedad.

El aumento de los índices de mujeres con acceso a los mercados de trabajo bajo unas condiciones decentes y productivas constituye un gran potencial como contribución al desarrollo económico de un país. Las mujeres atrapadas en situaciones de empleo precario de baja productividad y bajos ingresos deben ser integradas en los mercados laborales bajo términos de igualdad que actúen contra las persistentes brechas de ingresos, que no siempre pueden ser justificadas por diferencias de conocimientos, experiencia o tenencia de tierra, para que por esta vía un potencial significativo y disponible para el desarrollo económico de los países pueda ser explotado.

Los escenarios para este año 2009 en el mercado de trabajo muestran un deterioro en las tendencias mundiales de empleo y en el impacto de género, por lo que es preciso que en estos tiempos de crisis económica se apliquen programas anticíclicos que contengan un exhaustivo análisis de género, donde se fomente el empleo femenino y se apueste por la autonomía personal y familiar en estos tiempos difíciles para que las consecuencias de esta crisis no desemboquen en otra nueva y adicional injusticia.

Blanca Sanz Barajas recibió una formación británica especializada en el campo del Derecho, la cual compaginó desde muy temprana edad con el inicio de su carrera profesional en la firma de abogados Uria Menéndez. Sus áreas de práctica se centran principalmente en Derecho Mercantil. En la actualidad colabora de forma activa con diversas organizaciones no gubernamentales y entidades en investigaciones y programas para el desarrollo destinados a la defensa del interés público a través del ejercicio del Derecho.

Notas

1ILO (2009), “ilo celebration of International Women’s Day 2009 – 6 March 2009” Invitation card and Programme. Geneva, Switzerland.

2ILO (2009), “Global Employment Trends for Women” International Labour Office, pp. 31 y 32. Geneva, Switzerland. ilo, 2009.

3ILO (2009), “Global Employment Trends for Women” International Labour Office, p. 32. Geneva, Switzerland. ilo, 2009.

4Diario independiente El Informador, sección Economía, “La crisis afecta más al empleo femenino”, viernes 6 de marzo de 2009. Ciudad de México, 2009.

5Diario independiente El Informador, sección Economía, “La crisis afecta más al empleo femenino”, viernes 6 de marzo de 2009. Ciudad de México, 2009.

6Europa Press, sección Economía, “La crisis duplica los casos de despido por maternidad, sobre todo en pymes, según Fundación Madrina”, 5 de marzo de 2009. Madrid, 2009.

7Soitu.es, sección Actualidad, “La crisis eleva el número de mujeres que trabajan en ‘negro’, según ccoo” del 6 de marzo de 2009. Agencia Efe. Palma, 2009.

8ILO (2009), “Work and family: The way to care is to share!”, comunicación de prensa del 5 de marzo de 2009. Geneva, Switzerland.

9ILO (2009), “Work and family: The way to care is to share!”, comunicación de prensa del 5 de marzo de 2009. Geneva, Switzerland.

10Desarrollo psicológico, Grace J. Craig, Don Baucum, José Carmen Pecina Hernández, octava edición, editorial Pearson Educación, 2001, p. 471.

11Daniels y Weingarten, 1982.

12Kalleberg y Rosenfeld, 1990; Shaw, 1983.

13Whitbourne, 1986.

14Desarrollo psicológico, Grace J. Craig, Don Baucum, José Carmen Pecina Hernández, octava edición, editorial Pearson Educación, 2001, pp. 471 y 472.

15Ponencias del I Congreso Internacional Alares sobre Calidad de Vida y Competitividad Empresarial, Madrid, 2008.

16Ponencias del I Congreso Internacional Alares sobre Calidad de Vida y Competitividad Empresarial, Madrid, 2008.


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