Artículo de Revista Global 87

Presentación en Santo Domingo de Ideas en conflicto. Diálogo póstumo entre Juan Bosch y John Bartlow Martin, de la autoría de Leonel Fernández

El pasado 5 de marzo se presentó la nueva obra de Leonel Fernández en el Salón La Fiesta del Hotel Jaragua de la ciudad de Santo Domingo. Para este lanzamiento se contó con la presencia de dos reconocidos periodistas: Osvaldo Santana y Miguel Franjul, quienes resaltaron aspectos particulares de la obra en cuestión.

Presentación en Santo Domingo de Ideas en conflicto. Diálogo póstumo entre Juan Bosch y John Bartlow Martin, de la autoría de Leonel Fernández

Osvaldo Santana

El escritor Leonel Fernández me ha pedido que lo acompañe en la presentación de este libro, en un formato singular, probablemente vinculado al mismo criterio con que fue ideada y escrita esta obra Ideas en conflicto. Diálogo póstumo entre Juan Bosch y John Bartlow Martin. Este último fue embajador de los Estados Unidos durante un período de la historia dominicana después de la caída de la tiranía de Trujillo. Martin había establecido antes un lazo con la República Dominicana, que contribuiría a su decisión de escribir la obra El destino dominicano.

No vengo a hacer una presentación de la obra, lo que sería un honor, sino a compartir con ustedes algunas ideas o reflexiones estimuladas por su lectura, que resulta embriagadora: te atrapa y no te deja retroceder, por la fuerza de los diálogos, y singularmente por el ritmo y los tiempos. Y por momentos, debe hacerse la pregunta: ¿realidad o ficción? Hasta que se descubre que todo está documentado al pie de cada página.

No quiero detenerme en cómo surgió el formato de este libro. Probablemente como una necesidad de justicia histórica, de contextualizar la realidad y especialmente dejar que flotara, y que cada actor la dijera en su propia lengua, con lujo de detalle.

Habría que decir que, así como el libro de Martin se convirtió en referente histórico, igual esta obra viene a serlo, no ya por el estilo en que ha sido trabajada, sino por las anotaciones de Juan Bosch escritas al margen del ejemplar que llegó a sus manos, y que posteriormente transfirió a Leonel Fernández, que sintió el impulso de hacerlas trascender.

El libro de Martin dejó «una profunda huella en el profesor Juan Bosch»,[i] así como en Leonel Fernández y vino luego a convertirse en un aguijón que lo empujaría  a dar vida a un aliento, un pálpito: producir el libro de respuesta que habría escrito Bosch, pero en un contexto y perspectiva diferentes que le asignan otro valor, porque devino en una investigación fundamentada precisamente en la obra y la vida de los protagonistas del diálogo, a cada quien según su mismidad y circunstancia.

El presidente Fernández refiere que ese impulso lo seguiría por algún tiempo, hasta materializarse de esta forma, y lo hizo, dice él, persuadido de que «puede convertirse en una pieza clave para comprender las relaciones entre los Estados Unidos y la República Dominicana en una época particularmente importante de transición política».[ii] Aquí habría que señalar que es así, pero tendría que agregar que en todo el curso de la vida de la República Dominicana los Estados Unidos han estado morigerando los procesos hasta nuestros días, de manera que han influido en todas las grandes tomas de decisiones del pueblo dominicano, desde antes de la ocupación de 1916, y esto continúa hoy día, como ocurre en el resto de los países de América Latina. Esa presencia de Estados Unidos se produce directamente a través de su representación, mediante políticas formales o a través de las agendas que en paralelo llevan los asesores militares o los servicios de inteligencia de esa nación.

Aunque he dicho que no se trata de una presentación, quiero agregar algunos comentarios, que más bien son reflexiones acerca del pensamiento político de Bosch. Su sentido asertivo acerca del papel de las clases en la lucha social y política; el papel o el valor de la organización económica y social de las sociedades en su proceso histórico; y el grado de desarrollo relativo de sus instituciones en atención a las bases en que estas se afirman.

El análisis de las clases se refleja en la visión sobre la composición de la Unión Cívica Nacional o su comprensión de que la división de la sociedad entre trujillistas y antitrujillistas no resolvía las graves injusticias sociales.

Su visión sobre la evolución de la sociedad dominicana en la búsqueda de un modelo capitalista, desde el grito de Independencia de 1844, el levantamiento de Santiago contra Báez en 1857, contra los españoles en 1863, y el 24 de abril de 1965, el último intento que «estuvo más cerca de una revolución burguesa; primero, porque ya existían las bases materiales de un Estado burgués, y segundo, porque en esa ocasión se produjo un estallido de las fuerzas productivas nacionales cuyo desarrollo había sido obstaculizado por la tiranía, que no toleraba la formación de burgueses, dado que eso ponía en peligro el aspecto monopolista del capitalismo trujillista».[iii]

El valor que atribuía a la educación política y al ejercicio de la política como ciencia digna. Era un sembrador y un educador político que estaba muy avanzado ideológicamente, capaz de interpretar a la sociedad en cada coyuntura. Sin embargo, no prestó la atención debida a la cuestión cardinal del control del poder en un proceso de confrontación política y social como el que le tocó protagonizar.

Un detalle: Me llamó la atención cómo Juan Bosch simplificó la actuación de José Francisco Peña Gómez al inicio del estallido de 1965, al narrar el desenlace de la confrontación: Y cito: «Sucedió, por pura casualidad, que esos acontecimientos tenían lugar a la hora en que se transmitía el programa de radio del PRD, y en el estudio de Radio Comercial se encontraba el director de Tribuna Democrática, el doctor José Francisco Peña Gómez, quien transmitió la información de lo que estaba ocurriendo. Así se inició la Revolución de Abril de 1965, que puso fin al Gobierno ilegítimo de Donald Reid Cabral, dando origen a uno de los episodios de mayor trascendencia en la historia del pueblo dominicano».[iv]

El embajador Martin fue más generoso con Peña Gómez y lo cuenta de esta manera: «Aquella tarde del sábado 24 de abril, Peña Gómez, del PRD, antiguo locutor de radio, acompañado por unos pocos amigos civiles y militares fue a Radio Santo Domingo, hizo una barricada en el estudio, declaró el derrocamiento de Reid e invitó al pueblo a que se echase a las calles y proclamase la revolución de Bosch».[v]

Termino casi bruscamente, de manera apresurada, sin negar que esta obra empuja a profundizar otras y mayores reflexiones. Ahora me limito a invitarlos a leer este nuevo aporte de Leonel Fernández a la comprensión de la historia reciente de la República Dominicana, como un eje importante que podría contribuir para identificar una prospectiva acerca del futuro de la nación, sin perder de vista los vínculos inevitables con los Estados Unidos.

Miguel Franjul

He tenido el privilegio de leer la más reciente publicación del doctor Leonel Fernández. Y, durante su lectura, pude revivir inolvidables vivencias de mi etapa de preadolescente, cuando fui testigo presencial de muchos episodios aquí descritos.

Ideas en conflicto me ha parecido una verdadera joya literaria. Su artesano supo reunir con pinzas las ideas de Juan Bosch y del embajador de los Estados Unidos, John Bartlow Martin, sobre algunos hechos relevantes del siglo XX en los que ambos fueron protagonistas. El autor logró colocar cada pieza en su justo contexto para alcanzar el objetivo de dar vida, imagen y diría que voz a un diálogo póstumo entre ellos.

Su mayor mérito radica, según aprecio, en el paciente y meticuloso proceso de viviseccionar la historia contemporánea, extraer los acontecimientos que motivaron a Bosch y Martín a escribir libros, artículos, entrevistas, emitir opiniones y hacer que sus ideas y testimonios encajasen como una auténtica y real conversación entre ambos.

De ese ensamblaje emerge una visión de la historia donde afloran sus coincidencias, y esa es una de las riquezas de esta obra, ya que permite al lector calibrar la interpretación que cada cual hizo de los sucesos en el tiempo que le tocó vivir, como aquellos que se refieren a la caída de la dictadura de Trujillo, al restablecimiento de la democracia con las elecciones del 1962, el golpe de Estado de 1963 y la Revolución de Abril de 1965, durante la cual se produjo la intervención militar de los Estados Unidos y otros países de América Latina bajo el signo de la Fuerza Interamericana de Paz.

Los puntos de fricción entre Bosch y Martín son el resultado lógico de los particulares roles que ambos jugaron en medio de la tormenta ideológica de aquel entonces, que azotó con furia la vida y el sistema político de la República Dominicana.

Aunque este libro se titula Ideas en conflicto, la intención no es producir un maniqueísmo de las ideas, ni un pretexto para sugerir que los argumentos de Bosch fueron más contundentes que los de Martin. Ambos fueron estudiosos de los fenómenos de su época, lúcidos y bien dotados. Los dos forjaron sus juicios sobre la base de realidades concretas y experiencias únicas en sociedades muy diferenciadas en lo cultural, político y económico.

El paralelo trazado por el presidente Fernández saca a la luz las semejanzas y aproximaciones en las hojas de vida de Bosch y Martin. Este método permite que ambos se sientan en libertad de opinar con autoridad sobre las convicciones forjadas en defensa de las causas en las cuales creían desde ideologías distintas.

Del choque sale la luz, y el doctor Fernández logra el efecto dominó con este manjar de la literatura histórica, escrito con sobria amenidad, al colocar en los planos mitológicos del Olimpo a dos figuras que, cada una por su lado, tomaron decisiones que impactarían el destino nacional, incluyendo la mutua descalificación hasta el final de sus intensas vidas.

Tal y como señala el presidente Fernández, este enfrentamiento ideológico ayudará a los dominicanos a conocer en profundidad las dos caras de la moneda en la historia de las relaciones entre los Estados Unidos y la República Dominicana. En este magistral diálogo póstumo podremos abrevar en busca de sabiduría y conocimientos.

Espero que, al igual que yo, los lectores hagan un buen provecho de esta lectura inolvidable.

Osvaldo Santana es periodista y actualmente director de El Caribe. Estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y Planificación de la Comunicación para Programas de Desarrollo en CIESPAL, Ecuador. Ha sido secretario general del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales (SNPP) y vicepresidente de la FELAP; miembro fundador y director ejecutivo de El Nuevo Diario, director de Última Hora, jefe de redacción de la revista Rumbo, director ejecutivo de El Siglo y director de Listín Diario y CDN Canal 37. Autor de Peña Gómez: sus orígenes.

Miguel Franjul es periodista y director del periódico Listín Diario. Egresado del Instituto Dominicano de Periodismo. Recibió el doctorado honoris causa en Ciencias de la Información en la Universidad Tecnológica del Sur. Comenzó como redactor del Listín Diario, fue corresponsal de la revista Vanidades y de la agencia Reuters. Ha dirigido La Información (de Santiago) y La Nación, además del semanario Diario a Diario. Fue fundador y subdirector del matutino Hoy. Desde 2017 es miembro de la junta de directores de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

Notas

[i] Leonel Fernández, prólogo, Ideas en conflicto, p. 14.

[ii] Leonel Fernández, prólogo, Ideas en conflicto, p. 15.

[iii] Juan Bosch, citado en Ideas en conflicto, p. 373.

[iv] Juan Bosch, citado en Ideas en conflicto, pp. 364-365.

[v] John Bartlow Martin, citado en Ideas en conflicto, p. 368.