Artículo de Revista Global 1

Un nuevo modelo modelo turístico

Un desarrollo de la industria turística que esté basado exclusivamente en el modelo convencional de sol y playa no sólo es hoy muy poco fructífero, sino que puede convertirse en una amenaza para el sector económico más productivo del país.

Un nuevo modelo modelo turístico

Un desarrollo de la industria turística que esté basado exclusivamente en el modelo convencional de sol y playa no sólo es hoy muy poco fructífero, sino que puede convertirse en una amenaza para el sector económico más productivo del país. La alternativa no es otra que el fomento de la oferta complementaria en las áreas donde la República Dominicana dispone de suficientes recursos e infraestructura: turismo rural, turismo cultural, turismo deportivo, ecoturismo, y turismo de aventura. El análisis en términos financieros del potencial de estos cinco renglones arroja una cifra importante: el país está dejando de generar más de US$1,800 millones al año. El trabajo analiza las potencialidades y el impacto económico de la inclusión de seis actividades complementarias como parte de la oferta turística de la República Dominicana, destacando las limitaciones del modelo de oferta de sol y playa para maximizar el ingreso potencial del sector turístico. La hipótesis plantea que las iniciativas encaminadas a seguir promoviendo este turismo en la República Dominicana son marginalmente improductivas y contribuyen escasamente a sacar al sector turístico nacional de la trampa de la rentabilidad de bajo nivel. Se pronostica que esta situación podría ser superada con la inclusión de ofertas complementarias provenientes de áreas donde el país dispone de suficientes recursos e infraestructura: turismo rural, turismo cultural, turismo deportivo, ecoturismo, y turismo de aventura. El artículo sustenta que la canalización de inversiones públicas o privadas en proyectos que promuevan ofertas turísticas complementarias puede contribuir a que el sector turístico genere mayores aportes económicos. También sugiere que se dé prioridad a estas inversiones como alternativa saludable para reorientar la expansión hotelera y de esa forma evitar conflictos entre preservación y uso del espacio costero protegido.

Un destino amenazado

La privilegiada posición geográfica de la República Dominicana le ha permitido, con relativo éxito, convertirse en el destino turístico más importante del área del Caribe. Ese posicionamiento ha sido el fruto de una política de promoción enfocada a ofertar a la República Dominicana como el mejor destino turístico de sol y playa del Caribe.  Sin embargo, esa no despreciable fama ahora se torna en amenaza para un mejor desempeño económico de este sector, el uso sostenible de los recursos naturales, y en cierta forma, para promover la equidad social y combatir la pobreza. Y esta amenaza se hace mucho más preocupante cuando la evaluación y valoración del sector sigue basada en sus aportes bajo el modelo turístico de sol y playa.  Ahí se plantean dos interrogantes. Una: por qué la defensa del modelo de desarrollo turístico basado en la expansión hotelera indiscriminada no ha integrado otras alternativas complementarias. Otra: porqué la oposición a ese modelo tampoco ofrece alternativas integradoras.  Lo que se quiere destacar es la necesidad de transformar el modelo turístico vigente a partir de una composición óptima entre la dominante oferta turística convencional y la rezagada oferta turística complementaria. Se parte del contexto en que se ha desarrollado el turismo en la República Dominicana, y se observa cómo se ha aprovechado la oferta turística complementaria.  Después, se ofrecen algunas reflexiones y recomendaciones sobre la necesidad de transformar al modelo turístico vigente a partir de la inclusión de cinco actividades complementarias.

 El contexto

Varias características permiten poner en perspectiva los alcances y limitaciones a que se enfrenta el desarrollo turístico de la República Dominicana.

  • Falta de paradigma teórico sobre una oferta turística complementaria al turismo de sol y playa, así como de explicación de las causas de su escasa incidencia en el desarrollo turístico¹.
  • Oferta turística nacional desequilibrada en su composición, cuyos niveles de desequilibrio reflejan porqué las actividades complementarias han tenido una muy baja incidencia en relación a los ingresos totales del sector ².
  • Oferta turística influida por dos factores que presionan a la baja a las tarifas hoteleras. Por un lado, mayor competencia por el crecimiento del número de habitaciones en los países del Caribe.  Por otro, la tendencia hacia la devaluación de los signos monetarios. Y a pesar de que  se ha buscado incrementar la competitividad, el desempeño económico del sector aún no compensa la pérdida de ingresos que implica la no-inclusión de la oferta complementaria (y de paso internalizar al excedente disponible en los turistas que visitan al país).
  • Débil desempeño del sector turístico. Lo cual se traduce en varios aspectos: escaso aumento del valor agregado, dado que más de un 70% de la oferta se basa en el sistema todo incluido; estancamiento en la ocupación hotelera; reducción de las noches permanecidas; débil aumento del gasto diario de los turistas, y baja tasa para repetir la visita al país con fines turísticos.
  • Tendencia en el mercado turístico mundial hacia una mayor preferencia por actividades complementarias. Se ha observado que destinos identificados como mecas del turismo costero hoy se promueven como destino de actividades turísticas múltiples. España (Las Islas Baleares, Mediterráneo); México (Cancún); Cuba, etcétera.

La situación

La revisión de la situación de la oferta turística complementaria revela la necesidad de transformar su composición. Lo fundamental es aprovechar que más de un 75% de los turistas que visitan la República Dominicana dispone de US$500 o más y disposición a pagar por actividades complementarias que no se le están ofreciendo⁸. Una breve descripción particular de cada una de las cinco actividades complementarias con gran potencial turístico revela que el país deja de generar más de US$1,800 millones al año.  A continuación ilustramos cómo este monto se desagrega en cada caso.

Turismo rural o agroturismo. Está definido como el disfrute del contacto con la cultura agrícola y rural (camping, días de campo, degustación de productos y comidas, etcétera). Es de todas las actividades complementarias, la que registra menor desarrollo en el país. Y aunque su aporte se desconoce, puede generar más de US$286, 433,643 cada año.

Turismo verde o ecoturismo. Es el disfrute de actividades en áreas y espacios protegidos para la conservación de la naturaleza. En el país apenas se aprovechan, de manera muy limitada, las visitas a la Isla Saona en el Parque Nacional del Este; la observación de las ballenas Jorobadas en la Bahía de Samaná; las excursiones al Parque Nacional los Haitises, y el ascenso al Pico Duarte en el Parque Armando Bermúdez.  El aporte de estas actividades no supera los US$500,000 dólares al año. Sin embargo, la explotación plena del ecoturismo podría aportarle al país más de US $358, 000,000 al año.

Turismo deportivo. Definido a partir del disfrute de actividades de competencias y actividades deportivas (turismo náutico, deportes de verano en invierno, caza y pesca deportiva, golf), sin embargo, a excepción de los torneos de pesca de Punta Cana Resort and Club, Cabeza de Toro y Casa de Campo, y de los torneos de golf, se registra aún un bajo aporte relativo, aunque quizás es el apartado que más genera. Tiene potencial de más de US$368, 000,000 por año.

Turismo de aventura. Definido a partir del disfrute del deporte y los viajes o circuitos de actividades de riesgo y aventuras, sin embargo apenas se explotan los safaris y el kayak en Puerto Plata y en Punta Cana-Bávaro; el rafting y el mountainbike en Jarabacoa, el windsurfing en Cabarete y el trekking o senderismo en el Parque Armando Bermúdez, José del Carmen Ramírez y Juan Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo). En la actualidad se registra un bajo aporte económico. Puede generar más de US$216, 933,982 anuales.

Turismo cultural. Definido a partir del disfrute de las manifestaciones culturales (música, arte, gastronomía, monumentos y museos, carnavales, etcétera). Poco o nada explotado en el país, a pesar es de gran preferencia entre turistas nacionales residentes y no residentes y extranjeros. Su aporte también es desconocido, pero el potencial es de US$411, 977,121. En resumen, la inclusión de la oferta complementaria de las cinco actividades referidas puede generar US$1, 803, 674,425 anuales.  Con esto se incrementaría en más de un 60% la actual contribución económica del sector turístico.

Alejandro Herrera Catalino es economista, especialista en Política Económica y Economía Ambiental. Es consultor para la FAO y el BID y profesor e investigador de Desarrollo Turístico, la Escuela de Negocios y la Maestría de Ciencias Ambientales de INTEC.

Bibliografía

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Caribbean Tourism Organization. 2003. Key Tourism Statistics.January-March. Volume 1, Number 1. www.doitcaribbean.com

Castejón, R; Méndez, E. et.al. 2003. Introducción a la Economía para Turismo. Printice Hall. Primera Edición, España.

Herrera, A; Lizardo M. 2003. Agriculture´s Enviromental Externalities Valuation:Agro-tourism in the Dominican Republic. Environmental Module Reports. Roles of Agriculture. FAO International Conference. 20-22 October 2003. Rome, Italy.

Tribe, J. 1999. Economía del Ocio y el Turismo. Ed. Síntesis. Madrid, España.