Artículo de Revista Global 11

Las áreas protegidas: desarrollo con criterio.

Lejos de ser enclaves intocables, las numerosas áreas protegidas del país representan excelentes oportunidades de ingreso de divisas y creación de empleo si se toma en cuenta en su desarrollo criterios ecológicos y científicos adecuados.

Las áreas protegidas: desarrollo con criterio.

En la década de 1950, el tirano Trujillo inserta al país en los pocos casos en el mundo con áreas protegidas; claro que esto fue una estrategia más de su política de depredación de los recursos forestales.

Fue en los años setenta cuando el país pasa a formar parte de los que inician políticas para la conservación de sus recursos naturales a través de la creación de áreas protegidas.

A pesar de que para esa misma época el experto norteamericano en conservación y manejo de recursos naturales Kenton Miller hizo planteamientos sobre áreas protegidas y turismo, la visión que tenía el país era únicamente de conservación.

Con el surgimiento del nuevo paradigma de desarrollo conocido como “sostenible”, finalizando la década de los años ochenta, las áreas protegidas asumen un rol más dinámico en materia de uso de sus recursos, evidentemente a escala global y en menor proporción nacional.

No obstante los importantes avances en materia de políticas y planes de manejo para las áreas protegidas, a escala mundial y en el marco de la sostenibilidad, a escala nacional la situación se presenta conflictiva. No existen políticas definidas para un manejo sostenible de los recursos naturales y culturales presentes en las áreas protegidas y predominan los extremismos entre el sector público y segmentos del sector privado, fundamentalmente del ambientalista, para definir acciones concretas.

Es lastimoso ver que, siendo el país el de mayor biodiversidad de la región del Caribe insular y contando con un significativo porcentaje del territorio como espacios para la conservación de esa diversidad representada por los diferentes ecosistemas presentes en la geografía nacional, no exista un uso sostenible de estos inmensurables recursos.

Este documento pretende presentar una visión más completa sobre el uso sostenible de las áreas protegidas de la República Dominicana.

Biodiversidad

La geografía dominicana es diversa y, gracias a su gran cantidad de geoformas, que superan las treinta, el territorio nacional está en una posición ventajosa con relación a las demás islas del Caribe, por la presencia de importantes zonas de vida y gran cantidad de ecosistemas.

Gracias a una acertada política del Estado en la creación de áreas protegidas que representan las diversas geomorfologías cordilleras, sierras, regiones kársicas o calizas, llanuras costeras, valles, valles intramontanos y hoyas y ecosistemas bosque de coníferas, latifoliado, seco, espinoso, manglares, sabana, xerófila, corales y thalassias, entre otros que cubren alrededor de un tercio de la superficie total (según los representantes del sector ambiental oficial), el país disfruta de una posición privilegiada en materia de protección de los recursos de flora y fauna y de la herencia cultural.

Las áreas protegidas en sus diversas categorías de manejo (parques nacionales, reservas científicas, vías panorámicas, reservas forestales y parques submarinos, entre otras), concentran una representación importante de la diversidad biológica existente en la isla, considerada como la más variada de todas las Antillas, según un informe preliminar de un consultor del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), la isla que compartimos con Haití ocupa el tercer lugar mundial en biodiversidad insular, en proporción a su territorio.

Un factor relevante es su alto endemismo de flora y fauna: de acuerdo con los estudios más recientes, contamos con más de 5,600 especies de plantas vasculares (no se toman en cuenta aquí las no vasculares), de las cuales aproximadamente el 39% son endémicas, o sea, existentes sólo en esta isla Española o de Santo Domingo; la fauna de vertebrados cuenta con 254 especies de aves, 70 de peces, 60 de anfibios, 141 de reptiles y 33 de mamíferos, con elevados niveles de endemismo: 97% de los anfibios, 83% de los reptiles y 17.5% de las aves. Esto, sin contar con estudios sistemáticos a escala nacional que de seguro aumentarían considerablemente el número de especies existentes, especialmente las endémicas y nativas.

Primacías

Dominicana cuenta con una serie de fenómenos naturales y culturales que la convierten en un país excepcional del arco antillano, cuyo potencial para el ecoturismo alcanza dimensiones no imaginadas por el sector turístico:

  1. Ocupa el primer lugar en biodiversidad de las Antillas, además de ocupar el tercer lugar mundial en biodiversidad de isla, en proporción a su territorio.
  2. Cuenta con la mayor diversidad geomorfológica (relieve), la cual está representada por tres cordilleras, cinco sierras, tres regiones kársicas o calizas, cuatro llanos costeros o litorales, cuatro valles, más de 15 valles intramontanos y una depresión tectónica u hoya.
  3. Existe la mayor cantidad de zonas de vida, determinadas por la altitud y latitud, ya que su relieve se extiende desde 45 metros bajo el nivel del mar en el lago Enriquillo y la isla Cabritos hasta 3,087 metros sobre el nivel del mar en el Pico Duarte. En total son nueve.
  4. Tiene la mayor altura de las Antillas, el Pico Duarte, con 3,087 metros, en la Cordillera Central, en el centro del país.
  5. En el país se encuentra la más profunda depresión tectónica de las Antillas, la Hoya de Enriquillo, a 45 metros bajo el nivel del mar, en la región suroeste.
  6. Existe el lago hipersalino más grande de las Antillas, llamado Enriquillo, con 240 a 260 km2, en la región suroeste.
  7. Tiene el más extenso bosque de pino occidental (conífera) en suelo de origen calcáreo o calizo, en la sierra del Bahoruco, región suroeste. Esta especie crece en suelos ácidos de origen volcánico, como una rareza ecológica en el mundo.
  8. Cuenta con el más alto endemismo de las Antillas, equivalente al 39% de sus especies de flora y fauna, según planteamiento del doctor Henri Alain Liogier.
  9. Cuenta con el altiplano más alto de las Antillas, Valle Nuevo, localizado a 2,200 metros sobre el nivel del mar en la Cordillera Central, en la región norte del país.
  10. Es la única zona de las Antillas donde existe vegetación del tipo alpina y andina, en Valle Nuevo.
  11. Se encuentra el salto de agua de mayor altura en caída libre, Aguas Blancas de Constanza, con dos cascadas de unos 83 metros; además, con la certeza de ser el que se encuentre a mayor altitud, alrededor de 1,800 msnm (metros sobre el nivel del mar). El mismo se encuentra enclavado en Valle Nuevo.
  12. Tiene la mayor cantidad de cavernas de las Antillas.
  13. Cuenta con la caverna de mayor número de pictografías en una sola sala, más de 1,700, en la cueva de José María, del Parque Nacional del Este.
  14. Existe la mayor cantidad de arte rupestre de las Antillas.
  15. Existen los valles intramontanos localizados a mayor altura de las Antillas, el Macutico a 2,002 msnm, y el Bao, a unos 1,800 msnm, ambos en la zona próxima al pico Duarte de la Cordillera Central.
  16. En el país se han registrado las temperaturas más bajas de las Antillas, 8ºC bajo cero en la zona del Pico Duarte y el valle intramontano del Bao.
  17. Es el único sitio de las Antillas donde hubo glaciación: Valle Nuevo y los Valles intramontanos del Bao y el Macutico, todos localizados en la Cordillera Central. Esto fue planteado por el doctor Marcano y determinado por un equipo de científicos de la Universidad de Tennessee, Estados Unidos, en la década de los años noventa.
  18. Cuenta con la región kársica o caliza más impresionante de las Antillas, Los Haitises, localizada en la región nordeste y con un área de 1,600 km2, destacándose formaciones de haitises (montañas cónicas), dolinas (micro-valles de hundimiento), cavernas, ríos subterráneos y un bosque húmedo. Un área significativa de esta formación geomorfológica es el parque nacional bautizado con el mismo nombre.
  19. Existe el mayor número de visitas de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) en la zona tropical del océano Atlántico, que vienen para su reproducción entre los meses de enero a marzo a los bancos de la Plata y la Navidad, además de la bahía de Samaná, región nordeste. Cada año llega un promedio de 3,000, constituyendo un espectáculo de incalculable valor para el ecoturismo. Esto genera más de 40,000 ecoturistas y científicos que llegan cada año a Samaná, convirtiéndose en un importante destino.
  20. Existe la mayor diversidad de manifestaciones étnico-culturales, fruto del aporte de más de 18 grupos de inmigrantes llegados durante todo el proceso histórico-poblacional. Esto ha traído como consecuencia el surgimiento del crisol de manifestaciones culturales más diversas de todas las Antillas, en gastronomía, religiosidad popular, bailes, música y carnaval, entre otras.

Importancia económica

El desarrollo sostenible ha demostrado, en términos económicos, el alto valor de las áreas protegidas y su biodiversidad, además de las múltiples posibilidades de generar beneficios económicos no solamente al Estado sino y es lo más importante a las comunidades generalmente marginadas en los países en vías de desarrollo que habitan en las zonas de amortiguamiento de éstas. Para muestra, se citan varias formas de lograrlo:

  1. A) El ecoturismo de senderismo: con la oferta del ecoturismo a través de senderos planificados existen múltiples formas de ofrecer la biodiversidad como producto básico del turismo ecológico o ecoturismo. Se señalan a continuación las más importantes:
  2. La observación y explicación, a través de senderos, de las especies de flora y fauna presentes en el área visitada, estableciendo su historia natural, sus relaciones e interrelaciones, las zonas de vida donde se ubican y otros aspectos de interés.
  3. Ubicar y explicar las propiedades curativas de ciertas plantas, así como también la forma de prepararlas y consumirlas.
  4. Señalar las plantas utilizadas en la confección de objetos artesanales, el tipo de materia prima, su procesamiento, los utensilios elaborados, sus usos y cualquier otra relación en ese sentido.
  5. Localizar las especies florísticas productoras de flores y frutos comestibles por los humanos y la fauna, estableciendo su dependencia.
  6. Observar las diferentes tonalidades verdes de la flora tropical de primavera eterna, con el fin terapéutico de descansar la vista y curar el estrés.
  7. Realizar proyectos de investigación sobre flora y fauna en áreas de conservación, planificados y manejados con fines ecoturísticos actividad conocida como ecoturismo científico, a través de estaciones biológicas.
  8. Presentar al ecoturista, ya sea a través de la observación o de publicaciones, el aspecto folclórico de la flora y fauna. Ejemplo del papel que jugó la tuna (Opuntia sp.) hasta mediados del siglo XX para almidonar la ropa, especialmente en la región Este del país, y de la asociación de la lechuza (Tyto alba) con creencias mágico-religiosas.
  9. Analizar la relación de coexistencia entre el bosque y la fauna.
  10. La observación de la fauna a través de senderos, humedales, lagos, lagunas, estanques, del buceo y otras formas. Esta se especializa en especies, familias o mixta, como observar aves, mariposas, cocodrilos y caimanes, iguanas, quetzales, el desove de tortugas o cualquier otra especie o forma de interés.
  11. Contemplación del paisaje en sus múltiples formas, estructuras y accidentes topográficos, con la finalidad de determinar los fenómenos geológicos como las líneas de falla, la orogénesis, los plegamientos, sinclinales y anticlinales, hoyas, depresiones y terrazas.
  12. Tomas fotográficas de las especies florísticas y faunísticas. Esta práctica tiene un costo que el organismo responsable de las áreas protegidas debe establecer.
  13. Pintar paisajes o especies específicas de flora o fauna a través de la contemplación directa del entorno. También esta práctica debe ser pagada.
  14. Observar y explicar las características de la gran diversidad de flores y floración presentes en las zonas tropicales, destacando su variedad de colores.
  15. Conocer y observar las épocas de reproducción de las especies de fauna y su relación con las estaciones productoras de alimentos ricos en proteínas, las características de la anidación y muchos otros aspectos importantes de su historia natural.
  16. Observar el maravilloso y fascinante espectáculo acrobático de las ballenas jorobadas en nuestros mares tropicales, lo mismo que sus sorprendentes canciones, durante el proceso de reproducción (ballenato), específicamente desde finales de diciembre a marzo (invierno del hemisferio norte), tanto en el banco de la Plana del océano Atlántico (santuario de las ballenas jorobadas) como en la bahía de Samaná.
  17. Penetrar las profundidades marinas tropicales a través del buceo deportivo para observar y conocer las espectaculares formaciones coralinas, los multicolores peces, las praderas de plantas acuático-marinas como las algas, la thalassia y su relación con el manatí (Trichechus mantus) y las tortugas marinas; en fin, disfrutar la biodiversidad de los inconfundibles ecosistemas marinotropicales.
  18. Recorrer en pequeñas embarcaciones los canales o esteros (senderos acuático-litorales) cubiertos por el interesante mangle rojo (Rhizophora mangle) con sus enormes gambas, y entender la extraordinaria importancia de este ecosistema litoral-marino en la reproducción de especies acuáticas, mantenimiento de la cadena alimenticia, hábitat de aves migratorias y locales, protector de las playas contra corrientes marinas litorales y área ideal para el desarrollo de la acuacultura, entre otras tantas funciones que contribuyen al mantenimiento del equilibrio de la ecología costero-marina.

Dada la existencia de estos inmensurables recursos naturales y el aumento en espiral de la demanda del turismo naturalista en todas sus manifestaciones, es perentoria la necesidad de planificar un verdadero desarrollo del ecoturismo sostenible en nuestro país, fundamentalmente para la generación de recursos económicos y mejoría de la calidad de vida de las comunidades marginadas.

B) La farmacopea: es una excelente alternativa para obtener grandes beneficios económicos de las plantas medicinales, tanto por parte del Estado, a través de la investigación para la obtención de medicamentos, como de las comunidades, mediante el procesamiento y venta directa de plantas medicinales a los ecoturistas. El descubrimiento de un medicamento para enfermedades tan nefastas para la humanidad como lo son el sida y el cáncer significaría el ingreso de millones de dólares al Estado. En la selva de Borneo se está bastante avanzado en la investigación de una planta contra el sida.

C) La artesanía: es una de las ofertas del turismo que genera grandes beneficios económicos, adquiriendo una nueva dimensión con el ecoturismo, ya que este subsector demanda la artesanía que producen las comunidades. La obtención de la materia prima a través de las áreas protegidas, de forma sostenible, constituye un reto para el desarrollo económico de las comunidades.

D) Desarrollo de zoocriaderos: la presencia de especies de fauna en peligro de extinción en las áreas protegidas, como las iguanas, los cocodrilos, la cotorra, el solenodonte y la hutía, entre otras, requieren de su reproducción en grandes cantidades para tres fines fundamentales: expandirlas en su medio ambiente para su repoblamiento, industrializarlas para su comercialización (artesanías, gastronomía gourmet, etc.) y comercializarlas en zoológicos famosos por las que se pagarían importantes sumas dada su característica de endemismo. Este reto del uso sostenible de las especies en peligro de extinción es una excelente alternativa económica que requiere de decisión política del Estado dominicano.

E) El ictioturismo o pesca deportiva: es la actividad turística naturalista diseñada para el ecoturista conservacionista, el cual disfruta viviendo la sensación de capturar, medir, pesar y devolver la presa nuevamente al agua para evitar la extinción de las especies. Es realizada por personas de altos ingresos que encargan la fabricación de utensilios de pesca que no hacen daño a la presa. Además, genera altos ingresos. El país no ha desarrollado esta modalidad de ecoturismo, a pesar de contar con área protegidas con grandes recursos hídricos.

F) El ecoturismo científico: es la oferta de una “estación biológica” en un área protegida para que científicos naturalistas puedan realizar investigaciones en los diferentes campos de las ciencias naturales (biología, botánica, zoología, biogeografía, ecología, etc.), apoyados en la rica biodiversidad de los trópicos. Se les ofrece la investigación, alojamiento, alimentos y bebidas, tours, entre otros servicios, los que deben pagar, además de entregar a la estación un ejemplar de la investigación, constituyendo un centro de documentación en ciencias naturales de alto valor científico. Se practica fundamentalmente en Costa Rica, destacando la estación biológica La Selva, en Ecuador, Islas Galápagos (Centro de Investigación Charles Darwin), en Panamá estación biológica Isla de Barro Colorado. En nuestro país existe el Centro de la Biodiversidad del Grupo Punta Cana en sociedad con la Universidad de Cornell. La Fundación Progressio está intentando ofrecer esta modalidad en el Arroyazo de la Reserva Científica de Ébano Verde.

G) La espeleología deportiva (caving): tiene por finalidad la oferta de la multiplicidad de cavernas presentes en las áreas protegidas del país, mostrando a los ecoturistas las espectaculares cavernas con los espeleotemas y el arte rupestre, considerado este último como el más rico del área del Caribe insular. También incluye la oferta de buceo deportivo en cavernas con ríos subterráneos, igualmente presentes en muchas de las áreas protegidas. Esta modalidad de ecoturismo es bastante rentable y cuenta con clubes de espeleología con los que se puede establecer alianzas estratégicas.

H) La economía ambiental: esta nueva modalidad de la economía, entre cuyos objetivos están determinar el valor económico de los ecosistemas y su uso sostenible, cuenta con instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo que han elaborado un modelo de valoración, así como universidades que imparten especialidades en el tema. Este valor económico de los ecosistemas y las áreas protegidas se logra con la venta de oxígeno, la oferta ecoturística, la farmacopea, los zoocriaderos, la espeleología deportiva, la artesanía, publicaciones científicas para la venta, ediciones de lujo de flora y fauna para la venta, y un sinnúmero de actividades a partir del uso y manejo sostenible de los recursos naturales de las áreas protegidas.

Conclusiones y recomendaciones

  1. El uso sostenible de las áreas protegidas de dominicana constituye la alternativa más viable para un desarrollo económico sólido y estable, sin tener que recurrir a su uso a través de modelos económicos que generan impactos ambientales altamente negativos, como el turismo de sol y playa, además de no permitir un efectivo derrame del dólar turístico. Su mayor impacto económico positivo se generaría con el desarrollo del ecoturismo comunitario en las zonas de amortiguamiento, contribuyendo a la reducción de la pobreza.
  2. La extraordinaria riqueza biológica (biodiversidad) y cultural presente en las áreas protegidas. Implementada su oferta a través de una política de uso sostenible de esos recursos, colocaría al país en una posición privilegiada en el marco de la globalización.
  3. Para un verdadero desarrollo sostenible de las áreas protegidas se requieren acciones políticas del Estado que garanticen un plan maestro de desarrollo, incentivos y estrategias de marketing, entre otras acciones.

Bolívar Troncoso Morales es geógrafo con maestría en Ecoturismo.