Artículo de Revista Global 71

La condición homosexual en la obra de Mario Vargas Llosa

Dentro de la amplia producción del Nobel peruano se han desarrollado diversos aspectos de lo humano. Sabemos la predilección del autor por afrontar álgidas problemáticas sociales sirviéndose de «la verdad de las mentiras». Así, en este sentido, la homosexualidad ha sido uno de los temas constantes y transversales en su obra narrativa. Por tanto, es importante preguntarnos: ¿Qué sostiene Vargas Llosa acerca de la homosexualidad? ¿Su producción narrativa logra explorar todos los elementos de la identidad sexual? ¿Existe una visión única que el autor repite insistentemente o muestra la inmensa variedad de la realidad?

La condición homosexual en la obra de Mario Vargas Llosa

En el ámbito de la literatura homosexual, encontramos escritores homosexuales que escriben sobre su realidad y sobre su condición (Óscar Wilde, García Loca, Truman Capote, Gore Vidal, Álvaro Pombo, Jaime Bayly, y un largo etc.), y escritores heterosexuales que escriben sobre la homosexualidad. Vargas Llosa se inserta en este último grupo. Existe una clara diferencia en el abordaje de la homosexualidad en un escritor homosexual y uno heterosexual. El escritor homosexual trata la temática con una especial sensibilidad, y en muchos casos se trata de obras testimoniales o inficionadas de hechos o sucesos que forman parte de la experiencia personal del narrador. En el caso de los escritores heterosexuales, su aproximación es distinta. Realizan una exploración sobre la homosexualidad captando los elementos subjetivos que determinan la orientación sexual, la aproximación al amor y los primeros flirteos sexuales. Es más descriptiva que analítica, posiblemente porque obvian el elemento testimonial, escribiendo a una cierta distancia y apoyándose en las herramientas que provee la ficción.

Vargas Llosa hace presente, en muchas de sus obras, la figura del homosexual. Las referencias a la homosexualidad y a los homosexuales constituyen constantes en la obra de Mario Vargas Llosa. Son ampliamente conocidas sus posiciones, reflejadas en sus artículos periodísticos,[1] con respecto a la legalización del denominado «matrimonio gay» y su defensa de las minorías en sociedades democráticas; incluso los sectores más conservadores lo llaman «abanderado del movimiento homosexual».[2] En cuanto a su obra narrativa, al menos podemos encontrar tres personajes representativos que encaran la homosexualidad de maneras muy distintas.

Mayta y la izquierda homofóbica

Historia de Mayta narra la biografía del revolucionario Mayta en un Perú apocalíptico, aunque al final de la novela se confirma la teoría vargasllosiana de la «verdad de las mentiras», al descubrir que el narrador no pretendía crear una biografía real sino una biografía ficcionalizada de este personaje. En la historia se construye –mediante el acceso a diversas fuentes– la épica de Mayta, que de la militancia furtiva pasa a la acción revolucionaria. De esta forma el narrador nos traslada hacia una investigación de Mayta que, al final, resultará una ficción al entrevistarse el narrador con el propio personaje, descubriéndose la verdadera personalidad y los sucesos reales de esa etapa de su vida.

¿Qué significado puede tener un personaje como Mayta en la novela, así como en su contexto social? Sin dudas, representa el variado universo de héroes fracasados que compone la narrativa vargasllosiana. En este caso particular, Mayta, desde una perspectiva política, encarna todo aquello que Vargas Llosa rechaza (su adhesión a la izquierda revolucionaria, la insurgencia armada, etc.), pero rescata como una de sus luchas la de reconocer su condición sexual, lo que lo convierte dentro del relato en un fracasado en sus veleidades revolucionarias, pero que se sabe redimido por el reconocimiento o la aceptación personal.

Casement, homosexualidad y colonialismo

A diferencia de Historia de Mayta, El sueño del celta es una novela biográfica. El personaje principal, Roger Casement, se ve envuelto en las luchas sociales y políticas de la época: denuncia de los abusos de los poderes coloniales en el Congo Belga, de la acción de la Peruvian Amazon Company contra los pueblos indígenas que se dedican a la extracción del caucho, y finalmente su adhesión a las reivindicaciones independentistas irlandesas frente a la política colonial del Imperio británico. Casement constituye un tipo de héroe excepcional por su compromiso con los oprimidos por los poderes políticos y económicos. Pero la genialidad de Vargas Llosa en esta novela consiste en dotar a su personaje de una humanidad que deja ver sus debilidades, sobre todo en materia sexual. El héroe también es un ser humano que desea.

Estando preso por traición a la patria, se empiezan a publicar detalles de sus encuentros homosexuales extraídos de sus diarios: «Estaba echando una ojeada a un viejo diario de Lisboa cuando advirtió, en la calle del frente, a varios nativos semidesnudos descargando una gran carreta llena de fardos de algún producto agrícola, acaso algodón. Uno de ellos, el más joven, era muy hermoso. Tenía un cuerpo alargado y atlético, músculos que asomaban en su espalda, sus piernas y brazos con el esfuerzo que hacía. Su piel oscura, algo azulada, brillaba de sudor. Con los movimientos que hacía al desplazarse con la carga al hombro desde la carreta al interior del depósito, el ligero pedazo de tela que llevaba envuelto en la cadera se abría y dejaba entrever su sexo, rojizo y colgante y más grande que lo normal. Roger sintió una oleada cálida y urgentes deseos de fotografiar al apuesto cargador. No le ocurría hacía meses. Un pensamiento lo animó: “Vuelvo a ser yo mismo”. En el pequeño diario que llevaba siempre consigo, anotó. “Muy hermoso y enorme. Lo seguí y lo convencí. Nos besamos ocultos por los helechos gigantes de un descampado. Fue mío, fui suyo. Aullé”. Respiró hondo, afiebrado» (El sueño del celta, Alfaguara, 2010: 113).

Tal como se desprende del relato, es por culpa de su imprudencia que Casement se ve envuelto en una conspiración que tiene como fin revelar sus vínculos con la Alemania nazi (suponía que, siendo enemigos del Imperio británico, los alemanes podrían ser aliados de la causa irlandesa). El chico del cual se había enamorado resulta ser un espía. Casement sufre su condición de homosexual. Es más, lo lleva a cometer errores. Trata de sublimar su deseo comprometiéndose con causas como la irlandesa. Su lucha por los derechos de los indígenas no estuvo acompañada por la liberación del sometimiento sexual de la conservadora sociedad británica. Tal vez ello generó en él una doble culpa, la imposibilidad de superar mediante sus luchas el sometimiento sexual y el sometimiento colonialista.

Al pie del Támesis, o confesiones de un transexual

En la parte final la historia toma un camino vertiginoso. Se descubre que Chispas mató a Pirulo al empujarlo en las duchas. La presencia de Pirulo se convierte en un espectro con el que Chispas se confronta buscando encontrar una explicación de lo sucedido y paliar la culpa por su actitud. Momentos después, como si Chispas saliera de un intenso sueño, su amigo Pirulo toca la puerta para que se apure y asista a la reunión de negocios que ambos tienen en Londres, al pie del Támesis. Así, todo se revela como un sueño.

Vargas Llosa utiliza esta obra para plantear temas como la identidad sexual, el deseo, el machismo, y otros que constituyen las características del establishment social latinoamericano. Pirulo/Raquel tiene que huir de Perú para poder asumir su orientación sexual, liberado así de los prejuicios de una sociedad extremadamente conservadora. A su vez, Chispas tiene que convivir con el deseo que afloró tiempo después de lo sucedido en las duchas, un deseo que trata de reprimir concentrándose en su trabajo y convirtiendo su vida sexual y sentimental en una farsa. La aceptación de su sexualidad por parte de Raquel sitúa a esta obra como una de las más abiertas sobre el tema de la homosexualidad en la producción del escritor. La asunción de la identidad trasgresora, según las exigencias sociales de la época, y la represión sexual del que no puede asumir plenamente su condición, son los dos temas que confluyen en el texto y que desencadenan una serie de situaciones dramáticas e hilarantes.

Todos los nombres, todos los hombres

También podríamos mencionar como otros personajes homosexuales dentro del amplio universo narrativo vargasllosiano al padre de Zavalita en Conversación en la Catedral, descubierto luego de la confesión de su chofer-amante. En El paraíso en la otra esquina aparecen las figuras de Flora Tristán y su nieto Paul Gauguin, personajes que asumen su sexualidad con plenitud, sobre todo Gauguin, que se aleja de la sociedad europea recluyéndose en sociedades casi primitivas en las que la homosexualidad es una categoría más, definida como aquella en la cual la persona posee una dualidad, es un hombre-mujer. En Los cachorros, Pichula Cuellar, luego de la castración física (producto de la mordida de un perro) y social (el estigma de tener una merma en su virilidad), se vuelve el otro, el anormal, el diferente, que debe aprender a vivir de acuerdo con su nueva condición. Para gran parte de la crítica, el cuento «Día domingo», incluido en Los jefes, es un cuento de temática homosexual. También se encuentra una clara referencia y tratamiento del lesbianismo en la última novela del escritor, Cinco esquinas.

Vargas Llosa desarrolla explícitamente las dimensiones de la homosexualidad en sus novelas, cuentos y obras de teatro. Podemos afirmar que es una constante en sus obras la aparición de personajes que encarnarían las distintas posiciones que dentro de la sociedad tienen los homosexuales. El novelista no solo desarrolla el drama humano, dilucidando la verdadera dimensión de la homosexualidad en sociedades tradicionales, sino que lo hace con verdadera maestría técnica. Finalmente, en los últimos años el escritor ha asumido la defensa de las reivindicaciones sociales y políticas de los homosexuales, empuñando su pluma y verbo en diversas tribunas. La homosexualidad como tema literario y como lucha por el respeto a la diferencia no han sido indiferentes a las preocupaciones estilísticas y políticas del premio Nobel peruano.

Queda un punto por dilucidar. Según la teoría vargasllosiana, la literatura es rebeldía, y los fantasmas o demonios personales nos imponen los temas, que suelen aparecer con excitación y obsesión. Así, deberíamos preguntarnos, ¿Qué es lo que motiva a Vargas Llosa a tocar la homosexualidad en sus novelas? Una respuesta sería que la homosexualidad constituiría parte de ese plexo temático que conforma la esencia de la narrativa del autor, y cuyo origen podemos encontrar en la presencia del padre en la infancia y adolescencia del escritor, el desarrollo dramático de relaciones conflictivas con un padre despótico que se «robó» a la madre, rompiendo la complicidad y el engreimiento en el que fue criado por su familia materna. Así, las dictaduras, la rebelión ética destinada al fracaso, la reivindicación sexual como forma de autodeterminación, o como sostuvo el jurado de la academia sueca cuando se le otorgó el Premio Nobel de Literatura: «su capacidad de cartografiar las estructuras de poder en su obra», tienen como reminiscencia la presencia del padre opresivo, autoritario, y las diversas formas de búsqueda de la libertad en ese tipo de situaciones. Vargas Llosa despliega su talento narrativo como una forma de exorcismo frente a los demonios personales que rondan permanentemente y de los cuales es imposible desprenderse.

José Mario Azalde es candidato a doctor en Ciencias Jurídicas por la Pontificia Universidad Católica Argentina. Se encuentra elaborando su tesis sobre la temática jurídica en la obra narrativa y ensayística de Mario Vargas Llosa. Ha trabajado como consultor en diversas empresas del ámbito minero. Actualmente es profesor de la Universidad Católica de Santa María (Arequipa, Perú) y de la Universidad Tecnológica del Perú, y director de Asuntos Legales del Instituto de Estudios Políticos Andinos (IEPA).

Notas

[1] Entre los más importantes tenemos los artículos «Contacto visual» y «Cruzados del arco iris», publicados en su libro Desafíos a la libertad, así como a los artículos periodísticos «El pintor en el burdel», «El pecado nefando», «El matrimonio gay», «Los hombres-mujeres del Pacífico», y «Salir de la barbarie».

[2] Ver el artículo «Vargas Llosa predice que la Iglesia católica permitirá matrimonios de homosexuales» en el link <https://www.aciprensa.com/noticias/vargas-llosa-predice-que-la-iglesia-catolica-permitira-matrimonios-de-homosexuales/>.