Artículo de Revista Global 71

Música popular dominicana en tiempos de YouTube

Se proponen en este artículo una serie de reflexiones en torno al modo en que la famosa plataforma de alojamiento de videos YouTube está transformando nuestra manera de vivir, entender y experimentar la música en el mundo actual. En concreto, el artículo estudia el modo en que la música popular dominicana se ha visto transformada por esta plataforma que se ha convertido en un gigantesco archivo audiovisual de la música popular del país y está generando nueva formas de sociabilidad musical mediadas por lo digital, así como nuevos géneros musicales, como el dembow.

Música popular dominicana en tiempos de YouTube

YouTube es uno de los sitios web más populares de la actualidad. Pensado como una plataforma digital para que los usuarios pudieran subir, difundir y ver videos y grabaciones de todo tipo, el sitio se ha convertido en un gigantesco archivo audiovisual que acoge una gran variedad de contenidos. Así, navegando por YouTube podemos encontrar desde videoclips musicales hasta tutoriales sobre temas diversos, fragmentos de películas o películas enteras, programas y series de televisión, recetas de cocina, cursos de idiomas, charlas y conferencias académicas, grabaciones caseras de bebés y gatos haciendo cosas graciosas, etc. Esta diversidad de contenidos convierte la plataforma en un espacio sumamente versátil y heterogéneo que cada quien es libre de disfrutar a su antojo; también hace de YouTube un claro ejemplo del «todo vale» posmoderno, un espacio digital en el que conviven las propuestas más diversas, lo culto y lo popular, lo underground y lo mainstream, lo viejo y lo nuevo, lo serio y lo cómico, lo local y lo global, etc.

Pero, ¿qué es exactamente YouTube? Si bien la plataforma se autodefine como un servicio de alojamiento de videos, en realidad es muchas cosas más. Como señalan los investigadores Burgess y Green (2009: 5), YouTube es tanto «un sitio web de alto volumen, una plataforma de difusión, un archivo mediático, y una red social». La plataforma, ideada según el concepto del broadcast yourself o «difúndelo tú mismo» (una actualización del viejo lema punk do-it-yourself), no solo estimula a sus usuarios a subir, compartir y ver videos, sino que también los incita a hacer comentarios, suscribirse a los canales, dar puntuaciones a los videos, añadir amigos y enviar mensajes, o hacer videos que respondan a otros videos. YouTube es todo esto y mucho más, y el mundo actual es cada vez más un mundo «youtubificado» –si se nos permite la expresión–.

La música juega un papel fundamental en esta plataforma. De hecho, gran parte del contenido que circula diariamente en YouTube es de tipo musical. Así, de los videos más populares que el servicio ofrece, nueve de cada diez son de música, y dos de los tres canales principales de YouTube son los de videos especializados en música, VEVO y Warner Music Sound (IFPI, 2013). Esto sin contar todas las producciones musicales propias que los usuarios suben y comparten diariamente en la plataforma con el fin de darse a conocer, así como la enorme variedad de canciones y álbumes enteros de músicos y bandas conocidas que los fans suben al sitio, y que a veces implican algún tipo de creatividad por parte de los usuarios (como por ejemplo la práctica de incorporar subtítulos con traducciones de las canciones, o el hecho de que se añadan secuencias de fotografías del artista o banda, o imágenes que guardan algún tipo de relación con la letra de la canción). Es tal la importancia de la música en YouTube que la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en su informe de la música digital del año 2014, llegó a reconocer que esta plataforma es «la principal forma de acceder a la música para los consumidores de todo el mundo» (IFPI, 2014: 20). No hay duda, pues, de que YouTube se ha convertido en un espacio fundamental de la experiencia musical contemporánea, que cada vez más está siendo mediada por esta plataforma.

Breve historia de la música popular dominicana (vía YouTube)

En el caso específico de la República Dominicana, ¿cómo ha transformado YouTube a la música popular del país? ¿Qué tipo de ritmos y sonidos dominicanos circulan por la plataforma? Si navegamos por el sitio en busca de música dominicana, encontraremos una diversidad de videos relacionados con la misma, que van desde géneros musicales tradicionales, como el merengue y la bachata, hasta estilos más actuales, como el dembow y la música urbana. O sea, el pasado musical más remoto y el presente más actual de la música de la isla se encuentran disponibles por igual en la plataforma, y podemos pasar de uno a otro en cuestión de segundos. Esto tiene que ver con un aspecto interesante de YouTube e Internet, que ha sido destacado por el crítico musical británico Simon Reynolds: el hecho de que tanto el presente como el pasado musical se encuentren contenidos en un mismo plano archivístico de espacio-tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Que YouTube, como señala Reynolds (2012: 118), «coloca el pasado remoto y el exótico presente uno junto al otro. Accesibles por igual, devienen en una misma cosa: lejana, pero cercana… vieja, pero nueva». Esto se relaciona con la idea de «tiempo atemporal» propuesta por Manuel Castells (1997), una mezcla de tiempos que desemboca en un tiempo comprimido donde las cosas suceden de forma simultánea y no ya de manera lineal, medible y predecible. Es decir, un usuario de YouTube interesado en la música popular dominicana puede hoy día disfrutar tanto de archivos audiovisuales de bachatas y merengues antiguos, como de las más modernas producciones de dembow y música urbana. Todos estos estilos se funden en la plataforma, que no discrimina entre ellos, sino que los junta en un mismo espacio-tiempo musical que cualquiera puede disfrutar.

Hagamos una prueba. Si busco, por ejemplo, «música dominicana» en el buscador de YouTube aparecen diferentes entradas. Aquí va una lista: «Música dominicana 2015 – Video Hit Mix»,«Música bachata del momento en República Dominicana: Mejores canciones», «Música típica de República dominicana, el Cibao», «Para los amantes de la música típica dominicana», «Paramba & Nipo – Tinte Tarjeta y Cabaña Reggaeton y Dembow dominicano», «Música urbana dominicana 2015-2016-2017», etc. Como vemos, el resultado de la búsqueda junta en el mismo espacio piezas musicales antiguas y actuales, y lo hace en formatos diversos, tales como grabaciones de actuaciones en video, recopilaciones, videoclips, o como simple audio al que se añade una portada del disco o una imagen de la bandera del país (como en el caso del video titulado «Música de palos dominicanos»), etc. El resultado es un gigantesco archivo de música popular dominicana, desordenado y confuso, pero accesible fácilmente para cualquier usuario.

Como señala Reynolds, la distancia y la demora que suponía escuchar música en el pasado han quedado reducidas prácticamente a nada, y hoy por hoy, cualquier persona tiene acceso a todo tipo de música grabada y, además, de forma gratuita. YouTube, en este sentido, ha revolucionado la forma en que escuchamos música haciendo localizables y fácilmente accesibles una gran variedad de ritmos y estilos musicales del pasado y del presente. En el caso dominicano, YouTube nos permite realizar un interesante recorrido por la historia musical de este país, haciendo rápidamente accesibles tanto la música de palos tradicional como el dembow más actual, pasando por merengues y bachatas del pasado y del presente. Nunca antes había sido tan sencillo acceder, desde un mismo lugar, a la rica variedad de géneros musicales de la isla, y disfrutarlos desde la intimidad y comodidad de nuestro hogar.

YouTube y la sociabilidad musical digital

Un aspecto interesante de YouTube es su funcionamiento como red social. Si bien no se trata propiamente de una red social al estilo de Facebook o Instagram, la plataforma estimula a los usuarios a hacer comentarios sobre los videos y a responder a los comentarios realizados por otros usuarios, de forma que, tanto el usuario que ha subido el video como todos aquellos que se reúnen en torno a él pueden establecer diferentes conversaciones sobre el contenido mismo del video u otras cuestiones. En YouTube, cada video alojado en la plataforma crea la posibilidad de una conversación múltiple entre varios usuarios, que normalmente no se conocen, que coinciden en el espacio virtual del video y que, juntos, establecen una comunidad efímera reunida en torno a la música (como aquella que se forma de manera presencial en conciertos y actuaciones en vivo). El resultado es, en términos semióticos, «un texto colectivo» conformado tanto por el contenido del video como por los comentarios y opiniones expresadas por los mismos usuarios.

En el caso de la música popular dominicana, es interesante observar el tipo de comentarios, opiniones y conversaciones que despierta entre los usuarios de la plataforma. Tanto en videos de música dominicana antigua como actual, los usuarios expresan sus opiniones sobre la misma y dan a conocer sus estados de ánimo y las sensaciones, recuerdos, alegrías o tristezas que les despierta esa música. Veámoslo con más detenimiento a través de un ejemplo.

Uno de los videos de música dominicana con más visualizaciones y comentarios en YouTube es una versión en televisión de la canción Caña brava interpretada por Johnny Ventura y Anthony Ríos en el año 1982. Lo interesante del video no es solo la recuperación de esta vieja joya de la televisión dominicana, sino el tipo de sociabilidad digital creada en torno a él, donde diferentes usuarios de ciudades y países distintos comparten sus impresiones y sentimientos con otros usuarios en el mismo espacio del video. Reproduzco a continuación algunos de estos comentarios públicos, tal y como aparecen escritos en la plataforma: «Que lindo poder disfrutar de nuevo y recordar todo eso», «QUE VIVA MI PAIS QUE 2 LEYENDAS DOMINICANAS!», «OMG que merengazo!!! y eso que no soy Dominicano pero ese sabor ha robado el corazón de TODA América y Europa!!!», «ay, qué lindo mi Tierra, mi música, dominicanaaaaaaa mi Tierra, te extrañoooooo!!!», etc.

Como puede verse, el video genera comentarios de todo tipo entre los usuarios, comentarios que se extienden desde hace cinco años, cuando el video se subió por primera vez a YouTube, hasta hace tres semanas, fecha del último comentario registrado. Estos comentarios van desde recuerdos nostálgicos de la música de aquella época («Que lindo poder disfrutar de nuevo y recordar todo eso»), hasta expresiones de orgullo nacional («QUE VIVA MI PAIS QUE 2 LEYENDAS DOMINICANAS!»), pasando por palabras enfáticas de personas no dominicanas que disfrutan y reconocen el valor de la música del país («OMG que merengazo!!! y eso que no soy Dominicano pero ese sabor ha robado el corazón de TODA América y Europa!!!»), o expresiones a medio camino entre la nostalgia y la alegría de personas dominicanas que en esos momentos residen fuera del país («ay, qué lindo mi Tierra, mi música, dominicanaaaaaaa mi Tierra, te extrañoooooo!!!»).

En todos estos casos puede apreciarse el poder de la música a la hora de generar todo tipo de recuerdos, sentimientos y vivencias que forman parte de la identidad de las personas, pues la música, como ha señalado el sociólogo Simon Frith (2003), es clave en la formación de nuestra identidad personal. Todo ello revela también el poder social de la música, que no es únicamente sonido y baile, sino también relato, historia y sentimiento compartido. YouTube pone de manifiesto hoy en día esta función social de la música y su importancia a la hora de crear identidades y relatos relacionados con la misma, como lo demuestran los ejemplos expuestos más arriba, donde en torno a un video musical se genera un nuevo modo de estar juntos mediado por lo digital, un nuevo modo de compartir y disfrutar la música en la era actual.

Dembow: el género de la era YouTube

Para terminar este acercamiento a cómo YouTube ha cambiado nuestra forma de vivir, entender y experimentar la música, me centraré en su importante papel a la hora de dar a conocer nuevos géneros musicales, tomando como ejemplo el caso paradigmático del dembow. El dembow es la nueva música de la juventud dominicana, una juventud que observa cómo el merengue y la bachata son cada vez más géneros pertenecientes a la época de sus padres y abuelos. Se percibe en la isla un cambio de generación musical, un desplazamiento de la generación del merengue y la bachata a la generación del dembow y la música urbana. Existe también la percepción generalizada de que el merengue y la bachata no se han renovado ni rejuvenecido, y llevan años sonando igual, sin apenas nuevas producciones. Además, los representantes de estos géneros no tienen una gran presencia en Internet y las redes sociales, espacios donde la juventud pasa cada vez más tiempo conectada. El dembow, sin embargo, habla a la nueva generación digital, a la «generación youtuber», y sus exponentes hacen un uso intensivo de las redes sociales digitales y de plataformas como YouTube.

El dembow se ha apoyado en la piratería y los medios digitales para desarrollarse y darse a conocer. Al igual que otras músicas latinoamericanas periféricas, como el baile funk, el tecnobrega o la champeta, el dembow ha crecido al margen de la industria discográfica tradicional, de manera autónoma y autogestionada por sus propios representantes. Los músicos de dembow, al igual que los del tecnobrega brasileño o los de la champeta colombiana, colaboran con los vendedores piratas callejeros para promocionarse, generando sus propias infraestructuras económicas a partir de medios y redes de comunicación alternativos a los tradicionales.

Con la generalización de Internet, y a pesar de la brecha digital aún existente en el país, los músicos urbanos empezaron a utilizar la red para darse a conocer, subiendo y compartiendo sus canciones a través de foros y páginas web como DominicanHipHop.com, donde se empezó a gestar una cultura de intercambio de archivos y un interesante clima de discusión y debate en torno a la música urbana del país. De esta cultura de foros que se desarrolló en un primer momento se pasó más tarde al ámbito de la web 2.0, siendo YouTube la plataforma preferida por los urbanos para dar a conocer sus composiciones. A través de las canciones y videos subidos a YouTube, el dembow y el género más amplio de la música urbana empezaron a «viralizarse» por Internet y a generar un mayor interés entre el público. A ello contribuyó también toda una serie de insultos y amenazas que unos músicos lanzaban contra otros (conocidos como «tiraderas» o «tiraeras» en el léxico urbano) y que generaban miles de reproducciones en YouTube. A partir de ello se desató un clima de violencia en la red que ayudó a darle más difusión y visibilidad al movimiento, que se popularizó y alcanzó incluso a los medios de comunicación tradicionales, quienes hasta entonces se habían mantenido más bien indiferentes ante este tipo de expresión musical urbana. Así, el éxito cosechado en la calle a través de las compilaciones piratas y el boca a boca, y en Internet a partir de YouTube y otros espacios digitales, obligó a los medios tradicionales como la prensa, la radio y la televisión a incorporar el dembow en su programación con el objetivo de atraer a una juventud que se sentía cada vez más identificada con esta nueva expresión musical de la isla, y el dembow es hoy por hoy, a pesar de toda la crítica y el rechazo, un nuevo e importante género de la música popular dominicana que está jugando un papel fundamental en la construcción identitaria de muchos jóvenes.

Lo interesante de este género es que los músicos de dembow han desarrollado una lógica del do-it-yourself o «hazlo tú mismo» en todo lo que hacen, desde la misma composición de los temas (creados mediante ordenadores y equipos de sonido baratos y accesibles) hasta su distribución y promoción en Internet, sobre todo a través de YouTube, donde muchos se han dado principalmente a conocer. Estos músicos han encontrado en YouTube una eficaz forma de «viralizar» su música, su estética y sus videos, realizados muchas veces con medios precarios y de forma muy sencilla.

El dembow, por tanto, es un estupendo ejemplo de cómo los medios digitales, y en concreto YouTube, son actualmente espacios fundamentales para la emergencia de nuevos ritmos y sonidos que no cuentan (en un principio) con el apoyo de la industria musical y los medios de comunicación masivos. Así pues, YouTube no es únicamente un espacio de escucha musical de géneros dominicanos clásicos como el merengue o la bachata, sino también una plataforma de distribución y visibilidad para sonoridades no hegemónicas que, como el dembow y aquellos que lo representan, buscan un espacio en el que autodefinirse y darse a conocer, un espacio donde afirman su derecho a hacer la música que quieren y que mejor exprese sus valores y su visión del mundo. Como decía en este sentido el musicólogo Christopher Small (2005: 82): «ningún modo de hacer música, ni estilo musical, cultura o tradición, es intrínsecamente superior o inferior a cualquier otro. Todas y cada una de las creaciones musicales se pueden juzgar solo por su eficacia en articular los valores de los que participan, y solo ellos podrán hacerlo […]».

Nota

Este trabajo es fruto de una estancia de investigación en el Centro de Investigación de la Comunicación de Funglode, donde pude recopilar información documental y realizar trabajo de campo sobre el fenómeno del dembow y otros aspectos de la música popular dominicana. Agradezco a todas aquellas personas que me ayudaron durante la realización de esta estancia, en especial a Elina Cruz, Jenny Almonte y Santiago Matías (Alofoke).

Bibliografía:

Burgess, J., y Green, J. (2009). YouTube. Online Video and Participatory Culture. Cambridge: Polity Press.

Castells, M. (1997). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. 1: La sociedad red. Madrid: Alianza.

IFPI (2013). “Informe sobre la música digital de la IFPI 2013: Motor de un mundo digital”. Disponible en <http://www.ifpi.org/content/library/DMR2013_Spanish.pdf> [Consulta: 10/09/2016].

IFPI (2014). “Informe de la música digital de la IFPI 2014: Nuevos mercados ven la luz”. Disponible en <http://www.ifpichile.cl/archives/dmr2013.pdf> [Consulta: 02/09/2016].

Frith, S. (2003). “Música e identidad”. En S. Hall y P. du Gay (comps.), Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires: Amorrortu, pp. 181-213.

Reynolds, S. (2012). Retromanía. La adicción del pop a su propio pasado. Buenos Aires: Caja Negra.

Small, Ch. (2005). “El acto de hacer música”. En I. Domínguez-Palacios Blázquez y E. Roche Márquez (coords.), La dimensión humanística de la música, reflexiones y modelos didácticos. España: Ministerio de Educación y Ciencia, pp. 73-93.

Israel Márquez es doctor europeo en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid (premio extraordinario de doctorado, curso 2012-2013) y tiene un máster en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la Universitat Oberta de Catalunya. Ha sido investigador visitante en la School of Literature, Media, and Communication del Georgia Institute of Technology (Atlanta, Estados Unidos) y en la IT University of Copenhagen (Dinamarca). Ha publicado diversos artículos sobre cultura digital y nuevos medios en revistas académicas y volúmenes colectivos y ha participado en varios congresos nacionales e internacionales. Es autor de los libros La música popular en el siglo XXI. Otras voces, otros ámbitos (Milenio, 2014) y Una genealogía de la pantalla: del cine al teléfono móvil (Anagrama, 2015). En la actualidad es investigador posdoctoral Juan de la Cierva en la Universitat Oberta de Catalunya.





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