Artículo de Revista Global 10

Sector eléctrico: la eficiencia posible

El sector eléctrico dominicano, con una capacidad instalada que prácticamente duplica la demanda, es incapaz, sin embargo, de satisfacer plenamente los requerimientos energéticos de la sociedad. La causa fundamental de esta paradójica situación se encuentra en el profundo déficit financiero del sector.

Sector eléctrico: la eficiencia posible

La administración de los contratos de compra de energía por parte de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) a los productores privados independientes Smith Enron y COGENTRIX arroja un déficit de unos US$ 85 millones. El mantenimiento del Programa de Reducción de Apagones aberrante esquema de subsidio geográfico generalizado, con unos niveles irrisorios de recaudación, requiere de unos US$ 80 millones anuales. Mientras que los altos niveles de pérdidas y de costos operativos, unidos a los bajos niveles de cobranzas de las tres distribuidoras, elevan un déficit operativo de unos US$ 300 millones.

Para el año fiscal 2005 este déficit operacional requirió US$ 502 millones de transferencias directas del presupuesto de la Nación, más la acumulación de unos US$ 100 millones de atrasos corrientes por parte de las empresas distribuidoras. Esto a pesar de que la tarifa media de las empresas distribuidoras ronda los US$ 20 centavos por kilovatio hora y que existe un programa de racionamiento del suministro de alrededor de un 20%, Supliéndose, en las horas picos, entre 1,450 y 1,600 megavatios hora.

Sin embargo, las proyecciones financieras del Plan de Acción para la Recuperación del Sector para el año 2005 consignaban un déficit de US$ 350 millones, que fueron incluidos en el presupuesto fiscal de ese año. Las razones básicas que explican esta significativa desviación son: 1) el extraordinario incremento de los precios de los combustibles importados el precio del barril de petróleo pasó de US$ 47 a US$ 68 a mediados de noviembre pasado, mientras que el precio del gas natural se elevó de US$ 6 a US$ 14 el MMBTU; 2) el suministro eléctrico se incrementó en un 12.5%, al pasar de un 70% a un 80% a partir de febrero 2005, con lo cual aumentaron los costos operativos de las distribuidoras; 3) el insuficiente desempeño de las empresas distribuidoras para incrementar sus niveles de cobro de 48% a 60% durante 2005.

En la elaboración del Plan de 2005 se contempló un plan de contingencia en caso de que el desempeño de las empresas distribuidoras de propiedad estatal (EDENORTE y EDESUR) no lograran satisfacer los requerimientos esperados. Se definió que su estructura administrativa tendría que ser fortalecida con la inclusión de personal altamente experimentado en el manejo de empresas distribuidoras en ambiente de elevados niveles de pérdidas.

A partir de agosto de 2005, las gerencias de las empresas distribuidoras estatales fueron fortalecidas con personal de alta calificación y experiencia en la gestión de compañías deficitarias. Los planes de negocios y de mejoramiento de gestión presentados por los nuevos equipos gerenciales proyectan una recuperación importante y acelerada de los principales indicadores operativos que sirven para valorar el desempeño de sus ejecutorias gerenciales.

El Plan de Acción para la Recuperación del Sector Eléctrico del año 2006 tiene por objetivo fundamental continuar con el proceso de estabilización financiera, al tiempo que se van realizando las inversiones necesarias en generación, transmisión y distribución, que permitan la recuperación a mediano plazo. Las principales premisas del Plan de Acción para el 2006 son:

  • Suministro promedio equivalente al 80% de la demanda.
  • Precio promedio del fuel oil No 6 de 38 dólares por barril.
  • Precio promedio del gas natural de 10.5 dólares por millón de BTU.
  • Tasa de cambio promedio anual de RD$ 35.50 por US$.
  • Ajuste automático de la tarifa, a los fines de mantener en valor cero el Fondo de Estabilización de la Tarifa Eléctrica (FETE).

Para el año fiscal 2006 se tiene contemplado que el Gobierno dominicano realice transferencias al sector eléctrico del orden de US$ 611.7 millones. Este monto se descompone de la siguiente manera:

  • Déficit corriente de las distribuidoras de US$ 212.9 millones.
  • Déficit corriente de CDEEE de US$ 85.8 millones.
  • Inversiones en distribución por US$ 74.21 millones.
  • Subsidio al Programa de Reducción de Apagones (PRA) de US$ 78.75 millones.
  • Pago de la deuda a Unión Fenosa de US$ 48.36 millones.
  • Inversiones en transmisión e hidroeléctrica por US$ 111.65 millones.

En lo que concierne al déficit corriente de las empresas distribuidoras, es importante destacar que su monto mensual era de US$ 25.5 millones en el mes de enero de 2006, y está previsto que se reduzca a US$ 8.6 MM en el mes de diciembre. Esta reducción se lograría gracias a que el Plan contempla un incremento de un 17% del Índice de Recuperación de Efectivo ejercicio de reducción de pérdidas e incremento de las cobranzas de las distribuidoras al pasar de 58.7% en enero de 2006 a 68.8% en diciembre de 2006.

Este proyecto contempla unas compras totales de energía por parte de las empresas distribuidoras de 9,450 GWH (787 GWH mensuales), con lo cual se logrará un nivel promedio de suministro del orden del 80% de la demanda, mediante una distribución más eficiente y racional de las horas de interrupciones en atención a los niveles de pérdidas de los circuitos.

Planes discos

Las acciones de las empresas distribuidoras durante el presente año tienen como sus principales objetivos:

  • Mantener el racionamiento del suministro en un 20%
  • Disminución de pérdidas de energía a un 30.5%
  • Elevar los niveles de cobranza a 91.1%
  • Optimizar los gastos operacionales y las inversiones
  • Reducir los precios de compra de energía
  • Mejorar la calidad del servicio

En las actuales circunstancias, reviste una importancia fundamental para la sostenibilidad financiera del sector la renegociación de los contratos de compra-venta de energía, tanto los firmados con los productores privados independientes (IPP), como los que surgieron a raíz de los Acuerdos de Madrid, que extendieron los contratos de corto plazo generados durante el proceso de capitalización por un periodo de 17 años. Para estos fines, en noviembre de 2005 el Gobierno dominicano designó una comisión de alto nivel cuyo objetivo fundamental es la renegociación de dichos contratos a los fines de reducir los costos de adquisición de energía por parte de las empresas distribuidoras (US$ 11 cents/KWH para EDENORTE y EDESUR y US$ 14 cents/KWH para EDEESTE, para el mes de octubre de 2005).

La renegociación de los contratos de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales con los IPP (fundamentalmente Smith Enron y COGENTRIX) implicaría un alivio de alrededor de US$ 7 millones cada mes, lo cual representa una reducción importante en el déficit del sector eléctrico.

Por otro lado, la reducción de los precios de compra de energía establecidos en los Acuerdos de Madrid repercutirá automáticamente en la tarifa, ya que la misma se reflejaría en el precio final que pagan los consumidores. En el caso particular de EDEESTE, fue incorporado en su contrato de compra de energía del proceso de capitalización, el costo hundido del contrato de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) con Dominican Power Partners, lo cual ha colocado esta empresa en una crítica e insostenible situación financiera, incrementando el precio original de compra de EDEESTE en aproximadamente un 30% con relación a los precios de EDENORTE y EDESUR, precios contractualmente ineficientes que, a su vez, pueden ser perfectamente reducidos mediante una adecuada y mutuamente beneficiosa renegociación.

Otro aspecto de una importancia singular para el restablecimiento de la sanidad financiera del sector es la pignoración de las mejores 80 cuentas de las distribuidoras del Norte y el Sur para el repago de la compra del 50% de las acciones en poder de Unión Fenosa. Esta transacción, catalogada por el FMI como irregular, ascendía a la suma de US$ 362.5 millones, pagaderos en 12 años a una tasa de un 12% de interés anual.

La renegociación de la transacción con Unión Fenosa consiste en el repago a descuento de la deuda generada en 2003 entre el Estado y Unión Fenosa. La reciente aprobación por parte del Congreso de la emisión de un bono soberano para la sustitución de esta deuda per mitirá el ahorro de unos US$ 95.5 millones en cuanto al valor presente neto, ya que la tasa actual de rendimiento de los bonos soberanos es de 8.5%; sin embargo, y, lo que en términos operacionales es más significativo, es que se logrará un extraordinario ahorro de flujo de caja durante los siguientes siete años: US$ 216.9 millones.

Estos ahorros serían el resultado no sólo de la postergación del pago del principal de la deuda, sino también del hecho que se estaría reemplazando una deuda cara por una de menor costo de financiamiento.

De manera real, la pignoración de estas cuentas dotará a las distribuidoras de unos US$ 50 millones mensuales que hoy día no entran a su caja y son suministrados por el Estado.

Plantas a carbón

Con el objetivo de incorporar al sistema generación de bajo costo para hacer frente al crecimiento de la demanda, así como para disminuir la dependencia del petróleo y sus derivados, el Gobierno ha iniciado, a través de la CDEEE, un proceso de licitación pública internacional para contratar la instalación de dos unidades de generación termoeléctrica de carbón mineral, con una capacidad de 600 MW cada una. Esta incorporación permitirá reducir el costo de la energía en el mercado mayorista, al tiempo que eliminará el déficit operacional que le genera a la CDEEE la administración de los contratos de Smith Enron y COGENTRIX.

En el mismo tenor de diversificación del parque de generación, actualmente se encuentra cursando en el Congreso Nacional una Ley de Incentivo a las Energías Renovables. En este marco legal especial se contemplan una serie de estímulos para aquellas empresas eléctricas que produzcan energía sobre la base de fuentes renovables.

Los proyectos de generación eólica pendientes del otorgamiento de la concesión definitiva suman una capacidad de alrededor de 500 MW. Mientras, en combinación con los planes en el segmento de la generación, se desarrollarán de manera paralela proyectos específicos con el objetivo de mantener un sistema de transmisión que garantice la calidad del suministro eléctrico. En el plan de recuperación del sector se contemplan inversiones en el área de transmisión por el orden de los US$ 42.33 millones durante 2006. Una participación fundamental tienen las inversiones destinadas a la construcción de la autopista eléctrica de alta tensión Santo Domingo-Santiago (345 KV), que facilitará al flujo de energía sur-norte. Similar importancia tiene la construcción de líneas de alta tensión de 138 KV, que permitirán disminuir las pérdidas y garantizar un suministro de mayor calidad.

Calidad de servicio

Con la finalidad de garantizar a la ciudadanía un servicio de mayor calidad, uno de los esfuerzos fundamentales estará centrado en lograr mayores niveles de eficiencia en los aspectos comerciales de las distribuidoras. A estos fines se comenzarán a supervisar los indicadores de calidad de gestión comercial que incentiven un tratamiento más adecuado a los usuarios, esto es: tiempo de reconexión, reparación de averías e instalación de nuevas acometidas, entre otros.

Adicionalmente, con el fin de lograr un apropiado monitoreo del programa de racionamiento, la SIE ha desarrollado un esquema de contacto directo con clientes previamente seleccionados con el objeto de verificar el cumplimiento de los tiempos de servicio e interrupciones de cada circuito. Las desviaciones del programa de gestión de la demanda, atribuibles a deficiencias comerciales de las empresas distribuidoras, serán penalizadas adecuadamente, con el objetivo de enviar señales de eficiencia económica a la actividad gerencial de estas empresas.

Perspectivas

La exitosa ejecución del Plan de Acción para la Recuperación del Sector Eléctrico, que ha sido presentado en este texto en un esbozo, garantizaría un sector eléctrico financieramente autosostenible con capacidad de suministrar un servicio continuo, de adecuada calidad a precios económicamente eficientes.

En efecto, una exitosa renegociación de los contratos que permita corregir o atenuar el impacto de los elevados precios de la tarifa, así como la incorporación de generación de bajo costo como los proyectos de nuevas plantas a carbón, se traducirían en precios más asequibles para los consumidores finales. Esto, unido a un trabajo eficiente en el segmento de distribución y comercialización, garantizará un adecuado flujo de caja a las empresas distribuidoras, lo que a su vez permitirá un incremento sostenido de los niveles de suministro, con lo cual se eliminarían los denominados apagones financieros, que se han convertido en una costumbre en la vida nacional.

En el aspecto fiscal, la recuperación del sector implicará la liberación de, por lo menos, US$ 500 millones anualmente, que el Estado dejará de inyectar para el sostenimiento del sector eléctrico, tal y como sucedió en el año 2005 y como está presupuestado para 2006.

Francisco Antonio Méndez es ingeniero metalúrgico, con especialidad en Termo-física y Termo-energética, maestría en Economía y postgrado en Finanzas Corporativas. Con vasta experiencia en el sector energético, se ha desempeñado como asesor económico-financiero en diversas instituciones públicas y privadas y actualmente es superintendente de Electricidad. Es autor, entre otros, de La capitalización: datos, cifras y conceptos y coautor de Electricidad y desarrollo: el reto dominicano.