Artículo de Revista Global 51

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La belleza y el sentido es un extraordinario libro de este pensador dominicano creador del Movimiento Interiorista. Los ensayos contenidos en la obra plantean desde diferentes ángulos las bases teóricas de la creación y dan pautas para un firme accionar a la hora de escribir; brindan un conocimiento diáfano y verdadero que orienta y luego se convierte en espejo de la voluntad creadora con una finalidad que surge consciente o inconsciente de ser la manifestación de la existencia.

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Teoría de la creación literaria de Bruno Rosario Candelier

Cuando se habla de Bruno Rosario Candelier vienen a la mente el Movimiento Interiorista, escuela de pensamiento y de creatividad literaria internacional creada por el escritor hace más de 20 años y que hoy por hoy se encuentra más activa que nunca; sus más de 35 libros escritos; su gestión como presidente de la Academia Dominicana de la Lengua; y la tremenda labor que ha ejecutado como promotor cultural al viajar cada mes a todos los rincones del país junto a un grupo de destacados escritores que lo acompañan en su inmensa tarea. Pero en esta oportunidad me concentraré en su obra más reciente: La belleza y el sentido (2012).

El texto surge tras dos años de clases, talleres y debates que se iniciaron a petición del presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo, Leonel Fernández Reyna, con el propósito de estimular la creación literaria. Estas dinámicas literarias fueron impartidas en la Biblioteca Juan Bosch con una metodología similar a la de las clases de Rosario Candelier en la Pontificia Universidad Madre y Maestra; o a las de Andrés Avelino, Mariano Lebrón Saviñón, Roland Barthes, Jean Paul Sartre o Ernesto Sábato en otros centros de enseñanza.

La belleza y el sentido reúne lo más importante del pensamiento de Rosario Candelier sobre el tema de la creación literaria. La reflexión que realiza comprende las ideas que ha madurado a través de una observación especial, fusión de raciocinio e intuición, sobre el prodigioso acto de la creación y, sobre todo, acerca de la rica y sublime carga emocional convertida en fruición y estremecimiento que transmite la belleza y el sentido de una verdadera obra de arte literaria.

La obra es la representación de la esencia de la creación y tiene como soporte el conocimiento alcanzado y experimentado desde dentro, desde su propia experiencia, ya que se trata de un escritor consumado que domina a plenitud el contenido que se propuso; además del fructífero intercambio de ideas con los cientos de escritores que han pasado por sus manos de experto: algunos como compañeros del oficio, otros como pupilos. Esta obra es el resultado de un ver y sentir diferente que hace que el escritor realice nuevos hallazgos para manifestar su conciencia y crear escritos que, como este, aporten a la humanidad.

Por otro lado, merece la pena destacar que no es solo la formación filológica, lingüística, filosófica y religiosa ecléctica de Rosario Candelier lo que le da un matiz de obra completa a este texto, sino que se trata, además, de la elaboración que realiza sobre sus concepciones: nociones que tienen como sustento una acumulación de saberes. Los ensayos contenidos en el libro plantean desde diferentes ángulos las bases teóricas profundas de la creación y dan pautas para un firme accionar a la hora de escribir. Al respecto, el escritor revela en esta obra lo siguiente: «Un aspecto importante de la belleza es su correspondencia con el sentido. La belleza y el sentido son los dos polos esenciales en la creación literaria porque la belleza no opera sin sentido y el sentido tiene la belleza del concepto; el sentido expresado con acierto conceptual inspira el encanto de belleza por la belleza del sentido, fruto de la percepción intuitiva del autor».1

Rosario Candelier muestra los símbolos que encarnan la idea del mundo representado en el acto creador: energía instintiva, fascinación por lo que no es un trabajo sino una forma de vida que vivifica y permite la realización total, como bien dice el autor, en un estado de bienestar indescriptible que hace que el escritor-creador genere un nuevo dinamismo e incremente su potencialidad.

Para tales fines, escribe con profundidad sobre el logos, el significado de la vocación, los recursos literarios y técnicas compositivas, las figuras expresivas, el sentir, la intuición, la sabiduría, el sentido cósmico, la memoria de la humanidad, el cultivo del saber, la poesía metafísica, el valor místico, la energía de la conciencia, el Numen y la buena literatura, entre otros interesantes temas. El libro, sin duda, incluye en todas sus vertientes el qué y el cómo del proceso creativo, haciendo hincapié en la importancia de la belleza y el sentido. A continuación resaltamos una de las teorías capitales que ofrece el escritor: «Hacer literatura desata el poder creador del lenguaje, activa la energía interior de la conciencia y encauza la dimensión conceptual y estética del sentido de la belleza».2

Uno de los puntos vitales y que se repite a través de la obra, como haciendo énfasis en la importancia del hecho, es la necesidad que tiene Rosario Candelier de que nos demos cuenta de que existe más de una realidad que debemos conocer y que él describe de la siguiente manera: «La obra literaria canaliza una verdad poética, una verdad de vida o una verdad metafísica, cuando atrapa el sentido que infiere de las cosas con la luz de la intuición. Como se trata de una dimensión ficticia en una creación verbal, la realidad de la literatura difiere de la realidad de las cosas o de la realidad de la vida real. Es la verdad que clama el poeta, que es ideal, fictiva y sutil. La realidad literaria es otra realidad, es decir, una realidad diferente de la realidad real, porque es la expresión de una realidad estética y una realidad metafísica; no es una realidad sociológica, ni una realidad histórica, social o cultural».3

Sin embargo, no se pretende en esta obra fabular sobre la realidad porque bien es sabido que es imposible enseñar el virtuosismo o crear un genio enseñándole conceptos. Se entiende que ser genio o ser virtuoso son dones o talentos innatos en el ser. Por otro lado, es imposible a través de escritos crear una ética o una estética que cambien el arte porque el arte surge de una necesidad vital del hacedor, espontánea y libre que se convierte en un objeto de contemplación como es la obra literaria.

Significativas son las intuiciones que el autor plantea cuando habla del Logos4 y lo describe como energía interior de la conciencia o principio espiritual del pensamiento; o cuando nos explica la conexión del Logos con la sabiduría espiritual de la memoria cósmica, que encarna el Numen, fuente de verdades reveladas; o cuando afirma que la poesía comunica verdades provenientes del Numen o de la revelación cuya transmisión no canaliza el lenguaje ordinario, sino el lenguaje de imágenes y símbolos arquetípicos propio de la poesía; o cuando revela que hay múltiples voces provenientes del torrente espiritual que capta el sentido superior de sensibilidad trascendente y entonces crea una palabra para el sentido suprametafísico de la conciencia trascendente y lo denomina «intranumenio», ya que tiene el poder de recepción de las verdades provenientes de la sabiduría cósmica.5

Como resultado de todo lo anterior, la obra brinda un conocimiento diáfano y verdadero que orienta sobre el proceso de la creación y luego se convierte en espejo de la voluntad creadora con una finalidad que surge consciente o inconsciente de ser la manifestación de la existencia. Porque como aseguró Schopenhauer: «La afirmación de la voluntad es un continuo querer no perturbado por conocimiento alguno».6 Así, Rosario Candelier busca el entendimiento de las verdades que plantea y, además, propicia la transformación del lector a sabiendas de que el escritor que lee y estudia la literatura de todos los tiempos facilita el logro de su propio fin: escribir para que su obra se convierta en representante de sus ideas que no son más que representación de las ideas universales de su tiempo.

El orden de los ensayos dentro del texto, por igual, nos permite ir entendiendo y escalando hacia la cúspide del proceso creativo con una fluidez que se da gracias a un estilo claro que discurre sin obstáculos bajo un dominio total de la lengua. El tránsito entre temas se efectúa como un todo que se encadena con argumentos que se sostienen unos con otros para comprobar premisas invaluables. Sin lugar a dudas, es en el género literario del ensayo, más que en ningún otro, donde Rosario Candelier manifiesta su gran ingenio, agudeza y lucidez.

La lectura de este libro se convierte en un acto ceremonial donde los símbolos se develan cargados de una energía que se transforma en energía disponible para crear. Naturalmente, estos principios solo rigen, como bien aclara el autor, en aquella alma que tenga la vocación para esto.

Un estilo único

Otro punto que también interesa enfatizar es su estilo original y apasionado, pero expresado con la calma de aquel que sabe esperar que las uvas maduren para, con equilibrio y moderación, abordar el tema en toda su extensión, estilo único de Rosario Candelier: claro, ausente de rebuscamientos y con una profundidad de pensamiento cargada de un empeño contagioso de ser comprendido y motivar el acto creador.

Como bien hizo notar hace unos años el crítico dominicano Manuel Matos Moquete7 en el III Congreso Internacional del Movimiento Interiorista celebrado en Funglode: «Bruno Rosario Candelier usa palabras que ha hecho suyas y que se repiten en todos sus escritos como lo son: trascendente, logos, efluvios…».

Sobre eso quiero hacer notar que la estructura íntima de la obra corresponde a la configuración interna del espíritu de donde procede, y, en el caso de nuestro autor, el trasfondo filosófico, religioso y metafísico de su pensar impacta su obra. El mundo suprasensorial ocupa su curiosidad creativa y para comunicarlo hay palabras imprescindibles, ya que el lenguaje cotidiano no permite expresar el contenido de ese mundo intangible, de ahí ese lenguaje propio que se convierte en parte del estilo del autor.

Se advierte el impacto de lo antes dicho en la formación de los conceptos del ensayista, aunque resulta notorio que en muchos casos no parece un acto consciente, sino un advenimiento intuitivo de un escritor que ha pasado su vida por el camino del conocimiento transcendente… Esta particularidad es tan notable que leyendo párrafos sueltos podemos detectar si su autor es Rosario Candelier, porque, como Van Gogh, deja su huella inconfundible.

En La belleza y el sentido se presenta el material imprescindible para comprender en su totalidad la «Teoría de la creación literaria» teniendo en cuenta, como bien dice Kant, que «la comprensión es un conocimiento adecuado a nuestras intenciones».8 Se impone, pues, la obligación de preguntarnos para qué y cómo ha de comprenderse el proceso creativo…

Aquel que tenga la intención de entender el proceso para iniciarse en la escritura, o la persona que ya vive la escritura como oficio, encontrará en esta obra un conocimiento fundamental.

Tres partes fundamentales

Este volumen de carácter teórico consta de 488 páginas y está dividido en tres partes. La primera, masa crítica y primaria, aborda los temas que es necesario conocer y dominar para entender el proceso creativo; consta de 261 páginas sobre la «Teoría de la creación». La segunda versa sobre estudios literarios e incluye seis ensayos sobre las obras de los escritores dominicanos Hugo Tolentino Dipp, Pedro José Gris, Guillermo Pérez Castillo, Pedro Ovalles, Carmen Comprés y Conny Palacios. Además, contiene un magnífico ensayo, «Los fundamentos estéticos del interiorismo», espléndida pieza acerca de la conciencia, interioridad y creación del Movimiento Interiorista. El trabajo resulta invaluable para los estudiosos de la literatura dominicana.

La tercera está constituida por cartas físicas y correos electrónicos a los que nos tiene acostumbrados el autor desde hace unos años y que han despertado la curiosidad y el interés de sus lectores. Algunas de estas, por provenir de la mano de escritores de profesión, contienen un valor estético notable y son verdaderamente hermosas. Son correspondencias de interés literario por quedar como documentos del intercambio con importantes figuras literarias de todas partes del mundo. Esta sección también incluye consultas sobre el uso de la lengua que son respondidas con amplitud por el autor.

Ya hilvanadas estas ideas en torno a La belleza y el sentido queda claro que tenemos un libro vital para aquel que desee dedicarse al arte de escribir o para aquel que sea un viejo caminante del mundo de las letras. Este libro es una danza alrededor del fuego sagrado de la creación. Primavera para el escritor que desee fertilizar la tierra de su ser en busca de sus mejores frutos…, porque como revela Rosario Candelier: «La obra literaria canaliza el pensamiento, la expresión y la sensibilidad con el dictado de la voluntad, porque la obra literaria da cuenta de la relaciones del hombre consigo mismo, con sus semejantes, con la Naturaleza, con Dios, con todo».9

Ofelia Berrido es autora de El sol secreto, El infiel y Pájaros del olvido. Ejerce como consultora de Recursos Humanos y profesora del International Business School de Florida International University-Unibe; además, es docente del área de Literatura y Letras. Cuenta con una maestría en Administración de Negocios del Braniff School of Management de Dallas University y es doctora en Medicina por la uasd. Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua y del Ateneo Insular.

Notas

1 Rosario Candelier, Bruno, «Factores espirituales y estéticos en la gestación de la creación» en La belleza y el sentido, Santo Domingo, Búho, 2012, p. 84.

2 Ibídem, p. 74.

3 Rosario Candelier, Bruno, «Vertientes de la creatividad en la obra de creación» en La belleza y el sentido, ob. cit., p. 157.

4 Rosario Candelier, Bruno, «Intuición y reflexión en el proceso de la creación», en La belleza y el sentido, ob. cit., p. 126.

5 Rosario Candelier, Bruno, «La voz de la revelación en la obra de creación», en La belleza y el sentido, ob. cit., p. 261.

6 Schopenhauer, Arthur, El mundo como voluntad y representación I, Madrid, Trotta, 2004, p. 204.

7 Matos Moquete, Manuel, Creencias y creación en el Interiorismo, Conferencia Congreso Internacional del Interiorismo, Santo Domingo, Funglode, 2010.

8 Jung, Carl, Energética psíquica y esencia del sueño, Barcelona, Paidós, 1982, p. 96.

9 Rosario Candelier, Bruno, «La voz interior y la voz universal en la creación literaria», en La belleza y el sentido, ob. cit., p. 258.

Bibliografía

Jung, Carl, Energética psíquica y esencia del sueño. Editorial Paidós, Barcelona, 1982.

Matos Moquete, Manuel, Creencias y creación en el Interiorismo, Conferencia Congreso Internacional del Interiorismo, Santo Domingo, Funglode, 2010.

Rosario Candelier, Bruno, La belleza y el sentido. Editora Búho, Santo Domingo, 2012.

Schopenhauer, Arthur, El mundo como voluntad y representación I. Editora Trotta, Madrid, 2004.

Nota: Con este ensayo fue presentado el libro La belleza y el sentido en Funglode.