Artículo de Revista Global 24

Sociedad, educación y medios de comunicación

Los contenidos de los medios no están diseñados para educar, pero las personas aprenden de ellos y constituyen referentes esenciales en el ámbito educativo a la hora de obtener una determinada conceptualización del mundo. De ahí la importancia del comportamiento ético de los medios y un compromiso de respeto frente a la formación permanente de sus audiencias y a la realidad sociocultural a la que se dirigen. Es importante garantizar la calidad de los contenidos que difunden los medios, sin importar si son de carácter público o privado.

Sociedad, educación y medios de comunicación

Los medios de comunicación tienen un poder innegable en la sociedad por los diversos papeles que cumplen: son los instrumentos mediante los cuales se informa y se comunica de forma masiva; son la manera en que las personas, los miembros de una sociedad o de una comunidad, se enteran de lo que sucede a su alrededor en lo económico, político y social; son la representación física de la comunicación en nuestro mundo, es decir, son el canal mediante el cual la información se obtiene, se procesa y, finalmente, se expresa y se comunica.

Los medios no sólo son vehículos fundamentales de acceso al conocimiento, sino que contienen parte de ese conocimiento, que se caracteriza por su vinculación a la actualidad, por su transmisión a través de diferentes códigos, lenguajes y soportes, que, además de las respuestas lógicas, estimulan las sensaciones y proporcionan una oferta plural; contribuyen al fortalecimiento de la integración nacional y aportan a la construcción de un sentido de identidad cultural y al mejoramiento de las formas de la convivencia humana.

Los medios son importantes en la socialización de los niños y jóvenes en formación, ya que les ofrecen referencias del conocimiento social, proporcionan imágenes de prototipos de éxito y fracaso, que contrastan con el ambiente familiar y el entorno social inmediato.

Los medios se configuran como los garantes de la información plural para el ejercicio de la participación democrática de la ciudadanía, ya que un sistema democrático requiere, para su buen funcionamiento, del libre flujo de información e ideas, así como del progreso educativo y cultural de la población, lo cual posibilita una participación ciudadana activa y responsable en la gestión de los asuntos públicos, fortaleciendo las bases del sistema político en beneficio de toda la comunidad. Sin embargo, es importante no perder de vista que los medios también contribuyen simbólicamente a la exclusión de amplios sectores de sus audiencias al ofrecer modelos estereotipados.

Los medios en general, y en particular los llamados electrónicos, juegan un papel fundamental en la sociedad actual, aportando información, cultura y entretenimiento. Por esto, los responsables de los medios deben entender que, además de cumplir un papel éticamente responsable frente a sus audiencias, deben hacerse cargo de responder a la necesidad de dar certidumbre, a través de informar, ofrecer diversos puntos de vista, buscar objetividad, y favorecer el debate y el diálogo en un marco de tolerancia y respeto, buscando que los contenidos respondan a códigos éticos acordes a la realidad sociocultural a la que se dirigen.

Los medios electrónicos que tienen mayor influencia en la actualidad son la televisión e Internet. La televisión por ser el medio de entretenimiento más difundido, incide de manera muy importante en la formación de la conciencia, tanto individual como colectiva. En cuanto a Internet, en poco tiempo se ha convertido en parte de la vida de millones de personas en todo el mundo y está cambiando el sentido de muchas de sus actividades, la concepción del tiempo y la dimensión del espacio.

El papel de los medios en la educación

Hablar de los medios de comunicación lleva necesariamente a hablar de educación, pues en la sociedad moderna los medios masivos ejercen gran influencia en niños, jóvenes y adultos, ofreciéndoles una educación informal que en ocasiones consideran más atractiva e interesante que la adquirida en la escuela. No corresponde a los medios la responsabilidad educativa de nuestros menores; ésta atañe básicamente al entorno familiar y al entorno escolar; sin embargo, son los medios los principales compañeros de la infancia.

Es indiscutible la influencia que tienen los medios en la sociedad y sobre todo en la educación de las nuevas generaciones, por su capacidad de moldear gustos y tendencias en el público sin importar su edad.

Se han convertido en vehículos básicos y en los principales impulsores de circulación del conocimiento y por ello son un referente imprescindible en la educación no formal a la hora de seguir pautas culturales.

Los medios pueden y deben ser un instrumento privilegiado de apoyo a la educación y difusión del conocimiento gracias a la omnipresencia de sus coberturas que, si bien geográficamente no reconocen fronteras, sí permiten hoy en día la individualización de sus entidades receptoras, sean personas, familias o comunidades. Dada su amplia cobertura, es necesario utilizar todos los medios disponibles, en especial la televisión e Internet, y aprovechar su potencial incorporándolos a los fines educativos.

Podemos considerar que vivimos en una sociedad de “analfabetos audiovisuales”, lo que nos convierte en receptores pasivos, manipulables y con escasa capacidad crítica con respecto a los medios. Ante esta situación, la única solución posible es la educación; preparar a nuestra sociedad a descodificar el lenguaje audiovisual para que responda de forma activa, con capacidad reflexiva y selectiva.

Independientemente de la necesidad de la educación audiovisual para desarrollar una actitud activa ante los medios, existe otro punto de controversia: la función educativa. ¿Tienen los medios de comunicación responsabilidad educativa? En este sentido, los ámbitos educativos por excelencia, familia y escuela, exigen a los medios la asunción de esta responsabilidad, pero ¿tienen realmente los medios responsabilidad educativa, o simplemente se les quiere hacer subsidiarios de ella? Ciertamente, son exigibles unas responsabilidades, pero en ningún caso los ámbitos puramente educativos deben delegar sus funciones en los medios, sino que, por el contrario, deben capacitar y educar para su correcto uso.

Educación para los medios

Vivimos en una sociedad mediática, en la que interactúa la educación formal con la informal y por la falta de una educación para los medios todo el esfuerzo educativo es rebasado por sus efectos negativos.

Desde este punto de vista, resulta fundamental capacitar a la sociedad para utilizar los medios de comunicación y tener una actitud crítica frente a ellos. Todas estas connotaciones pueden ser aplicadas también al universo de los valores, ya que su trascendencia no se limita únicamente a modas, expresiones o costumbres, sino que llegan a influir y condicionar la escala de valores sociales arraigados en una sociedad.

Enseñar sobre los medios significa explorar sus lenguajes como maneras de nombrar y de organizar la realidad, y entender sus mensajes como lecturas que intentan explicar cómo es la sociedad y por qué funciona como funciona. Esto plantea la necesidad de que, desde el sistema educativo, o más propiamente desde la escuela, se articule una respuesta pedagógica que permita reinterpretar su papel en las sociedades contemporáneas, y que dote a los ciudadanos de las capacidades que les faciliten una relación crítica con la propuesta mediática a la que están expuestos.

Es vital desarrollar en la ciudadanía capacidades que favorezcan la asimilación, análisis y reflexión, formar ciudadanos críticos, consumidores conscientes de los mensajes expresados en los medios audiovisuales, capaces de analizar los valores implícitos expresados en los mensajes televisivos o los que se encuentren en Internet. Es necesario entonces construir una educación completa e integral, que responda a las necesidades y exigencias que conlleva la construcción de sociedades del conocimiento, para que de ello se desprenda un uso racional y adecuado de los medios para el aprendizaje.

Regulación de los medios

Todas las personas tienen derecho a la libertad de expresión, entendiendo por ella no sólo la facultad de expresar sus pensamientos, sino también de buscar, recibir y difundir información e ideas, ya sea de forma oral, impresa o a través de los medios de comunicación. Abarca también una dimensión colectiva en los procesos democráticos que incluye el derecho del público a recibir la máxima diversidad posible de información e ideas a través de los medios, y el derecho de éstos a no estar sometidos a la intervención política y comercial.

La regulación de los medios es un asunto controvertido por excelencia. Es conveniente para evitar la polarización de la información, al fomentar la apertura de opiniones; sin embargo, un excesivo ordenamiento puede limitar la creatividad y el desarrollo de aplicaciones tecnológicas y artísticas, útiles a la sociedad contemporánea en que vivimos.

Su regulación debe implicar políticas, por parte del Estado, que garanticen el ejercicio del derecho a la libertad de expresión y de información de todos los miembros de la sociedad; que respondan a una visión integral del proceso de difusión de los medios, teniendo en cuenta las etapas de generación, distribución y recepción de contenidos, y que promuevan una amplia participación de los ciudadanos a lo largo de este proceso.

El Estado debe promover la construcción y el fortalecimiento de los medios de comunicación públicos independientes, para que actúen como espacios informativos pluralistas y como foros de diálogo, discusión y debate para toda la comunidad. Como tarea fundamental, se debe trabajar en una propuesta para un marco regulatorio que integre las perspectivas de todos los involucrados: organizaciones civiles, medios comunitarios, corporativos, académicos, universidades y especialistas de la comunicación, con el fin de establecer medidas y preceptos constitucionales transparentes y democráticos que garanticen el ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información para todos.

Manuel Quintero Quintero es ingeniero en Aeronáutica por la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional (México), con maestría en Administración por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Ha ocupado diversos cargos en el sector educativo y dirigido proyectos de educación e investigación. Fue director general de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública de México. Actualmente es director general del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, y presidente de la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet.