Artículo de Revista Global 21

Perspectivas económicas

El autor presenta un bosquejo de lo que será el año 2008 en la República Dominicana desde el punto de vista económico. En este sentido, se enfatiza el hecho de que, a pesar de las condiciones desfavorables marcadas por la recesión en Estados Unidos y el aumento del precio del petróleo, la República Dominicana mantendrá signos positivos si se conserva la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal antes y después de las elecciones.

Perspectivas económicas

Muchas personas se preguntan cuáles serán las perspectivas de la economía dominicana en el 2008, debido a un escenario interno de elecciones presidenciales y un panorama externo en franco deterioro, con la crisis de las hipotecas en Europa y Estados Unidos, la aceptada recesión esperada en este país y los altísimos precios del petróleo y de los alimentos básicos que se importan. Ahora se suma la gran caída el 21 de enero de las bolsas de valores de Estados Unidos, de todos los países europeos, Brasil y Japón: entre 5% y 7%, un colapso serio, producto del creciente temor a la recesión norteamericana. Las bolsas en el mes de febrero también sufrieron grandes altos y bajos en Estados Unidos, Europa y Japón. La preocupación, naturalmente, es válida para cualquier ciudadano y para los empresarios dominicanos que tienen que tomar sus decisiones de inversiones y ventas. Trataré, pues, de brindar mi proyección para este año y de sustentar mis opiniones con datos e informaciones pertinentes.

Como veremos, hay signos y hechos positivos en el país y el mundo, aunque también hay eventos y circunstancias negativas. Indudablemente, el 2008 será un año de menor crecimiento para las economías de todos los países, pero nada de alarma o camino a una grave crisis. No obstante los problemas, de acuerdo a la CEPAL, se proyecta que Estados Unidos crecerá entre 1.8% y 2%, Europa 2.2%, toda América Latina 4.6%, China 9% y los países emergentes asiáticos crecerán por encima del 8%. Estas estimaciones calculan que nuestro país crecerá un 5.5%.

Por su parte, el Banco Mundial estima que todas las economías del mundo crecerán cerca de 3.3% en 2008. Pero, expuestos como estamos a shocks externos, la preocupación es comprensible, aunque no tendremos grandes problemas y podremos pasar este ciclo sufriendo un impacto pequeño y manejable.

En Estados Unidos la respuesta ha sido el paquete de 155 billones de dólares presentado por el presidente George W. Bush, con nuevas inversiones e incentivos fiscales al consumo. Una muy buena medida, al igual que la reducción de 0.75% en la tasa de interés básica por la Reserva Federal. Ambas poderosas medidas comenzarán a cambiar lentamente durante el año el cuadro de la economía más grande del planeta y motor indiscutible del mundo.

 Más positivos

Respecto a la República Dominicana, los datos positivos son más que los elementos negativos. Por eso estimamos que el 2008 será un año con una economía con crecimiento y con estabilidad razonable, pero, por supuesto, no un periodo de extraordinarios logros ni expectativas, aunque nada que altere la estabilidad y un crecimiento moderado de un 5.5% del PIB proyectado.

En este sentido, no recomendaría ninguna política expansionista. Para nada el país está al borde de problemas económicos serios, ni de una crisis del sector externo. Por suerte, la economía está saneada y preparada para aguantar el bajo ciclo de las economías de los países industrializados. Habrá sectores más afectados, como las zonas francas, y otros que podrán crecer, como el turismo. Por eso en conjunto debe ser un buen año. Pero tiene que ser un año de prudencia y de evitar cualquier exceso de desbordamiento fiscal, monetario o de precios. Eso no se puede ni se desea. Debe ser un año de una política económica conservadora y muy vigilante de los factores adversos mundiales. Los candidatos presidenciales deben comprender esto y moderar su lenguaje y ser menos demagógicos en sus promesas y en sus ataques alarmistas con relación a la economía.

 Resultados de 2007

¿Por qué el país está bien preparado para una temporada de nubarrones económicos internacionales? Por los buenos resultados económicos de 2007. Veamos. El crecimiento del PIB real fue de 8%, aunque debe mejorar el crecimiento de la producción industrial y agropecuaria. La inflación concluyó en un 8.8%, un aumento, sin duda, pero el 45% del incremento se debe a los altos precios del petróleo y algunas importaciones. La inversión extranjera fue de 1,667 millones de dólares y en 2008 se espera que sea mayor. Las exportaciones nacionales aumentaron en más de 2,100 millones de dólares, un record histórico influido por el alto precio del ferroníquel, que aumentó y generó más divisas.

Algo muy positivo fue el aumento en 642 millones de dólares en las exportaciones de productos menores no tradicionales. Las reservas internacionales netas ascendieron a 2,394 millones de dólares, otro record del Banco Central. Esto nos blinda frente a cualquier shock externo este año, pues tenemos altas reservas líquidas disponibles.

La estabilidad de la moneda es un signo de prudencia monetaria y confianza de las personas. Tres años entre 32 y 33 pesos dominicanos por un dólar es un logro muy importante. En las cuentas externas, aumentó el déficit tradicional de la cuenta corriente a 1,100 millones de dólares, debido al incremento notable de las importaciones, influido por el petróleo y los bienes de consumo. La apertura comercial aumentará el déficit de la cuenta corriente por varios años, hasta que comencemos a exportar mucho más. Esto es lo normal, con la reducción y eliminación de aranceles, con los tratados de libre comercio y el RD-CAFTA. Eso se sabía y había que esperar. No obstante, el resultado global de la balanza de pagos fue favorable, con un superávit de más de 610 millones de dólares, debido al excelente flujo de capitales en forma de inversiones directas e ingresos en divisas.

Resultado fiscal y monetario

El resultado fiscal fue de un superávit de 1.4% del PIB y pudo ser mayor si no fuera por los gastos e inversiones de recuperación de la infraestructura destrozada por las tormentas Olga y Noel. En resumen, las finanzas públicas concluyeron el año con superávit y saneadas, y este resultado es un excelente antídoto contra los ciclos bajos mundiales.

Respecto a la política monetaria, la misma es conservadora y está comprometida con la estabilidad interna y macroeconómica. El déficit cuasi fiscal del Banco Central –creado por el inexperto y fraudulento rescate de la crisis bancaria de 2003– se ha reducido drásticamente de 2.9% del PIB en el 2004 a 1.9% del PIB a finales de 2006. Además, se aprobó en 2007 la Ley de Capitalización del Banco Central, que establece que durante 10 años el Gobierno pagará con fondos del presupuesto el balance de certificados financieros emitidos por el Banco Central. Es decir, el déficit cuasi fiscal heredado del gobierno de Hipólito Mejía y de su autoridad monetaria ya no es un problema grave y tiene su propia solución automática en una década a través de la citada ley.

El cumplimiento durante tres años del acuerdo stand-by con el FMI es otra prueba de buena administración económica e indicadores favorables.

Todas estas cifras y los resultados de 2007 significan que la economía está bien, con sus focos de deficiencias y problemas sectoriales como la electricidad o las carencias en salud y educación, pero el cuerpo económico de la nación está sólido y en buena situación para enfrentar los desafíos e imponderables de 2008. De ahí los elogios hacia el país de la CEPAL, el BID y del propio y exigente FMI, entre otros.

 Este año

Como ya se ha mencionado, estimamos que el 2008 será un año de buen crecimiento, aunque menor que la media de los últimos tres. Se proyecta que el PIB real aumente en 5.5%, la inflación sea de 6%, pues ya absorbió los altos costos de petróleo. Mientras, el Banco Central proyectó una inversión extranjera de 2,100 millones de dólares, sin incluir la inversión de la empresa minera de oro y plata canadiense Barrick Gold de 2.3 billones de dólares prevista para los próximos tres años.

El déficit de la cuenta corriente seguirá negativo y alto, pero la balanza de pagos global se proyecta otra vez positiva, por encima de 500 millones de dólares, algo muy saludable. Las tasas de interés internas se mantendrán bajas y la banca con buena liquidez para prestar. La crisis de los préstamos hipotecarios malos de Estados Unidos no afecta a la banca dominicana, pues ningún banco tenía inversiones en esos títulos riesgosos. Estas tasas de interés activas del orden del 11% al 14% mantendrán el dinamismo del sector privado productivo, el comercial y el consumo interno. Y esto es importante, pues nuestra economía descansa sobre el crecimiento del sector privado.

Los factores negativos internacionales son, naturalmente, la desaceleración de la economía norteamericana a cuyo mercado se destinan el 85% de nuestras exportaciones. Esto se comenzó a sentir en 2007 con la caída de las exportaciones de las zonas francas, por la menor demanda de Estados Unidos y la competencia de China e India. El Gobierno deberá apoyar con créditos y facilidades a algunas industrias de zonas francas en este período de ajuste y transición.

Mientras tanto, la factura petrolera será nuestro gran dolor de cabeza. En 2004 ascendió a 1,600 millones de dólares y en 2007 se estima su costó en 3,300 millones; se proyecta que para el 2008 podría ascender a entre 3,700 y 4,000 millones de dólares, una carga insoportable que requiere un excelente manejo del sector externo. La cooperación y financiamiento de Petrocaribe de Venezuela es esencial para mitigar las necesidades de liquidez, ya que financia el 40% de las compras. El flujo cambiario, los ingresos por inversiones directas, las inversiones personales de europeos con el euro a 1.46 también ayudarán.

En lo interno, las elecciones no causarán una baja en las inversiones, ya que el empresario dominicano sabe que no existe una lucha electoral ideológica y además estos procesos ya no son tan traumáticos como en el pasado. El Presupuesto Nacional, que asciende a 300.6 millones de pesos, proyecta un superávit del 1.3%. Lo importante y crucial es cumplir estrictamente con el Presupuesto, mantener la disciplina fiscal y dirigir las inversiones públicas a pequeñas infraestructuras y más gastos en educación y salud, como la mejor arma para combatir la pobreza y la exclusión.

El Gobierno debe poner rápidamente en ejecución la nueva Ley de Competitividad e Innovación Industrial, pues es el mejor instrumento de incentivos para que el sector privado invierta en aumentar la producción exportable y el empleo. Bajas tasas de interés activas, como están, y los incentivos de esta ley y de la ley de turismo son herramientas poderosas para estimular la inversión privada este año. La política sectorial, con incentivos fiscales y créditos bancarios de aumento de la producción, debe abarcar áreas como la caña, el azúcar, el café, el tabaco y el cacao, así como nuevos productos agropecuarios y agrícolas orgánicos y de metalmecánica y de la industria. El aumento de la oferta exportable es fundamental para aprovechar los TLC, generar divisas y reducir el déficit de la cuenta corriente, y, a la vez, es la mejor vía de creación de empleos rurales, que es donde hay más pobreza y desempleo.

Finalmente, solo queda enfatizar la necesidad de, ante todo, mantener la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal antes y después de las elecciones. Por razones de percepción, es preferible que se negocie un acuerdo precautorio de monitoreo con el FMI. Ahora bien, es muy destacable el hecho de tres años de cumplimiento con el acuerdo stand-by y mantener las finanzas públicas en superávit y el servicio de la deuda externa al día. Reiteramos que este año y el próximo cuatrienio deben dedicarse a cuidar la estabilidad macroeconómica, la microeconomía y lo social. Las nuevas prioridades que recomendamos son reformar y mejorar la educación con recursos que representen el 4% del PIB, mejorar notablemente la salud pública y la seguridad social, poner énfasis en políticas de producción interna y empleos y en la construcción de pequeñas y medianas obras de infraestructura regional. Una política de desarrollo humano más integral, no solo de crecimiento del PIB.

Eduardo J. Tejera es economista y empresario. Estudió en American University, en Washington, donde obtuvo el grado de licenciatura y doctorado en Economía. Fue embajador en Canadá desde octubre de 2004 hasta julio de 2007, y continúa como embajador adscrito honorífico a la Cancillería. Actualmente preside las compañías Consultec, Constructora Sofisa y la Fundación Dominicana de Estudios Económicos. Además, es vicepresidente de Cementos Colón. Es escritor de obras de economía e historia.

 


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